No queda más remedio que mencionarlo. No sé hasta qué punto lo ha sacado la prensa española, pero fuera están que no paran. Yo lo he visto en una revista española de divulgación científica – aunque sé que por ahí lo está dando la prensa general, y me ha costado un enfado con una amiga periodista. Bueno, el enfado a ella, a mi la amiga. Y todo por señalarle que están vendiendo una película que no es, ni de broma. Sencillamente, se han dejado utilizar por un científico que quería tener sus quince minutos de gloria en la guerra del clima. Y no es mal científico, o yo no conozco ninguna barbaridad por su parte del estilo a que nos acostumbran los muchachos del IPCC. Gran divulgador, por otra parte. Pero le gusta estar en el candelero más que a un niño, y eso le pierde. Y la prensa, claro, qué mas quiere si le venden una historia con gancho, y en la línea que toca. Lo último que van a hacer es la función que se le supone a la prensa: comprobar. Lo que diga el primer medio lo repiten los demás, y ya están justificados, porque alguien lo ha dicho antes.

El cuento, que todos resumen más o menos igual, es que un científico escéptico ha averiguado que el mundo se está calentando, y que no queda ya lugar para el escepticismo. A cuenta de un nuevo estudio independiente sobre temperaturas desde 1800, llevado a cabo por un grupo que se llama Berkeley Earth Surface Temperatures, o BEST.

Un poco flipante, porque las dos bases de la conclusión son falsas. Escéptico y averiguado.

Richard Muller jamás ha sido un “escéptico” en lo del clima. No goza de simpatías entre la tropa del IPCC porque dijo con toda claridad lo obvio: que “ocultar el declive” y empalmar series de datos de instrumentos que miden cosas  diferentes no es una práctica científica aceptable. Pero si los periodista se molestaran en preguntar, antes de lanzarse a una piscina sin agua, les hubiéramos mostrado cosas como esta, y se hubieran ahorrado la pata. Como si les importara.

Muller, hace exactamente 3 años [–>]:

P: Conduces un Prius, ¿Qué más haces para reducir tu huella de carbono?

R: Ilumino mi casa con bombillas fluorescentes. Pero déjame decirte: Imagina que condujera un todo-terreno y tuviera el peor tipo de bombillas — aun así podría ser un ambientalista.  Al Gore vuela alrededor del planeta en un jet — no tengo nada en contra. Lo importante no es quitarle su jet a Al Gore, lo importante es resolver el problema del mundo, no medidas para sentirse bueno. Si [Al Gore] llega a más gente y les convence de que el calentamiento global es real, aunque lo haga con exageraciones y distorsiones — cosa que hace, pero con gran efectividad — es mejor que use tantos aviones como quiera.

Un escéptico, ¿eh?

Peor es la segunda premisa. Que ha averiguado que el mundo se ha calentado, lo que le lleva a dejar de ser escéptico. Entre los escépticos hay muchas opiniones, como es natural cuando no se trata de un movimiento monolítico ni político, como el IPCC. Pero la inmensa mayoría de los escépticos afirman que el mundo sí se ha calentado en el siglo pasado. Y no sólo eso, sino que tras haberle puesto muchas pegas a la calidad de las medias que se hacen con termómetros para averiguar la temperatura global, como han estudiado y replicado en la medida de lo posible los datos, en general aceptan que las series presentadas por los diversos organismos son aproximadamente correctas. Al menos en sus líneas generales, aunque algunas de las series parecen estar exagerando la tendencia, visto que dan más calentamiento que los satélites.

Así que al bueno de Rich, tras terminar un trabajo que no tiene mayor interés para la prensa ni para la discusión del clima (ni es novedad, ni resuelve nada), lanza un cuento sobre el escéptico “arrepentido” y la realidad del calentamiento global (que nadie discute), y ya tiene sus 15 minutos de gloria mediática. Lo malo es que es a costa de la credibilidad de la prensa, si le queda alguna, y lo que es peor, de la de la ciencia.

Menos mal que los periodistas no leen los trabajos sobre los que hablan. Porque hubieran visto que el trabajo señala la relación estrecha entre los ciclos de temperatura del océano Atlántico Norte y la temperatura de los continentes (que es lo único que han trabajado hasta ahora). Lo que en principio no es muy buena noticia para la historia del CO2 como fin del mundo. Y advierte también que aparte de constatar el calentamiento (¡menuda novedad!), no hay nada en el estudio que pueda indicar el motivo del calentamiento, aparte de ese ciclo oceánico cuyo origen se ignora, pero que en cualquier caso es muy anterior al supuesto problema del CO2. Para rematar, la curva de temperatura de BEST marca una diferencia de 2ºC entre 1800 y 2000 (mucho más que los otros, porque llega más atrás). Eso es malísimo para el alarmismo, que está todo asustado por no pasar de 2º c de aumento de temperatura, cuando si BEST tuviera razón querría decir que lo acabamos de ver en dos siglos, sin que pase nada malo, y sí mucho bueno. Así que digo que menos mal que no leen los trabajos sobre los que hablan, porque se evitan el mal trago de tener que meter bajo la alfombre lo que no conviene. Todos contentos; tenemos una bonita historia, y los quioscos llenos. Que la historia sea falsa … bueno, el mundo no puede ser perfecto, ¿no?

Enlaces.

Para los que les interese profundizar, la mayor novedad, de interés académico, es el nuevo tratamiento estadístico de los datos. Sobre eso, y otros aspectos más generales, los mejores enlaces me parecen estos (hay diferencias de opinión):

Steve McIntyre:

William Briggs:

Lucia:

Willis Eschenbach:

Judith Curry: