Yo no sé si es que pensar antes de hablar hace daño, o si la respuesta del rebaño resulta orgasmógena, pero lo del sábado en Twitter es como para dejar de preocuparse para siempre por las libertades y por el control de los abusones. Lo comentamos aquí, ayer, cuando surgió la estampida:

Un caso claro. Twitter no está aumentando la censura, sino limitándola geográficamente; haciéndola transparente y limpia; y haciéndola menos eficaz.

Imaginemos el caso. Un nazi alemán pone un tuit enlazando a un artículo que ensalza a Hitler. Y un juez alemán le ordena a la compañía que lo borre. No les queda más cáscaras que plegarse, si tienen oficinas en el país. Porque pueden embargarles, detenerles, lo que sea. Y, ante eso, que dice Twitter. Que como están poniendo oficinas por el mundo, y el caso se va a presentar, han decidido borrar el tuit solo a las IPs del país en cuestión. En vez de borrarlo para todo el mundo, como se hacía hasta ahora.

O sea, menos censura, en lugar de más. ¿Es tan difícil de entender?

He puesto el ejemplo de Alemania porque es el que puso Twitter. Un ejemplo de algo que normalmente no es ilegal (aquí por ejemplo se puede pedir la santificación de Otegui sin más problema) , pero sí lo es en un país determinado. De ahí que hablaran de que países con diferentes culturas tienen leyes diferentes (que no queda otra que cumplir). Nada que ver ponerse a hacer de guardianes de cada cultura, para no ofenderlas – como les achaca la manada.

Y lo peor es que el caso es todavía más claro. Avisan al censurado, que así puede tomar medidas. Y por si fuera poco, publican cada caso en el  Chilling Effects Project. Cosa que el usuario advertido, y todo el mundo, podrá controlar. Y de esa forma quedan a la vista del orbe las acciones de los países censuradores, que suele ser algo que les molesta mucho.

¿Qué más se puede pedir? ¿Cómo tendría que funcionar Twitter para funcionar a gusto de la manada? ¿Tal vez como Facebook, que censura todo lo que necesita, pero lo hace globalmente, sin avisar a nadie, y sin publicarlo en ningún sitio? Absurdo. Es más sencillo; lo fácil es actuar en manada, no pensar, y seguir tras el primer cabestro que lanza un grito.

Y se acaban produciendo perlas maravillosas, como la de la directora de campaña de Greenpeace España, María José Caballero, que ayer tronaba contra las medidas de Twitter [–>]. Diciendo unas chorradas de infarto sobre lo que, según ella, se propone Twitter. Que no tiene nada que ver con lo que Twitter anuncia. Pero, hablando de censura, querida Greenpeace, ¿alguien ha intentado poner un comentario crítico en alguna web de Greenpeace?  Pues yo sí, varias veces. Y nunca pasa la censura previa de Greenpeace. Nunca. Alguna vez hasta me he tomado la molestia de documentarlo:

Y hay más. Pero el caso es que tras la estampida de la manada, los caraduras de Greenpeace se ponen a dar lecciones morales … ¡¡de no censurar!!!

Tenemos un mundo nuevo y no sabemos cómo va a quedar. Por una parte hay más información que nunca. Mucha más de la que podemos digerir. Desde la calidad ínfima de la prensa profesional y la flauta de Pedrito, …

… hasta la posibilidad de acudir con facilidad a las fuentes mismas de la información. Y la conectividad increíble nos sirve tanto para depurar el pensamiento y avanzar colectivamente, como para reaccionar con el efecto manada. ¿Quién ganará? No se sabe; pero mejor haríamos mirando dónde pisamos al tratarse de un territorio completamente nuevo. Te puedes encontrar con casos como este, con la peña lanzando improperios a una decisión que solo merece aplauso.

Enlaces que hubieran servido para pensar antes de hablar, si no fuera, al parecer, tan doloroso:

Eletronic Frontier Foundation, probablemente el más de lo más de la lucha contra la censura en internet, y desde “siempre”:

Ricardo Galli, que no necesita presentación en España:

Enrique Dans, que tampoco:

Modestamente,:

Mashable:

Cuando salta la estampida, todo es inútil.

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