Nullius in verba. Sigue siendo el lema de la Royal Society, aunque no su práctica.

En la palabra de nadie. Muy parecido al nuestro: Menos lobos, Caperucita. No me cuentes cuentos, que no creo en las palabras. Dame hechos, medidas; pruebas que pueda replicar. Con ese lema nació la Royal Society, según nos cuenta Andrew Montford (Bishop Hill) en Nullius in verba. No quiero autoridad, quiero pruebas. Pero los tiempos modernos están arrasando con todos los reductos de independendencia, y de ciencia misma. Ahora se lleva el rebaño que sigue a la flauta de Hamelin, y cambiamos del nullius in verba, al me trago los cuentos – si vienen de mi secta.

Os presento una histroria de la R.S., desde la perspectiva del abandono de su lema y mejores prácticas. Breve, y en el ameno estilo de Montfort. El prefacio es de Richard Lindzen, del que traduzco el principio para poneros los dientes largos:

Andrew Monford presenta una cronología recta y sin florituras de la perversión, no solo de la Royal Society, sino de la ciencia misma, donde el legítimo rol de la ciencia como forma poderosa de investigar es reemplazado por la pretensión por la ciencia de una posición de autoridad política.

La cronología simple habla por sí misma, aunque uno no puede leerlo sin pensar, al menos, sobre las motivaciones.  Ya en el siglo XIX, caballeros científicos como Darwin notaron los frenos potenciales a la investigación asociados con el funcionamiento de las universidades. El potencial en años recientes se ha potenciado, obviamente, por el casi monopolio sobre el apoyo a la ciencia que ejercen los gobiernos.En los EEUU, nuestra National Academy of Science (NAS) ha tenido siempre un estatus oficial de consejo al gobierno. Sin embargo, el rol era relativamente pasivo hasta  la década de 1970.

Esa época marcó la expansión del National Research Council, responsable de atender las peticiones del gobierno.  Con la presidencia de Frank Press (1981-1993), la plantilla del NRC aumentó por encima de mil. Frank siempre presumía de que la Royal Society envidiaba la posición del NAS, y la existencia delk NRC. El asunto del calentamiento global, al parecer, le ha ofrecido a la Royal Society la oportunidad de rectificar esta situación.

Basta con un clic.

Hay también entradas y comentarios en:

Bishop Hill (el autor):

Climate Audit:

Climate, etc (Judith Curry)