Nota previa: va a haber un poco de repetición, porque lo pondré en Desde el Exilio [–>], mañana por la tarde. Y no quiero hacer dos versiones. Por cierto, Mikel Buesa ha empezado a postear también allí. Como suele haber buen debate económico, será muy útil.

Simplemente pondré un ejemplo de cada caso, de descubrimiento reciente. Pero clave, y los tres de esta semana. Falacias,  mentiras, y exageraciones,

Falacias.

Conté ayer el plazamoyua [–>] cómo creen los alarmistas que se “demuestra” el peligro del calentamiento global. De manos de una muy autorizada  portavoz. Heidi Cullen. Que como Vicepresidente de Comunicación y Climatóloga Jefe de Climate Central [–>], se dedica tanto a estudiar el cambio climático, como a comunicar la ciencia al público.

En resumen: son los modelos climáticos los que prueban el caso. Pero Cullen está hablando en abril de 2012, cuando ya todo el mundo (que no miente) admite que los modelos predecían un calentamiento que no ha habido. Por ejemplo:

Peter Stott, jefe de vigilancia y atribución del cambio climático  del Hadley Center del Met Office británico, … también admitió que el calentamiento de años recientes ha sido menor de lo esperado por los modelos climáticos.

Sin embargo, Stott explicó que esto era una tendencia de corto plazo que podría estar dentro del rango natural de variación, y serían necesarios unos 10 años más antes de considerarlo una prueba de que falta algo en los modelos climáticos. [–>]

Recapitulemos. Cuando habla de “años recientes” no habla de unos años cualquiera. Habla de todos los años para los que esos modelos han funcionado en modo predicción. Se “cerraron” en 2000. Lo que quiere decir que los modelistas sabían el clima anterior, pero no el posterior. Y que los modelos “acertaron” (¿cómo no?) el clima que ya se conocía, y que han fallado en toda la parte, escasa, sí, en la que no sabían lo que iba a pasar.

Recapitulemos más. Dicen que los modelos “prueban” la tesis. Y dicen que (todavía) no se ha probado que los modelos sean malos. Faltan diez años.  Pero para que esos modelos puedan ser evidencia de algo, lo que hace falta es probar que son buenos, no alegar que todavía no se ha probado del todo que sean malos. Es lógica elemental, de la que se debería de enseñar hacia los 15 o 16 años.

Los modelos no son más que el desarrollo de lo que piensan que ocurre. La tesis misma. No puedes demostrar una tesis, alegando que eso es lo que dice la tesis. ¿Por qué no lo entienden? Pueden pretender que la tesis debe ser buena puesto que coincide con la realidad. Y que sería mucho churro esa coincidencia. Vale, examinaríamos cuánto de churro. Pero eso solo lo pueden alegar después de que  se vea esa coincidencia, jamás antes. Y eso es lo que pretenden, con la disculpa de que “es lo mejor que tenemos”. ¿Pero quién ha dicho que lo mejor sea suficiente? Es una falacia de libro.

Mentiras.

El Informe Stern [–>] es la gran biblia alarmista de los males económicos que nos traerá ese calentamiento global, si se cumple. Y la disculpa para gastar muchísimo dinero en evitarlo. Y en Bishop Hill acaban de encontrar una mentira bien gorda, nada irrelevante, en el informe.

Muestra que un aumento de temperatura producirá una disminución de las cosechas de trigo. Hambre. Con este cuadro:

A partir de 30ºC, según sube la temperatura disminuye la producción.

El problema es que acaban de descubrir que Stern hizo la gráfica partiendo de unos datos, de Wheeler et al, y no los puso completos. Los datos, completos, son así:

Falta el dato señalado con la flecha roja, que relativiza mucho el resultado. Y falta algo mucho peor. Los triángulos negros. Se diferencian de los blancos en que es la producción con el CO2 aumentado, y los blancos la producción con el CO2 que hay ahora. Pero si hablamos de un calentamiento por aumentar el CO2, los datos indicativos sería los de más CO2. Los triángulos negros. Los que Stern no puso. Y que dan el resultado contrario: Mayor producción de trigo al aumentar la temperatura (y el CO2).

La historia, aquí:

Exageraciones.

Una confesión de James Lovelock, padre de Gaia. Le honra.

James Lovelock, el científico inconformista que s econvirtión en el gurú del movimiento ecologista con su teoría de “Gaia” de la tierra como un organismo, ha admitido haber sido “alarmista” sobre el cambio climático, y dice que otros comentaristas, como Al Gore, también lo han sido.

Lovelock, de 92 años, está escribiendo un libro en el  que dice que el cambio climático está ocurriendo, pero no tan rápido como se temía.

“El problema es que no sabemos lo que está haciendo el clima. Hace 20 años pensábamos que lo sabíamos. Eso condujo a algunos libros alarmistas – el mío incluido – porque parecía un caso claro, pero no ha ocurrido”.

“El clima está haciendo sus trucos habituales. Pero no está pasando realmente nada todavía. Se suponía que deberíamos estar a mitad de camino del achicharramiento para ahora”

“El mundo no se ha calentado mucho desde el cambio de milenio. 12 años es un tiempo razonable … la temperatura ha permanecido caso constante, cuando debería de haber estado subiendo — el CO2 está subiendo, de eso no hay duda.

Tres en una, y todas de abril de 2012. Falacias, mentiras y exageraciones. Y eso, después de todo lo que llevamos contado.