Andaba trasteando, picoteando artículos por ahí. Tras pasar de lo último de Scafetta.

Nicola es como es, y aunque su cuento chino me gusta más que los del IPCC, y él está solo ante el peligro en vez de formar parte de una banda cuasi delictiva, los cuentos, cuentos son. Así que una vez decidido a no usar su trabajo para la plaza, ni siquiera un gráfico que me apetecía – el cabrón se olvida de precisar qué registro de temperaturas es y qué línea base usa -, estaba curiosenado artículos. Y me he tropezado con dos que por sí mismos se pueden señalar, pero que juntos casi producen vértigo. Ambos parten de la pregunta implícita de cómo podemos ser tan imbéciles colectivamente, y ninguno la responde. Se limitan a contar que eso es lo que pasa.

Uno va por la vía del ejemplo / anécdota, pero con la interesante comparación de la locura que ocurre con el IPCC y el cuento del cambio climático, y la que ocurre en grandes partes del mundo financiero. Y muestra cómo ambas locuras son ayudadas y mantenidas por el “establishment”. Empezando por la prensa. Sin eso no funcionarían. El otro estudia un fenómeno relativamente conocido, el error en cascada, y lo aplica al IPCC y lo del clima.

La suma me parece, ya digo, de vértigo. Pero yo si aportaría una respuesta. El vil metal y el vil poder. Mientras la cagamos con las estupideces, hay quien se está forrando. Y hay quien gana elecciones. El problema es que los demás ponen la pasta y los votos, y en eso está la imbecilidad auténtica. Que viene de que no podemos saberlo todo, ni analizarlo todo, y delegamos. En el grupo, en los líderes de la sociedad, en esa cosa difusa que lo invade todo y que  nos proporciona el pensamiento premascado.

No me enrollo más.

Dona Laframboise cuenta que cuando explica sus investigaciones sobre el IPCC a la gente que no sigue el asunto, se da cuenta de que tras la sonrisa cortés que ponen no le están creyendo. Alguna explicación tendrá – piensan. Porque no es posible que un organismo tan serio haga cosas como las que publica Dona. Lo mismo que le pasa a ella cuando un periodista especializado le cuenta sobre las aventuras financieras de Islandia, Grecia e Irlanda. Y menos mal que no ha debido de venir a Zapaterolandia.

Judith Curry presenta [–>] un artículo del blog Armed and Dangerous:

Donde se explica cómo se puede salir de madre toda una rama de la ciencia, y da los síntomas de los distintos pasos. Pone numerosos ejemplos, pero acaba centrándose en lo del clima y el IPCC.

En todo caso, pelas o no pelas, poder o no poder, lo que los dos artículos dejan claro -los ejemplos están a la vista de todos – es que no hay actitud más equivocada que dejarse arrastrar por “el consenso”, olvidándose de los sistemas de control que toda la vida nos han servido para mantener los pies sobre tierra firme. Salvo que vayas a ganar algo directamente por sumarte al carro de los jetas. Pero lo normal, estadísticamente, es que tengas mucho que perder.

Por cierto, no sé por qué a WordPress se la ha ocurrido avisarme de que esta es la entrada 2.215 del blog. No le veo nada especial al número, salvo que … ¡menuda postorrea!