Es un carta de Pat Michaels al director del NCAR. Michaels ya figuraba prominentemente en la primera entrega del Climategate. Era Michaels a quien Santer quería “forrar a leches” en el próximo encuentro científico [–>]. La carta lo dice todo, siendo breve; nada que añadir. Pero realmente cada vez es más clara la sensación de que estamos frente a un grupo de supuestos científicos que se comporta con el espíritu de una banda de delincuentes juveniles.

Para: Dr. Roger Wakimoto

Director, National Center for Atmospheric Research

Boulder, Colorado

Roger, eres el director de probablemente el laboratorio más prestigioso de ciencia atmosférica del mundo, y como tal, supongo que siempre harás un esfuerzo extra para proteger la reputación del NCAR, y su relacionada University Corporation for Atmospheric Research (UCAR).

Estoy seguro que has visto y discutido muchos de los emails  del “Climategate”  filtrados primero en noviembre de 2009, y más recientemente a primeros de este mes.

Todo el mundo está de acuerdo en que en tono y contenido de muchos de ellos es un poco llamativo, y ocasionalmente intolerante (como los meetings de la facultad), pero hay una serie repetida, de uno de tus empleados más prestigiosos, Dr. Tom Wigley, que va más allá de lo tolerable en las murmuraciones académicas.

Revocar mi doctorado, el claro objetivo del email de Tom, es el equivalente profesional de la pena de muerte. Creo que debo señalártelo, porque la premisa básica que subyace la maquinación es completamente falsa. El dr. Wigley es conocido como un científico cuidadoso, pero ciertamente en esto no ha tenido el menor cuidado.

La amplia circulación de este email ha causado un gran daño a mi reputación. Observa también, por favor, que todas las comunicaciones del dr. Wigley a sus colegas, en este asunto, han partido del servidor de NCAR/UCAR.

El email relvante fue enviado a Rick Piltz, un empleado de UCAR entonces, y con copia a Michael Mann, Pennsylvania State University, James Hansen y Gavin Schmidt, NASA Goddard Institute for Space Studies, Benjamin Santer, Lawrence Livermore National Laboratory, el finado Steven Schneider, Stanford University, y varios prominentes científicos del clima más. La influencia de estos individuos es evidente, y prueba de un serio intento de destruir mis credenciales.

Lo que el Dr. Wigley escribió a este grupo fue:

Puede interesaros este retazo de información sobre Pat Michaels. Tal vez la Universidad de Wisconsin debería abrir un período de debate público para decidir si es necesario re-evaluar el doctorado de Pat Michaels.

Como he dicho, revocar el doctorado de un científico es el equivalente a imponerle una pena profesional de muerte. Desgraciadamente, la argumentación de Wigley para organizar esta movida está basada en una pura invención.

La llamada de Wigley a “re-evaluar” mi disertación sale de su idea de que o bien engañé al comité, o el comité fue culpable de negligencia profesional; ambos, cargos muy serios. (Su email está reproducido al final de esta nota).

Mi disertación de 1979 era un modelo relacionando las variaciones, anuales e interanuales, del estado de la atmósfera, reflejado por el campo de presión barométrica de superficie, con las variaciones del rendimiento de las cosechas a lo largo de los Estados Unidos

Este tipo de modelo, uno normalmente quita el componente tecnológico de las cosechas (que, incidentalmente, explica mucha más cantidad de variación que cualquier componente climático) y después modeliza la variación restante en relación al factor climático, en orden de “aislar” el componente climático.  La varianza explicada de esta producción residual por el clima es generalmente del 50%, que está muy cerca de la media que encuentro para el maíz, la soja, y el trigo de invierno.

Wigley decía en su email que yo afirmaba haber explicado el 95% de la variación en las cosechas, que según él, hubiera sido un resultado extraordinario. De hecho, no existe tal afirmación, ni nada que se le parezca, en mi disertación. Continuaba diciendo que lo había hecho modelizando los componentes tecnológico, espacial, y climático de las cosechas, en vez de separar primero el componente tecnológico.

A pesar de su proclamada familiaridad con mi disertación, yo no hice tal cosa. La tabla 2, al comienzo de la página 154 de la disertación, se llama  “DETRENDING FUNCTIONS” (funciones para eliminar la tendencia), y proporciona las ecuaciones que se usaron para eliminar el componente tecológico. Todos los subsiguientes análisis eran sobre los datos sin tendencia.

Wigkey después alegaba que o bien yo había mentido a mi comité de examen, o que este estaba formado por bufones. Merece la pena apuntar que el comité incluía al famosamente “duro” Reid Bryson, padre de la idea moderna de que los humanos pueden cambiar el clima.

Aparentemente ninguno de los examinadores de Michaels notaron esto. Uno se queda con la duda de si se trató de una tergiversación de Michaels, o si fue simple ignorancia.

Me entré del asunto con la primera entrega de los emails de East Anglia en noviembre de 2009. Con la reciente entrega, este email y otros, han aflorado nuevas afirmaciones de Wigley sobre mi disertación, y su carta sobre la disertación circula de nuevo por la web

Espero que estés de acuerdo en que es tiempo de que el dr. Wigley reconozca que su intento de generar un movimiento para quitarme el doctorado estaba basado en claros errores por su parte. Errores que debía de haber conocido, y sin embargo ha permitido que la especie siga circulando más de dos años. Lo que “descubrió años atrás” ciertamente no fue mi disertación.

Roger, no creo que vayas a aguantar esto, y pienso que Wigley debe ser obligado a dar un paso adelante. Recuerda que lo hacía con el dinero de NCAR (y de los contribuyentes).

Muchas gracias.

Patrick J. Michaels

Cato Institute y George Mason University

El email al que hace referencia, aquí –>.

Enlaces.

Fuente, Forbes:

Vía, Climate Realists: