Como era de esperar, periodistas cultos y presumiblemente inteligentes ya están usando la nueva payasada del 97%, ye, ye. Por ejemplo, Eugene Robinson, del Washington Post:

Solo alguien ignorante de la ciencia básica -o deliberadamente obtuso- puede escribir una sentencia como esta: “Al contrario de lo que afirman los que quieren regular estrictamente el CO2 e incrementar el coste de la energía para todos los americanos, hay una gran incertidumbre asociada a la ciencia del clima”.

Para que conste, y por enésima vez, no hay “gran incertidumbre” sobre el planeta se está calentando, o por qué. Un nuevo estudio recientemente publicado ha examinado casi 12.000 artículos científicos sobre clima, y ha encontrado que de aquellos que toman una posición en la cuestión, el 97% acepta que los humanos están causando un calentamiento atmosférico a base de quemar combustibles fósiles, que liberan CO2 y otros gases invernadero.  [Es de pago –>]

Se refiere a este artículo del senador republicano Lamar Smith:

Lo cuenta la climatóloga dra. Judith Curry [–>], y señala que …

Las afirmaciones del senador Lamar Smith sobre ciencia del clima son defensibles, y de hecho yo proporcioné argumentos en apoyo de lo que afirma en mi declaración (al senado). Las críticas que ha recibido entran en estas categorías:

  • hechos incorrectos (el calentamiento ha seguido aumentando y los modelos lo han predicho con acierto)
  • el consenso (el infame 97%)
  • atacan una afirmación que no se ha hecho (el CO2 no produce calentamiento)
  • juicios de intención (Smith está más interesado en el petróleo -Keystone- que en política de cambio climático)
  • confunden ciencia y política (las decisiones sobre el petróleo -Keystone- son política, no ciencia)

Los críticos del artículo del senador republicano hacen parecer a Smith más como a un defensor de la ciencia que a sus críticos, lo que no es un buen lugar  para que se ubiquen los que le atacan.

Nota: Curry es demócrata, progre, y está contra Keystone. Pero sobre todo es científica.

El problema son los periodistas apedrojotados. Que, no siendo subnis, son canallas. Si hablas y usas un supuesto estudio (en realidad es una campaña de prensa) que afirma que el 97% de las publicaciones científicas apoyan “el consenso”, y eres un periodista con al menos una remota intención de informar a tus lectores, lo primero que harás será averiguar qué afirma ese consenso al que se refiere el estudio. Y lo segundo, averiguar si tiene pinta de serio, o de coña. No es mecánica cuántica; son ciencias sociales, estilo encuestas de opinión. Si te sientes capacitado para criticar las preguntas y resultados de los estudios sociológicos, lo mismo te debes sentir respecto a esta broma de estudio.

Si el Pedro Jota de turno es vago, pero no canalla, leerá el resumen del estudio [–>]. Y verá que el consenso consiste en afirmar que “los humanos están causando calentamiento global”. Es lo que ha hecho el jeta de Eugene Robinson, del WaPo, antes citado:

Un nuevo estudio recientemente publicado ha examinado casi 12.000 artículos científicos sobre clima, y ha encontrado que de aquellos que toman una posición en la cuestión, el 97% acepta que los humanos están causando un calentamiento atmosférico

Aparte del pequeño detalle de que llevamos 15 años sin calentamiento atmosférico, el problema de esa afirmación pomposa es que no afirma nada relevante. Sirve para quien piense que el CO2 que emitiríamos sin preocuparnos, debería calentar el aire por ejemplo un décima de grado por siglo. Y sirve para los que piensen que nos vamos a achicharrar en menos de una generación.

Vuestro humilde corresponasl es parte de ese “consenso”. Y al mismo tiempo debe ser uno de los principales “negacionistas” de esta atribulada esquina del mundo. Si hacemos caso de los esforzados figuras que se consideran con propiedad parte del consenso, y luchan contra la perversa maldad en aras de la salvación del mundo.

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Tengo un regalo para Ferrán P. Vilar. El Plazaeme, en plena acción de distribución de desinformación. No siempre tiene éxito, pero no se puede negar que acude a los salones y reuniones más relevantes, gracias a los contactos que consigue a través de su red de conspiración global.

plazaeme-obamaEl periodista no tan vago, pero tampoco canalla, leerá el “estudio” más allá del resumen [–>]. Y verá que el sistema de clasificación que han empleado para distinguir la literatura que apoya, de la que rechaza el consenso, es inconsistente. E implica significados distintos del consenso. Sencillamente, no hay manera de saber qué dice ese consenso que alegan que hay. Con lo que el supuesto estudio solo sirve (como ciencia) para el basurero. No hay forma de saber lo que dice. Pero sí sirve para que los periodistas canallas engañen a sus lectores, ya que pueden hacer que “consenso” parezca lo que quieren que parezca, sin que eso salga de los datos.

Lo que hubiera descubierto el periodista diligente, pero no canalla, es, por ejemplo, que Brandon Schollemberger ha hecho todos los esfuerzos para que los autores expliquen qué significa “consenso” en su estudio. Consenso sobre qué. Y no lo ha conseguido:

Eso basta para rechazar el trabajo. Pero hay más; mucho más.

El periodista diligente, pero no canalla, buscando un poco también se hubiera enterado que el economista del cambio climático dr. Richard Tol ha demostrado que la literatura de la que sale el 97% imaginario ha sido mal seleccionada. No parte de un universo de datos representativo.

Tiene una curiosa discusión en Twitter [–>] con uno de los ayudantes del autor Cook, que no da la cara. Dana Nuticcelli. Un animoso tonto al que está destrozando.

tol-dana-2Además, cada clasificador hizo 1922 clasificaciones, en un tiempo inverosímil. Y Tol muestra la estadística que demuestra o cansancio, o manipulación.

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Aquí hay unos cuántos ejemplos de literatura muy mal clasificada en ese “estudio”:

Especialmente grave, puesto que se trata de autores muy conocidos, nada “consenso”, y que han sido clasificados como apoyando el consenso (que después de todo no sabemos lo que dice).

En fin, una risa. Tal vez el periodista canalla se cree muy listillo usando una herramienta que imagina adecuada para engañar a sus lectores, y así hacer avanzar su política favorita. Pero no se da cuenta de que el momentum del engaño ha cambiado, y lo único que consigue es que se le vean sus miserias. Y luego dirán que la prensa tiene una crisis.

Actualización / añadido: Tol ha publicado un borrador de respuesta al estudio payaso del 97%, abierto a “peer-review”: