Entre Zapatera con faldas, y copa de cicuta, habemus copa de cicuta.

Por una parte una perfecta payasa, que no sé si está realmente abducida por la ideología zapatera que representa, pero en todo caso está inseparablemente unida a ella. Por la otra, el rey de las cloacas.

Karma la Dulce tenía le ventaja de ser capaz de desintegrar el PSOE.  Faisán Al Veraz tiene la ventaja de la mayor derrota electoral de la historia del PSOE. Pero probablemente no se va a presentar a ningunas elecciones, sino a reorganizar el chiringuito. Eso quiere decir que están de enhorabuena los grupos económicos que le han apoyado, y de enhoramala los que no.

Respecto a la política dudo mucho que signifique gran cosa. Al Veraz puede apoyar cualquier política, y su contraria. Puede apoyar que los Gal a que asesinen etarras (y no etarras), asegurando que no existe; y puede faisanear todo lo que haga falta. Puede despotricar contra la banca, y hacer todos los favores necesarios a la banca (amiga). Pero, haga lo que haga, será bueno pare él, y malo para los demás. Y antes de irse, dejará todo “atado y bien atado”. El chiringuito.

Yo prefería Karma la Dulce. Antiguamente pensaba que era malo que el partido de la oposición se quedara muy descuajeringado, fuera el que fuera. Lo pensaba del PP cuando simpatizaba (vagamente) con el PSOE, y los pensaba del PSOE cuando la mayoría absoluta de Aznar. Creía que la oposición tenía una función importante de control  al gobierno, de control de la corrupción, esas cosas. Hoy sabemos que esa ventaja, en España, no existe. Pero sí existe la desventaja de los nacionalismos separatistas, siempre a pillar cacho y desinteresados de lo general. Y, desde Zapatero, ya no es solo el nazionalismo; todas las regiones se han embarcado en la cizaña del agravio comparativo imaginario. Eso hace que me parezca mucho mejor que todo el poder esté en manos de un solo partido. La corrupción, nepotismo, e ineficacia, van a ser los mismos; pero no tiene por qué favorecer las guerras internas de odios africanos. Al contrario.

De ahí que piense que Carmencita de Olula era perfecta. En una España aparentemente curada de Zapatero, una Zapatera – pero en versión avinagrada y chillona – era el ideal para hundir al PSOE en una miseria mayor de la que está. Una lástima.

Sí tengo una apuesta que doy por segura. Con Pachindacari (ya casi un ex) y Ruby, tendremos al PSE besando el culo de los etarras para una buena temporada.

Tucídides opina diferente [–>]:

De momento parece haber desaparecido el zapaterismo. Carma no era mas que la extensión política del innombrable. Corregida y aumentada, en el banalismo tontiprogre y la visión austrohúngara (con los catalanes como hungaros claro) de esta cosa llamada España.
Eso conociendo la fragil memoria de los españoles, resultaba una amenaza manifiesta, de vuelta a la noche de Walpurgis en una o dos legislaturas.

Ahora con una estaca clavada en el corazón de Zapatero, ya podemos proceder a cerrar su ataud.

Rubalcaba es Rubalcaba si, pero se me antoja una amenaza menor. Y los griegos le tenemos tomada la medida.

A saber.

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