Científicos de Noruega han descubierto la forma de extraer las inmensas reservas de gas natural (metano) del fondo del mar. Se encuentra en forma de hidrato de metano, una mezcla de metano y agua que se produce con la baja temperatura y alta presión de algunos fondos marinos. También se conoce como el hielo que arde.

Se conocía su existencia, pero no había un sistema claro de extracción o recuperación. Hasta que una empresa Japonesa ha hecho unas perforaciones con nuevos métodos, en una sima submarina el este de Japón [–>], al parecer con éxito. Prevén empezar con la extracción en un año, y que puede suplir de energía a Japón durante 300 años.

Un estudio de Statoil, la compañia estatal de gas de Noruega, gran productora de gas natural, calcula que se debe reclasificar este hidrato de metano como una fuente principal de combustibles fósiles. Y que hay enterradas en los fondos marinos reservas para décadas, y probablemente siglos.

“El contenido de energía del metano en forma de hidrato de metano es inmenso, y posiblemente exceda la energía combinada de todos los demás combustible fósiles”, según afirmó  Espen Andersen, director de exploración de hidrocarburos no convencionales de Statoil. Va a presentar su estudio en una conferencia la semana que viene.

Se piensa que puede haber también grandes reservas en Corea, China y la India, todos ellos grandes importadores de hidrocarburos.

También están pensando sacar el mismo hidrato de metano de la tundra, y lo van a probar en Alaska, según un artículo en Nature.

Si todo ello es cierto (habrá que ver) la idea del “pico de petróleo” va a quedar un poco chafada. ¡Vaya, vaya!, otro chasco para los algoreros. Y justo ahora que lo del achicharramiento global está perdiendo fuelle en la opinión pública. Se espera que después del soponcio que sin duda les producirá una noticia tan buena, la máquina ecologista se ponga en marcha para protestar con grandes actos y aspavientos. Deberán de reforzar sin duda su campaña con lo del calentamiento global por culpa del hombre pecador. El problema con ese tipo de camelos es cuando empiezan a dejar de colar, es muy difícil hacerles cambiar la tendencia.

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