Genial nuestro amigo Ferry. No hay cobardía ni perrería en la que no sea capaz de caer. Se me ocurre mirar a ver si hemos avanzado posiciones entre los horribles “negacionistas ibéricos”. ¡Quiero la medalla de plata! Ya hablamos de ello (clic para lo de entonces).

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Y veo que sigue sin corregir los errores absurdos que ha cometido con Luis. Le aviso:

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¿Cuál apostaríamos que es la reacción de don Ferrán P. Vilar, gran alarmista de la alarmería mundial?

Os dejo pensar.

Podría haber agradecido las correcciones, decir que las corrige, y contestar al argumento sobre qué es exactamente lo que denuncia con la fantasmada del Listado de Negacionistas Ibéricos. Estilo persona.

Podría haberse hecho el longuis, estilo Rajoy, sin dejar pasar mi comentario, manteniéndolo eternamente en el limbo de la moderación. Y quedarse con los errores. ¿Total, quién lo va a leer?

Podría haber corregido los errores sin dar crédito (y sin contestar al argumento), pero señalando que los corrige. Porque se ha enterado, se lo “han” comunicado, lo que sea. Eliminando mi comentario, como siempre.  Sería cobarde, pero no se enteraría nadie. Nadie más que él mismo (y yo). Y eso no es problema porque el activista nunca juzga sus actos. Cualquier cosa vale para la causa. De ahí que sean peligros sociales, aparte de maleducados.

Sería ligeramente incómodo hacer notar que a Uriarte le encaloma la presidencia  de la Liga por la Libertad de Vacunación, porque coincide en el Uriarte, Y a Luis le adjudica los artículos de un Gómez de El País, porque también se llama Gómez y una vez habló del clima.  Y que le había inventado la “I” al Luis (sin I) Gómez de El País. Pero es mucho peor lo que ha hecho.

Porque Ferry siempre da con la peor solución. En rojo lo que ha quitado, sin decir que edita los artículos a conveniencia. Y que estos cambian con el tiempo. Al hablar de un artículo del gran P. Vilar, habrá que empezar a mencionar la fecha. Tipo: En el Listado Ferrán de Negacionistas Celtibéricos, en su versión de enero 2013, etc. Porque en la versión de febrero ya no figura lo que he marcado en rojo de la toma de pantalla. Debe ser que también hace artículos cuánticos, como los papeles de Bárcenas. 😉

donciencia22Pobre Ferry. No da una. Pero él está tranquilo, porque nosotros somos criminales contra la humanidad. Y celtibéricos, joder.

La versión de febrero (de momento):

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Actualización / añadido (7 de febrero):

Pero Ferrán no es una flor extravagante del jardín, cuya semilla no se sabe de dónde ha venido. Se sabe de sobra. Es toda una estrategia de comunicación de un mundillo de cafres que dicen que quieren salvar el mundo. Vilar solo es un grano irrelevante de esa aberración.

Esta otra tiene guasa:

Y tiene relación con nuestra gallina. Ferry me acusa, en público y por escrito, de ser “community manager profesional del neoliberalismo”. Y ese prodigio lleva, según él, a dos conclusiones automáticas. Por una parte le libera de contestar a mis argumentos, por lo de “profesional”. Sería injusto que el pobre “amateur” se las viera con un “pro”. Eso dice. Y por otra parte el hecho de cobrar significa que todo lo que digas es mentira (por interés), y por tanto no hay que escucharte, mucho menos rebatirte, y lo obligado es censurarte. Y claro, como lo obligado es censurarte, no tienes ninguna oportunidad de explicarle a su público que la historia de la profesionalidad (incluso la de “community manager”, y la de “neoliberalismo”) es (a) falsa y (b) imbécil.

El segundo golpe de Lewandowsky viene a cuento porque la mamarrachada -llena de falsas citas hechas conscientemente- está firmada (como coautor) por la fuente de argumentos principal de Ferry. John Cook, que precisamente sí es un “community manager profesional” pagado por organizaciones ecolo-calentólogas. Inventan lo que dicen los críticos del IPCC. El editor de la publicación científica se lo hace quitar, una vez advertido. Y los angelitos lo vuelven a incluir en una segunda publicación, con la mentira aumentada. Y todo ello para “demostrar”, desde la psicología (y la burda mentira), que los críticos del IPCC somos enfermos mentales enganchados al conspiracionismo.

El pobre Ferry no es más que una triste copia de una manera de hacer. Que se podría describir, resumiendo, como la mierda política invadiendo campos que antes le estaban sensatamente vedados por una costumbre cultural. Menos en la URSS, Cuba, y sitios así.