Plataforma Tercera Urna

España atraviesa una profunda crisis económica y política. En el origen de nuestros problemas subyacen razones de hondo calado institucional.

Nuestro sistema político adolece de una serie de vicios arrastrados desde el comienzo de la Transición que han terminado de agravarse con la coyuntura actual. Comienza a extenderse la opinión de que existe la urgente necesidad de acometer reformas constitucionales en el Estado que intenten paliar los efectos de una situación límite que, engendrada por el descontrol de la clase dirigente y su connivencia con el capital financiero, y por prácticas carentes del más elemental sentido ético, nos ha colocado a los españoles en el ojo del huracán económico, social y político.

Los distintos gobiernos de España, debido a una pésima política en la administración del gasto público que no ha generado mayores cotas de profundización en el Estado del bienestar, a la pérdida de la productividad sostenible y, fundamentalmente, a haber dedicado el tiempo a girar egocéntricamente en torno a sus particulares intereses y a las políticas clientelistas de las mayorías parlamentarias en vez de buscar el interés general, han cosechado unos resultados desalentadores: el desempleo es sangrante, especialmente para los jóvenes; nuestros mayores han visto cómo se ha alargado su edad de jubilación y reducido sus pensiones; la renta de las familias ha caído drásticamente; casi el 50% de la población es mileurista y diez millones de personas viven por debajo del umbral de pobreza.

Los que suscribimos estas palabras, somos conscientes de que un simple cambio de gobierno no modificará sustancialmente la trayectoria actual hacia mayores cotas de pobreza nacional, ni mucho menos será capaz de enmendar los muchos vicios que arrastra nuestro sistema político.

Parte de los problemas que afronta España no dejarán de existir mientras no se revise el actual régimen político en favor de otro más democrático en el que el ciudadano esté verdaderamente representado, existan mecanismos legales que garanticen el control al poder político y económico, y se articulen auténticos cauces de participación ciudadana, tal y como debe exigirse en una democracia del siglo XXI. Constituye un axioma lógico que, si los dirigentes no dependen de la ciudadanía porque ésta, en realidad, no les elige y controla, y porque al mismo tiempo está impedida legal y materialmente para participar en las cuestiones públicas excepto para votar cada cuatro años, no se debe esperar que dichos dirigentes acaben trabajando eficazmente para el conjunto de la sociedad.

Transcurridos más de 30 años de vigencia constitucional, parece obvio que la Constitución española de 1978 necesita una revisión que recoja, sin renunciar a las distintas conquistas políticas y sociales, una recomposición de las estructuras de gobierno y una profundización hacia una democracia más participativa, de acuerdo a criterios democráticos aquí observados. Y también resulta obvio que para dar solución a la situación política descrita no es suficiente la creación de un estado de opinión.

Es por ello que los ciudadanos entendemos que en este momento tan transcendental para el futuro de nuestro país se hace necesario unirse para abordar con un máximo de generosidad una serie de acciones conjuntas que nos permitan concretar los mecanismos viables para realizar de manera democrática y con la participación de todos los ciudadanos, una revisión constitucional que exprese un nuevo sentimiento social de pacto y que consistiría en cuestionar lo existente, deliberar en libertad sobre las distintas soluciones que desde la sociedad se vayan proponiendo y tomar las decisiones que determine la voluntad mayoritaria, de manera que, una vez conseguido el objetivo, los gobiernos que surjan de la voluntad popular, ya sean de una ideología u otra, representen fielmente a la mayoría de los ciudadanos y estén sujetos a ellos a través del control y la participación popular.

Dado que las vías participativas instituidas para la reforma constitucional están cerradas a los ciudadanos, quienes suscribimos este documento, personas de las más diversas ideologías políticas, hemos decidido constituir la plataforma ciudadana TERCERA URNA, pretendiendo que en próximas consultas populares que al efecto convocará la plataforma y en las próximas Elecciones al Parlamento Europeo, se exprese de manera libre e independiente la voluntad del pueblo reclamando y exigiendo la apertura de un proceso constituyente en el que participe toda la ciudadanía y que termine en la convocatoria de una Asamblea constituyente que tenga como expreso mandato la revisión de la Constitución del 78.

Esta plataforma de acción y pensamiento está abierta a todas aquellas personas, movimientos y organizaciones políticas y sociales que compartan este reclamo. Les invitamos a unirse suscribiendo el presente texto y a apoyarlo con su participación en las acciones y consultas que se irán convocando y en respaldo la candidatura que, a los efectos de obtener un recuento oficial de los apoyos recibidos hasta entonces en las consultas anteriores, presentaremos en las próximas Elecciones al Parlamento Europeo.

Plataforma Tercera Urna

Añadido (llega posteriormente, lo anterior había sido colgado en el lugar destinado a ello):

Estimados amigos:

Nos complace presentaros #terceraurna, un proyecto abierto y plural que necesita a toda la sociedad y, especialmente en esta primera fase, al asociacionismo civil y online. Es una iniciativa en la que cada persona o colectivo formará parte activa desde el momento en que decida comprometerse. El objetivo es muy claro y simple: convocar a la ciudadanía el 6 de diciembre (día de la Constitución) de 2012 a participar en una consulta popular a través de cuyo éxito se pueda exigir a las instituciones públicas una revisión de la Constitución de 1978 con la que dotar a nuestro sistema político de una mejor representación de nuestros dirigentes, un mayor control de los mismos por parte de la sociedad y una verdadera participación ciudadana en un proceso constituyente donde quede garantizada la libertad para proponer públicamente los distintos modelos que respecto a los principios mencionados (representación, control, participación) puedan existir.

Este proyecto tiene vocación transversal y necesita de toda la sociedad, progresistas y conservadores, centralistas y federalistas, monárquicos y republicanos, trabajadores y empresarios, estudiantes y profesores, ecologistas y desarrollistas para llevarlo a cabo. La única condición es el respeto a los derechos universales del ser humano. La iniciativa, por su propia naturaleza, no tiene vocación de poder ni permanencia. Una vez logrado el objetivo la plataforma creada se disolverá.

Por la importancia que le concedemos a vuestro site en Internet nos gustaría mantener una conversación con vosotros, si es posible.

Gracias por la atención prestada.

Recibid un saludo cordial.

Lorenzo Abadía