Todo el mundo destaca como desagradable sorpresa el resultado de ETA en las elecciones. Bueno, dicen “Amaiur”, pero uno más de los nombres de la bicha de los mil nombres no quiere decir gran cosa. Tampoco es solo ETA, pero sí es la fagocitación por ETA del resto de esa amalgama entre nazi-separatista, antisistema, y marxista. O el sumarse al éxtasis de la vuelta de los soldados victoriosos por parte de los que, “comprendiendo” muy bien el asesinato como herramienta política, sostenían que era mejor dejarlo.

La cuestión es tratar de ver si es una sorpresa el resultado, si es un gran avance, o cómo está la cosa. Y aunque antes la clasificación de quién era quién dentro de la sopa de letras resultaba casi imposible, como de La vida de Bryan, a la vista del resultado y de los que componen finalmente la berza, sí podemos echar la mirada atrás y ver su evolución. Eso he hecho en el siguiente gráfico.

Hay que explicarlo, porque no todas las inclusiones son evidentes. Los resultados de Ezker Batúa los he dividido por dos, porque el tingladillo de IU local se ha dividido en dos, y solo una parte a acabado en La Berza. No sé si la división fue por mitades, pero no puede cambiar demasiado el resultado al hacerlo así. Ese es el significado de la columna “Corr”; restar la mitad del porcanteje de EB. Y no sé bien si BERD (Berdeak) merece la inclusión o no, pero solo influye un 1%.

Yo creo que a la vista de cuadro no se puede hablar de sorpresa.  Desde 1989 el porcentaje está en un nivel parecido, cuando se ha podido votar a los representantes de los terroristas. Todos sabíamos que al no poder presentarse la ETA en las elecciones, mucha gente se quedaba sin votar. Porque las mismas ideas, sin asesinatos, no les estimulaban lo suficiente. Necesitaban un PSOE y un Prostitucional que dieran el marchamo de respetable al asesinato, siempre que con el éxito político dejaran de matar. Tan respetable como que llorábamos a moco tendido en todos los mítines. Una alegría incontenible.

Así que nada de llevarse las manos a la cabeza, como si de repente se hubiera presentado en el comedor un monstruo desconocido. Solo tenemos lo que hemos buscado. El asesinato sentado en la mesa. La aberración moral que somos.

Fuente de los datos: