Aunque no sabemos muchas cosas sobre el sistema climático, sí sabemos algunas. Como que a pesar de grandes variaciones en las cosas que afectan al clima – la posición de los continentes, el calor del sol a largo plazo, los volcanes, los impactos de asteroides, los gases invernadero – la temperatura se mantiene siempre entre un extremo caliente, de unos 22ºC de media, y uno frío, de unos 12ºC de media. En perspectiva: de 295K a 285K.

O sea, sabemos que hay mecanismos que impiden que la temperatura se salga de esos extremos. ¿No va a ser por casualidad, no?

Nos preocupa mucho el calor, según dicen los alarmistas. Pero sabemos que, en el caso más exagerado, no pasaría de 22ºC de media global. Que no quiere decir que en todas partes suba siete grados, sino que toda la tierra tendría un clima tropical, o subtropical, del ecuador a los polos. Como cuando había un tipo de cocodrilos en el Ártico (champsosauros) , hace 150 – 35 millones de años, que indican temperaturas tropicales junto al polo, y muy poca variación estacional.

 ¿Como lo sabemos? Por el mar. Y porque en las fluctuaciones de temperatura que vemos, esta es mayor cuanto más lejos del ecuador, siendo máxima en los polos. El truco está en que el mar tiene una temperatura máxima. Siempre. 29ºC, con pequeñas excursiones poco frecuentes que pueden llegar a 30 ó 31 grados. En el caso más extremo, la situación muy especial del mar Rojo, que no puede enviar el agua caliente hacia el polo, se han llegado a medir ocasionalmente 34ºC.

De ahí no puede pasar. Porque se evapora y se producen nubes, que frenen la llegada de luz solar, porque circula y envía aguas a zonas más frías, porque se producen huracanes, que son un mecanismo formidable de enfriamiento del agua. Y la temperatura del agua del mar es la que marca la temperatura del aire que nos envuelve. El aire se calienta desde abajo, y “abajo” lo que hay es, en un 70%, agua de mar.

Esto, que hasta ahora podía ser  más o menos teórico, empieza a estar ya muy bien medido por el sistema de boyas Argo, que registran la temperatura de los océanos, de polo a polo. Willis Eschenbach ha tomado los datos de las boyas, y los ha representado en gráficos muy ilustrativos, en WUWT:

Pongamos dos de ellos. Los 700.000 datos de temperatura de superficie tomados por Argo, desde 2003 hasta ahora, distribuidos de grado centígrado en grado.

Va de -2ºC, en que se congela el agua de mar, hasta +32ºC, el máximo medido, y muy poco visto. Las temperaturas con mayor frecuencia son 29º, 28º, 30º, y 27º. En parte porque la banda del ecuador tiene más superficie que la de cualquier otra latitud, y en parte porque de ahí no pasa.

Una muestra del reparto superficial de los mares donde se alcanza es máximo de temperatura de 30ºC. Los colores van por latitud, para coincidir con el siguiente gráfico, pero todos marcan lo mismo: 30º o mas.

¿Qué nos dicen estos datos? Algo evidente. Que un aumento de calor en el sistema climático se traduciría en una expansión de esos puntitos de colores hacia los polos, sin que en ninguna parte se sobrepase ese máximo de 30ºC.

Otra forma de representar lo mismo, donde se ve bien lo de la temperatura máxima posible. Hemisferio Norte. Muestra sólo dos años, para mayor claridad. Los colorines y las líneas negras representan latitudes. Si te fijas en la línea de 22 -24º N, hasta la 18 – 16º N, se ve que la temperatura va ascendiendo según el sol le pega más verticalmente, hasta que a partir de unos 27ºC algo le da como un “corte” y deja de subir, quedando la línea plana.

Otro ejemplo. Los datos de la NOAA [–>]. En este caso, las temperaturas del mar del último día que tienen (anteayer). Clic:

¿Y la alarma del fin del mundo? ¿Aunque el mar no pase de 30º, no podrían achicharrarse los continentes? Pues no. Porque uno de los sistemas principales de enfriarse del mar es por evaporación, lo que hace toda la atmósfera mucho más húmeda, con más nubes y lluvia por todas partes. Y la vida es agua, CO2, luz del sol, y algunos detalles menores.

Fórmula de la fotosíntesis:

6 CO2 + 6 H2 C6H12O6 + 6 O2

Dióxido de carbono + agua + luz  → Glucosa + Oxígeno

La química orgánica es la química del carbono [–>]. Pero ese carbono sólo le llega a la vida a través del CO2. Por eso es “el gas de la vida”.

En general, no nos vamos de vacaciones a Alaska, ni a Kamtchatka; preferimos mucho más Las Canarias, Tahití o Bali. ¿A alguien se le ocurre que una tierra toda cuasi tropical produciría menos alimentos? Parece mucho mejor que esta horrible nevera que tenemos en buena parte de la superficie continental. Es cierto que si el inverosímil cuento de terror del IPCC se hace realidad, desaparecería el oso polar, si no le da tiempo a cambiar. ¿Y bien? En Bali no hay osos polares, y nadie los hecha de menos. Y cuando unas especies desaparecen,  con el tiempo aparecen otras. Además, si el argumento es la biodiversidad, en los sitios cálidos siempre hay muchísimas más especies que en los fríos.

Volvamos al primer gráfico.

Estamos muy cerca del límite del frío máximo. Medido en temperaturas globales, entre 22º y 12 º estamos a 15º. A siete grados del calor máximo, y a tres del mayor frío. Y llegaremos al peor frío cuando llegue la siguiente glaciación. A nadie con dos neuronas operativas se le puede ocurrir que esa sea la situación ideal, y que un calentamiento represente un problema.

Gráfico sobre esta era de glaciaciones que vivimos:

Por cierto, también estamos muy cerca del mínimo de CO2. Entre las 7.000 ppm que vemos en el momento de más CO2 del gráfico 1, y las 180 ppm en que las plantas dejan de crecer, ahora mismo estamos en 385 ppm. Los locos del IPCC dicen que lo mejor son 240 ppm. Y sin embargo, a los invernaderos más productivos les metemos CO2 artificialmente, hasta unas 1.200 ppm. Si no les meten más no es porque sea malo, sino porque con 1.200 el rendimiento ya es muy bueno, y no les merece la pena gastar más dinero.

En resumen. Si uno se quiere tragar el cuento del achicharramiento global, que ya es tragar, el cuento no es un cuento de terror, sino un cuento de hadas. No es el infierno, sino el paraíso. ¿De qué diablos estamos hablando?

Enlaces:

Sobre este “efecto termostato” en los alrededores de los 30ºC, ver:

The Central Equatorial Pacific Experiment (CEPEX) was motivated by the fact that sea surface temperatures (SST) in the world’s oceans exhibit significant spatial gradients, except for those regions where the SST exceeds 27°C (or 300K). In such warm oceans, the gradients diminish such that the maximum SST is within a few degrees of 27°C

…/…

Recent work suggests that this link between the warm ocean, deep convection, cirrus formation, and reduction of sea surface solar heating regulate maximum SSTs like a thermostat.