No es realmente una historia para los habituales de la discusión del clima, que se la saben. Aunque podrán aprovechar los enlaces, si quieren divertirse y ver en acción a científicos aficionados vapuleando a los profesionales posmodernos. Y nada menos que a la muy calentóloga revista Science. En directo, y paso a paso, se puede ver en qué consiste la alarma esa con el clima.

Es necesario un corto de resumen de situación para los menos puestos. Hace falta tener conocimiento de la figura Steve McIntyre, y del llamado “hockey stick”.

Mckintyre es un matemático canadiense que ha hecho su carrera en la industria de minería. Estadística aplicada a sacar una señal de datos malejos de sitios distintos y con mucha incertidumbre (catas geológicas, etc). Es el mismo problema de las paleo-temperaturas. También estudió econometría.

La diferencia con los académicos (por ejemplo del clima) es que si él se equivoca, y recomienda comprar un terreno de Bolivia e iniciar un mina, y resulta que no hay mineral rentable, pierde su trabajo. Así que en su caso la calidad de la interpretación de datos es cuestión de supervivencia. Los académicos solo tienen que publicar muchas chorradas, y caerles bien a los coleguis para que citen sus chorradas. Favor que devuelven, y la rueda gira.

Por afición, se dedicó a estudiar una figura conocida como el “palo de hockey”, de Michael Mann, que era el icono del tercer informe del IPCC. Establece que las temperaturas actuales no tienen precedentes en los últimos 2.000 años.

palo-de-hockey-mann

Steve McIntyre demostró que la figura de Mann era una chirigota estadística. Siguió una discusión formidable, pero ya solo los más cafres dentro de la calentología mantienen que las “mannomáticas” eran válidas. La mayoría cambió de discurso, y pasó a alegar que era igual si hubo el mismo calor durante el llamado “Período Cálido Medieval”. Cambiaron de argumento.

Los últimos estudios presentan cosas como Christiansen y Ljungqvist 2012 [–>]. Reza:

The level of warmth during the peak of the MWP (Medieval Warm Period) in the second half of the 10th century, equaling or slightly exceeding the mid-20th century warming, is in agreement with the results from other more recent large-scale multi-proxy temperature reconstructions.

christiansen-ljungqvist

Pero claro, lo de “sin precedentes” vende mucho. Y ahora unos jovencitos recién doctorados han fabricado un prodigio, publicado en Science. Y los calentólogos -al menos los más desinhibidos- aplauden a rabiar. También la prensa, a su rebufo, lo considera algo así como la prueba de que nos estamos achicharrando. ¡Por dios!, ¿no son capaces de sacar la mano por la ventana?

Marcott el al 2013. ¡El calentamiento reciente no tiene precedentes!

marcott-a-10001Los primeros vistazos al trabajo (es de pago) ya levantan todas la alarmas. De cualquier sensato; calentólogos y revisores tipo “pal-review”de Science, no cuentan. Varios aficionados se pusieron a reproducir el gráfico prodigioso, con los datos de Marcott, y no podían. Nota: son “aficionados” en lo del clima, pero como estadísticos les dan veinte vueltas a los científicos profesionales del IPCC.

Pero poco después Steve McIntyre comunicó que se ponía manos a la obra. Todavía está en ello, pero ya nos ha contado varios cosas. Como que una de las características de la magia consiste en “mejorar” las fechas de los proxys. Algunas las “mejoran” hasta en mil años. Otras, solo en 500 o 200 años. He marcado en un recuadro rojo los despazamientos, en años, en este cuadro de Steve. Por ejemplo, -32 quiere decir 32 años hacia atrás, etc.

alkenone-core-redating-table1

Nota: los proxys no son de Marcott; están publicados por otros autores. Él solo los ha cogido para hacer una supuesta media global, a partir de 77 series de supuesta temperatura de proxys. Pero por unos motivos que no deben quedar muy claros en el trabajo, y por un procedimiento que tampoco, Marcott “mejora” algunas fechas de esas supuestas temperaturas.

Este es la muestra que proporciona McIntyre:

La validez del cambio de fechas de Marcott-Shakun se discute más abajo, pero primero, para mostrar que el cambio de fecha “importa” (TM-climate science), aquí hay un gráfico con las reconstrucciones usando alkenones (31 de 73 proxys) al estilo de Marcott, comparadando los resultados publicados (rojo) con los resultados según las fechas de Marcott-Shakun (negro). Como puedes ver, hay un declive persistente en la reconstrucción de alkenones en el siglo XX, usando los datos publicados, pero un incremento al usar las fechas de Marcott-Shakun. (Estoy necesitando de toda mi fuerza de voluntad para no hacer un comentario obvio en este punto.)
alkenone-comparison
Figure 1. Reconstructions from alkenone proxies in Marcott style. Red- using published dates; black- using Marcott-Shakun dates.

¿Parece broma? Pues sí, lo parece. Pero a los de Science les pareció serio. Se ve que cuando les gusta el resultado, ya no miran mucho.

Acabando, porque lo que importa es esto. Las entradas de blog en las que McIntyre ha ido contando sus avances con el milagro. Y todavía sigue, se puede seguir en directo. Es emocionante.  Y hay un montón de detalles que te pueden dejar anonadado respecto a lo que pasa por ciencia en la era posmoderna y de consenso.

Su blog es muy abierto, y los calentólogos pueden comentar. De hecho, comentan. Pero ninguno se siente capaz de defender la criatura, digo aborto. Y en general merece la pena pararse a leer los comentarios de los demás. Varios de ellos, también en el difícil intento de reproducir la magia del subidón de temperaturas modernas. McIntyre es el primero que ha conseguido dominar el truco. Other trick to hide the decline, it would seem.

Las entradas, hasta el momento:

Aseguro que aunque pueda parecer árido, te lo pasas pipa.

Y un añadido para hacerse una idea de la repercusión de esta mamarrachada. La revista Time, nada menos.

marcott-time

Donde Marcott:

In 100 years, we’ve gone from the cold end of the spectrum to the warm end of the spectrum,” Marcott said. “We’ve never seen something this rapid. Even in the ice age the global temperature never changed this quickly. [–>]

Teniendo en cuenta que eso va contra todo lo que se sabe, y teniendo en cuenta que en su trabajo la parte anterior a 1.880 tiene una resolución media de 180 años, quiere decir que de esos datos no pueden decir absolutamente nada sobre períodos de menos de 300 – 400 años, y nada de mediana confianza sobre períodos inferiores a mil años (que apenas tienen cinco o seis datos).

O sea, están comparando un calentamiento moderno de cien años que no está en los datos, sino en un método de coña, con calentamientos del pasado, del que no tienen datos para saber nada sobre períodos de cien años. Pero Time compra la majarada, Science compra la majarada, y los paleo-climatólogos del IPCC también la compran y aplauden. Uno de los coautores es autor principal y coordinador de uno de los capítulos del próximo informe del IPPP, que se espera para este año.

Con estos bueyes aramos.