Quien tenga una hora para disfrutar de un poco de ciencia, con este vídeo puede, además, llevarse una muy instructiva impresión del asunto del clima y el CO2, vista desde dentro del alarmismo. No lo que los científicos (y los políticos, prensa, etc) proclaman al mundo, sino lo que hablan entre sí, en sus conferencias. EL evento es el …

La conferencia es de Graeme L, Stephens, que lleva decenios estudiando el ciclo del agua. Evaporación, nubes, lluvia. Es el factor más importante del clima, y del que menos se sabe. Su investigación actual se enfoca en el estudio del ciclo hidrológico a través de los satélites de la NASA, como investigador jefe del proyecto  NASA CloudSat Mission lanzado en 2006. También es director del CIRA (Cooperative Institute for Research in the Atmosphere). Según cualquier parámetro que se mida, pertenece de pleno derecho al “consenso” ese del que tanto nos hablan. Sin embargo parece tener clarísimio qué es invetigación, y ciencia, y qué es especulación (aunque no le llama así).

La charla es interesantísima para ver qué es lo que estudian, los problemas de comprender el sistema, y por dónde anda el asunto. Pero es interesantísima también la tanda de preguntas, al final. Sólo son tres, a partir del minuto 50 (aprox). Y lo más impresionante es que a los tres intervinientes les importa un carajo todo lo que ha explicado. O sea, la ciencia. Ninguna pregunta sobre datos recientes, o sobre esquemas futuros de investigación. Lo que les preocupa es el mantra religioso, y cierta heterodoxia que parece desprenderse de las palabras de Stephens.  ¿Acaso está osando decir que la “sensibilidad climática” (lo que nos vamos a achicharrar por doblar el CO2) no es la madre del cordero?

Resumo (muy resumo) el final

-P: A lo largo de la charla se ve que dices varias veces que no te parece que bien planteado pensar que la sensibilidad del clima depende de la temperatura global …

-GS: Me refiero a las nubes.

-P: Para la realimentación en el sistema climático

-GS: Para las nubes.

-P: Sí, lo rebajas señalando que te refieres a las nubes, pero las nubes son uno de los principales contribuyentes de la realimentación en el sistema climático …

-GS: Sí

-P: Nos estás diciendo que las nubes ponen difícil el asunto de dar con una medida de la sensibilidad de clima; pero mi pregunta es: ¿En tu opinión, opinas que no es útil hablar de una sensibilidad del clima guiada por cambios en la temperatura global media? Podemos definir el clima por la sensibilidad al cambio de temperatura?

Esta es la imagen, un segundo después de la pregunta, en la que Stephens piensa la respuesta.

-GS: No en lo que se refiere a las nubes. No creo que un número lo caracterice, no. Yo creo que vas a encontrar una sensibilidad diferente en los trópicos que en otras partes; por ejemplo en las regiones polares.

Lo explica con cierto detalle, y remata:

-GS: Los procesos que definen la realimentación no son dependientes de la temperatura, dependen de otras cosas.

Y con este gesto lo expresa todo. Como diciendo: esta es mi opinión, y si no te gusta, no tengo otra.

El siguiente nota insiste por el mismo camino. Explicando que lo que queremos saber es la respuesta del sistema climático a los gases invernadero que tiramos, y que no se puede excluir un cambio emergente en las nubes, con el tiempo, que … (en fin, la religión)

-GS: Puede ser. Puede ser que a largo plazo las cosas sean diferentes que a corto plazo. Pero lo que sí sabemos es que los procesos que vemos a corto plazo persisten en el largo plazo. Y sí, puedes ver cambios en el conjunto de modelos después de por ejemplo 50 años. Pero son modelos, yo no sé lo que va a hacer el mundo real.

Muy normal. Acaba de mostrar durante la charla que entre los modelos y lo que se observa todavía hay muchas diferencias sustanciales.

El último interviniente sigue por el camino de la sensibilidad del clima, metiendo por medio el registro paleoclimático. Obviamente no es lo que le interesa a Graeme, que lo que quiere es ir aprendiendo sobre la enorme complejidad de las nubes en el sistema, a modo de tentáculos que afectan por todas partes, pero de diferente manera en unas y otras. Así que remata:

-GS: Comprendo perfectamente que queramos tener una métrica de ese tipo (la sensibilidad), pero no creo que vayamos a sacar gran cosa de ella.

Y cuando le insisten …

-GS: Este es un asunto muy complicado. Yo solo trato de entender cómo funciona la naturaleza.

-P: En el plazo corto, yo diría.

-GS: Sí, en el plazo corto. Todavía vivo en ese mundo. Porque, ¿sabes?, tenemos un gran trabajo por delante para averiguarlo. Proyectar lo que sabemos hacia el futuro es algo que debemos de hacer, y hacemos, pero mi energía está concentrada en el aquí y ahora. Hay una serie de grandes problemas que yo creo que podemos resolver, como esos problemas de la precipitación que he mencionado.

Queda un sabor agridulce. Hemos asistido a una charla sumamente instructiva y bien expuesta. Reconocemos a un científico puntero haciendo un gran trabajo. Pero lo que dice no acaba de encajar bien con nuestro prejuicio. Por no mencionar que si acaba citando “problemas que podemos resolver”, queda flotando, implícita, la idea de que los otros problemas tal vez están por encima de nuestras posibilidades. ¿Y con qué le metemos, entonces, miedo a la gente? Pero es uno de los nuestros, no es un maldito escéptico. Mejor aplaudir, y disimular. Se llama “ciencia” del calentamiento global.

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