Sunrise on the Sea, John Frederick Kensett

Sunrise on the Sea, John Frederick Kensett

La luna no tiene clima. La respuesta clásica es que le falta una atmósfera. Sólo tiene temperatura, dependiendo de la posición del sol en el horizonte. Y oscila de media diurna y nocturna de +107ºC a -153ºC. De media aproximada, no de extremos. (Lo mismo, en la tierra, son unos +20ºC y +10ºC).

La definición más convencional de clima, que tomo de Wikipedia, es:

El clima abarca, entre otros, los valores meteorológicos sobre temperatura, humedad, presión, viento y precipitaciones en la atmósfera.

Es de suponer que han elegido los más relevantes. Y de ellos, prácticamente el 100% de la humedad y el 100% de las precipitaciones dependen del mar. Y basta comparar una isla y un desierto en la misma latitud, para darse cuenta de que la temperatura también depende en muy buena medida del mar. Así que el clima es la atmósfera … ¡y el mar! O más bien al mar y la atmósfera. No es tontería que la superficie del planeta sea, básicamente (71%), mar.

Sin entender lo que hace el mar no se puede entender el clima de la tierra. Ya hemos visto que los modelos del IPCC, dedicados a diabolizar el CO2, no parecen estar acertando mucho respecto a lo que ocurre en la atmósfera. Se está calentando mucho menos de lo que debería según los modelos. Si su idea sobre el CO2 fuera cierta. Según lo que miden los satélites, del orden de la mitad, o menos [–>]. ¿Y en el mar, qué pasa en el mar?

Esta semana ha habido estudios y comentarios interesantes, ambos en la misma línea. Sobre el calor del mar, y sobre la temperatura de la superficie del mar. Y su comparación con los modelos. Y también resulta que a los océanos le está entrando mucho menos calor de lo que dicen los modelos.

Sobre el calor del mar, bastante técnicos, estos dos:

Pielke sr.:

Stockwell:

En resumen, IPCC: 0,6Wm2 – 2,4Wm2; mediciones reales: 0,3Wm2.

Sobre la temperatura de la superficie del mar, algo mucho más fácil de digerir. Los claros gráficos que suele presentar Bob Tisdale. Con un planteamiento interesante. Ya que dicen que son necesarios 17 años (Ben Santer) para poder distinguir una señal antropogénica en el clima, Tisdale estudia los últimos 17 años de temperatura de la superficie del mar, y su comparación con los modelos. Demoledor. Dividiendo el mar en sus dos cuencas obvias, Indo-Pacífico (75% del total) y Atlántico (25%), observa que el Indo-Pacífico no se ha calentado en esos 17 años (en vez de los +0,15ºC de los modelos), y que la cuenca Atlántica lo ha hecho a +0,11ºC / década, en vez de a 0,17ºC. Para el total del mar el resultado es de 0,03ºC / década, en vez 0,15ºC. La friolera de ¡cinco veces menos!

Hay muchos más detalles, y merece la pena verlo entero:

¿Algún resumen? Sí; que aunque no está claro un efecto medible del CO2 sobre las temperaturas, pero puede ser y no hay datos en contra, lo que cada vez tiene menos posibilidades es que ese efecto sea de la magnitud que pretenden los alarmistas del IPCC. Todo parece apuntar, de momento, a un calentamiento menor que el límite inferior del IPCC. O sea, a menos de 1,5ºC por doblar el CO2, o hacia finales de siglo. Nada para preocuparse, y probablemente algo para aplaudir bien contentos. O para disfrutar.

Añadido: Ya que a Tisdale se le ha ocurrido la comparación con los 17 años de Santer, y es buena idea, pongamos también lo mismo para la atmósfera, además del mar. Añado los modelos que usaron en el IPCC AR4 a las temperaturas medidas por Christy y Spencer para UAH. En superficie los modelos daban una subida de a 0,21ºC / década, que trasladado a lo que miden los satélites se multiplica por un factor de 1,25, y queda 0,26ºC / década. 0,26 frente a 0,12.

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– ¿Y los jetas de los alarmistas del IPCC, qué dicen?

– Lo de siempre. Que se ha tenido que esconder en el fondo del mar, matarilerilerile.

Nota: para entender algo de lo que pasa con los modelos, recomiendo:

Muy resumido: Esos modelos de los que están tan orgullosos, y que son la “demostración” del fin del mundo, están “tuneados” para reproducir más o menos correctamente las temperaturas del siglo pasado. EL principal factor de tuneo son los aerosoles, a los que cada modelo le adjudica el valor que le conviene. En el cuadro de Kiehl 2007 los diferentes forzamientos antropogénicos de los modelos estudiados, y el “tuneo” con los aerosoles de cada uno. Con ajustes así puedes simular lo que te dé la gana. Lo jodido es acertar lo que no conoces (a partir de 2.000). Y ya hemos visto lo que aciertan.