Santino es un chimpancé de un zoológico sueco, farruco  y peleón, que tiene sorprendidos a los investigadores. Por su extraña conducta. Ahí es nada; les ha entrado la duda terrible de si se puede considerar que ZP tiene una inteligencia al nivel de la de un chimpa, o no. Y este Santino parece ser la clave para desentrañar el misterio.

La criatura (clic):

Resulta que Santino estaba dando muestras de hacer planes para el futuro, que se consideraba algo exclusivo de los simios humanos (por ej. tú). O sea, hacer cosas ahora que solo van a tener sentido más tarde, cuando se den unas circunstancias que todavía no se dan.

En concreto lo que hacía era coleccionar piedras para tirárselas a los turistas. En la foto se ve el parque donde vive, y el camino que usan las visitas para cotillear. Como a todos los chimpas, los cotillas no le hacen ninguna gracia. Y la respuesta habitual (automática) es hacer un despliegue de “expresiones de dominio”. Una forma de decir: ¡eh, que este terreno es mío, y aquí mando yo! En el caso de nuestros primos, se trata de simular una carga, ponerse erguidos, agitar ramas, batir palmas, y tirar piedras.

En este vídeo del Jane Goodall Institute lo explican y muestran un poco:

Otros simios tienen otros “shows”. Por ejemplo, homo sapiens politicus:

Hasta aquí lo normal y conocido. Lo sorprendente es que Santinus llevaba piedras al sitio donde se encuentra con los visitantes, antes de que estos lleguen. Y así, cuando aparecían los cotillas, las tenía a mano para tirarles unas cuantas. Pronto por la mañana, se daba una batida por zonas donde podía encontrar proyectiles adecuados, y los llevaba al campo de tiro, dejándolos ordenadamente colocados en montoncitos de piedras. Luego seguía con sus cosas habituales. Y cuando llegaba la invasiva humanidad, estaba perfectamente preparado para la fiesta.

Aparentemente, un adelantarse a los acontecimientos. Algo de lo que ZP se ha mostrado siempre incapaz. ¿Son más inteligentes los chimpas? Esa es la gran cuestión que plantearon unos estudiosos que se habían enterado de las andanzas de Santino, y que publicaron en la literatura científica, en 2009 [–>].

Por cierto, la disposición del parque, con un río separando animales de humanos, parece hacer especialmente interesantes las piedras. Al fin y al cabo, el único sistema de acercarse y asustar lo suficiente.

La controversia estaba servida, y no fue poco el escepticismo [–>]. Se alegaba que los investigadores no le habían visto empezar a recoger las piedras a Santino, y no podían saber por qué lo hacía. Siempre cabía la posibilidad de que tuviera cualquier motivo desconocido para hacer montoncitos de piedras, y que luego diera la casualidad de que las piedras estaban allí cuando aparecían los turistas. Una explicación por la que nuestro héroe no superaría la inteligencia de ZP.

Pero de entonces a acá las cosas han cambiado.  Santino y los visitantes han ido desarrollando una escalada de estrategias, que no se sabe dónde puede llegar. Los guías del zoo, sabiendo lo de las piedras, llevaban a las vistas con cuidado. Y en cuanto Santino cogía un proyectil, se retiraban. Luego volvían al acabo de un rato, y se repetía la jugada.

No es que fuera muy peligroso. Los chimpancés no parece que sepan apuntar cuando tiran objetos; es solo “show”. Pero siempre puede haber una casualidad, y un accidente.

Y ante la precaución que desarrollaron los guías, Santino espabiló. Dejó de hacer montoncitos con las piedras, y empezó a esconderlas debajo de hierba y de troncos. Y ha llegado más allá. Ya no hace el resto de exhibiciones de dominio. Al contrario, disimula. Por ejemplo, poniéndose a comer tranquilamente una manzana. Como un humano que se pusiera a silbar y a mirar al cielo. Y cuando los pardillos se han acercado lo suficiente por el camino, porque la bestia parece en calma, esta coge una piedra oculta debajo de algo, y ¡zas!, la lanza contra el grupo.

Lo cuentan en una nueva publicación que acaba de salir:

Se lo han puesto difícil a los escépticos. Parece claro que no puede haber otra explicación al cambio de conducta, de pasar de hacer montoncitos a ocultar las piedras. Santino se adelanta a la llegada de las visitas, y esconde las piedras para engañarles. Incluso cambia sus hábitos en el encuentro, en aras de conseguir su objetivo. Que parece ser abrirle la crisma a alguien, aunque afortunadamente no tenga la puntería suficiente. Pero todo es cuestión de entrenamiento y práctica. Y de paso ya sabemos que es incuestionablemente más inteligente que ZP.

Todo esto, y mucho más, lo cuentan y explican en Sciencemag.org:

Es repe, pero tiene coña: