EL dr. Roy Spencer, rápido, como suele, nos presenta la temperatura global del mes de febrero de 2012: -0,12ºC. Eso quiere decir que está poco más de una décima de grado por debajo de la media de los últimos 30 años (desde que se mide por satélite). No es broma, aunque lo parezca; el calentamiento global (enfriamiento global este mes) se mide así. Por décimas de grado, y tirando a pocas. En dibujito, del blog de Roy (clic):

Siempre hace este aviso:

The 3rd order polynomial fit to the data (courtesy of Excel) is for entertainment purposes only, and should not be construed as having any predictive value whatsoever.

A mi esa polinómica de tercer orden no me dice nada, la verdad. Ni poder predictivo, por supuesto, ni tampoco poder explicativo. Más bien me estorba.

En cambio hay otra “narrativa” que yo siempre veo a ojo en el gráfico, y esta vez he querido representarla  en una hoja de cálculo, a ver como salía matemáticamente. La idea de que parecen dos fases de temperatura plana, interrumpidas por esa subida brutal en la frontera entre 1997 y 1998. Así que si divido el gráfico en dos, con la frontera mencionada, queda como sigue (clic):

Donde el poder predictivo sigue siendo nulo, porque no hay manera de saber si en unos años va a dar otro salto, ni si será hacia más o hacia menos. Pero sí tiene algunas explicaciones que ofrecer, o al menos eso me parece.

Una temperatura que va oscilando alrededor de una línea básicamente plana, y que ha pegado un salto en un momento muy concreto y breve. Que no parece el sistema más aceptable de un calentamiento por CO2, muy bien repartido por toda la troposfera, y que debería ir calentando poco a poco cada cachito de la misma. No es eso lo que ocurre, como bien se ve. Para que ese salto sea producido por el CO2, tendría que ocurrir una magia bastante esecial. Como que el calentamiento del aire se va yendo a otro sitio antes de que se pueda medir, y se guarda en ese lugar misterioso donde nadie lo ha visto. Hasta que aparece repentinamente, y le pega un calentón (calentoncito) de unos 0,3ºC a la troposfera. A mi tampoco me parece muy creíble, si se puede ser sincero. Sobre todo porque nadie ha explicado convincentemente (con mediciones) cuál es el almacén diabólico, ni el procedimiento de acumulación y trasvase.

La gran pregunta que puede hacerse el público asustado por la algorería, sería: ¿Y qué pasa si seguimos dando saltos como ese? La respuesta es que nada malo, y sí mucho bueno.

Seguiría el calentamiento al ritmo que marcan los satélites, y tendríamos algo parecido a un grado más de temperatura global hacia finales de siglo. Pero de una forma tan afortunada que ese calentamiento se notaría sólo en los sitios más fríos, y sobre todo en las noches y en los inviernos. Vamos, que se va a ahorrar en calefacción, aunque dudo que se note. No creo que a nadie le importe mucho si la temperatura de invierno en Groenlandia es -41ºC, en vez de -44ºC. Por ejemplo. Tampoco me imagino que a nadie le preocupe, salvo al ecologista de guardia.

Y, sobre todo, el chollo es que con el CO2 de más, y el ligero calorcillo extra, toda la vegetación va a crecer mucho a mayor velocidad, y va a estar más contenta. No es que “va a estar”, es que ya está. Se mide, desde hace varias décadas. Al tiempo que los animales van a tener más comida. Incluidos los animales humanos, como tú.

En fin; disfruta del calorcillo. Mientras dure.

Añadido: Para que se vea gráficamente que los modelos “predicen” más calentamiento que lo que dice la realidad, en este gráfico se añade la predicción de los modelos, en la raya amarilla. Si tuvieran alguna capacidad predictiva, los datos de los satélites (azul) deberían oscilar sobre la raya amarilla. ¿puede ocurrir en el futuro? Por poder, puede ocurrir cualquier cosa. Incluso que nos embarquemos en una “Pequeña Edad de Hielo”, y los glaciares se pongan a avanzar. Eso sí sería una desgracia. Pero la pinta, de momento, es que para alcanzar lo que dicen los modelos del IPCC haría falta un calentón que parece completamente inverosímil. Clic.

Solo hace falta un poco de paciencia, y esperar a ver cómo sigue el clima. Pero no mucho; probablemente con menos de diez años es suficiente.

Bueno, ya puestos, añado este, donde los modelos están representados por Excel, en vez de por vía de por dibujo. Pero es muy lo mismo.

 

Fuentes datos: