Hay días que hay tanto de lo que hablar, que no se puede hablar de nada.

Yo me quedo con Zougam.

13 bombas, un solo colocador de bombas condenado. Condenado porque le vieron en los trenes, y con mochila. Solo que le vieron en muchos trenes al mismo tiempo. Lo que implica necesariamente que muchos de los testimonios son falsos, o equivocados. De entre los testimonios eligieron dos, coincidentes. Pero coincidentes un año después de los atentados, porque la segunda testigo tardó todo ese tiempo en presentar su testimonio. Y las dos testigos acabaron con un beneficio económico, nada desdeñable, y presumiblemente derivado de su testimonio. ¿Interés?

Sí, hay testimonios en sentido contrario, según los cuales Zougam estaba durmiendo en su casa. Pero no son admisibles, porque son familia. Están, por tanto, interesados.

Ahora ponte en la piel de un juez muy dado a las medallas. Con el caso penal más importante de la historia de España. Según se ponga más estricto o menos estricto aceptando lo que dicen las dos rumanas, en tan extrañas circunstancias, depende que el juicio acabe con un autor del atentado, al menos uno, o con ningún autor material.

Bárcenas no es del PP; lo de los Pujol es que atacan a Cataluña; los EREs de Andalucía son cuentos chinos; Bildu no es ETA; y las rumanas, las testigos más fiables de la tierra, según super-Bermúdez.

¿De qué decías que querías hablar? Porque yo de nada.