Un lujo que guardaré a mano, como escudo ante mis persas favoritos. Para refugiarme en él cada vez que el vascopiteco me pretenda explicar cuál es mi cultura “propia”; cada vez que el progrepiteco me quiera imponer “los” valores de ciudadanía. A uno le diré que mi “pueblo” espiritual no es el suyo, sino Grecia. Y al otro que los loros hablan, pero no piensan. Al meapilas no le diré nada, puesto que hace mucho que no me agrede.

Y si ganan, puede servir de despedida ante la llegada de la nueva edad oscura. Pequeña llama escondida en una cueva, en espera de siglos mejores.

Al menos le gustará a Tuci. Espero que lo vea.

Desde pedroolalla.com:

Vía @arkhaiox

Venus_de_Milo