La vergüenza debería de ser la mercancía más cara de España, vista su escasez. Pero como los españoles somos como somos (gilipollas), se puede calcular que la escasez de la vergüenza viene de la falta de interés. Así que no va a subir el precio, no.

Al Fredo, conocido como Faisán Al Veraz, era el candidato preferido por los socialistas, según las encuestas. Pero se ahorró las primarias, porque en nuestro país lo de ser candidato digital marca mucho paquete. Ninguna vergüenza entre la plebe por preferir al vocero de un gobierno que creó un grupo terrorista, entre otros prodigios de corrupción más económica. En cuanto se acerca un entrevistador, se ponen a contestar: -¡Rubalcaba, sí, Rubalcaba!.

Es posible que sea porque han sido abducidos por la extraña idea del “fin de ETA”. De repente, a todos les ha dado por esperar, anhelantes, que ETA diga: -te amo-. ¡Joder!, ¿y por qué no le ponen cara a la cosa, y se imaginan a la Tigresa o a De Juana diciendo -te amo-? Feos no son, pero 23 y 25 asesinatos cada uno, ¿sería como para pensarlo, no? Pues nada, todos derretidos porque ETA diga -fin-, aunque no diga ni “lo siento”. Sabemos que hay mujeres a las que les va la marcha, y es un todo un problema; pero, … ¿tanto?

¿Será por eso la popularidad de Faisán Al Veraz? Nadie como un conmilitón y compañero de terroristas para entenderse con terroristas. Entre Pachi, que les mira a los ojos y les escribe cartas de amor [–>], y el Faisán, chivato, toda la basca está soñando con un apaño. Un apaño que les arregle las elecciones. Y como en 2004, tampoco esta vez se les puede acusar de utilización política del terrorismo; no, no , no. Palabrita del niño Jesús.

El otro Al , que – no sé por qué – me viene a la cabeza, Al Capone, cayó por una minucia. No era Alfredo, sino Alfonso; pero al final, Al. Una cosilla de nada, impuestos olvidados, y sólo fueron siete años. Casi todos en Alcatraz. Pero bastaron para derrumbar su imperio y arruinarle. Y una sífilis mal curada lo remató seis años después.

Rubalcaba y Lissavetzky, señalados por las irregularidades de la Operación Galgo

 

Comparado con todas las demás responsabilidades políticas, una verdadera municia. Total, solo se trata de que le han jodido la vida y la carrera deportiva a una de las mejores atletas españolas de todos los tiempos. Sólo una mierda que simpatiza con el PP; carne de cañón. ¿No era una pieza legítima, para fardar de lo bien que lo hacemos contra el doping, y para que quede claro a los demás lo poco que conviene mostrar simpatías por el PP? ¿Qué no? Unos frascos vacíos en un registro domiciliario, según el sumario; los mismos frascos, llenos cuando llegan al laboratorio. ¡Hops! ¿No está chupado? ¡Marta Domínguez a  la trena!

Cuidado, Faisán, cuidado. Los juegos malabares a veces tienen sorpresas. Puede ser que una vez, alguien hace aparecer una mochila, de la nada, en una comisaría. Y otra vez puede ser que alguien se la pegue porque unos frasquitos de nada han sufrido un relleno en el tralsado.

Y también hay otro asunto muy delicado. Las personas. En grandes números, son muy predecibles; y Faisán Al Veraz ha demostrado ser un maestro agitando a las masas contra un gobierno, aprovechando un drama espantoso. Pero de una en una, no son iguales. Poca, pero aún hay gente entera. En este se llama Mercedes Pérez Barrios. Y para estupor de Al, y a pesar los esfuerzos de todos estos años, no todos los jueces son Garzón.

Un monumento. Eso es lo que habría que hacer con el puñado de jueces enteros, y sobre todo juezas, que no se achantan ante el poder de ningún Al. Ya sea Al Phonse, o sea Al Fredo.

Ten cuidado con los frascos, Al; no vaya a ser que acabes dentro. O abandonado por tu público, porque en un arrebato puede no perdonarte la menor, cuando ya te había perdonado todas las más gordas. Ojalá. Como Capone.

Nota: Que me perdone el “Al” de casa.