¡Uf! Está que arde la blogosfera del cambio climático con la dimisión del editor de Remote Sensig a cuenta de Spencer y Braswell 2011, o El extraño caso del dr. Spencer y el editor Wagner.Y yo creo que han metido la pata, tanto Wagner dimitiendo como lo alarmistas convenciéndole de que lo haga, y jaleando su postura con bombo y platillo.  Aunque tal vez no tenían más remedio.

El alarmismo climático del IPCC, punta de lanza del colectivismo económico y el estatismo, se había embarcado en una táctica del “consenso” que no le ha quedado más remedio que seguir. Consiste en dominar las instituciones, la burocracia, y hacer la ciencia a través de ella. Basta con cerrar al discrepante las academias y revistas científicas. Y con establecer que lo que no está en una publicación “peer-review” no es ciencia.

Había un problema obvio, que alguien señaló en uno de los emails del Climategate. Si hacemos tanto hincapié en el “peer-review”, en algún momento empezarán a conseguir publicar, y se ha fastidiado el argumento. Lo siento, no tengo la cita, estoy tirando de memoria.

Pero eran muy chulos, y creían que lo podían todo:

Phil Jones:

Kevin [Trenberth] and I will keep them out somehow – even if we have to redefine what the peer-review literature is!” – Phil Jones 8/7/2004

Los mantendremos fuera (del último informe del IPCC, de 2007) aunque tengamos que redefinir qué es literaura “peer-review”.

Pero tenía razón el sensato que avisaba del peligro, y se fueron “colando” trabajos en la literatura”. Así que tuvieron que pararlo por otro procedimiento, que llamo la ciencia imbécil. Es algo que sólo se ve en la “ciencia” del cambio climático. Como se cuelan algunos trabajos molestos, inevitablemente, lo que hacen es estar atento al que puede tener importancia, refutarlo con rapidez en otro artículo “peer-review” (más bien “pal-review”), y a partir de ahí bloquear. Y hacer la definición alucinante. La última palabra “peer-review” es palabra de dios, y no hay más que hablar. ¿Estamos idiotas? ¿No sabemos lo que es un debate científico, las vueltas y revueltas que da, y lo que se tarda en cerrarlo si no hay pruebas contundentes?

Un ejemplo del alucine de científicos de otras ramas, de un comentario en Bishop Hill:

Jonathan Jones

This is truly bizarre, and just shows how profoundly warped the climate science community has become. I make no judgement here on the correctness of the paper, but editors just don’t resign because of things like this.

Nobody resigned at Science when they published that utter drivel about bacteria replacing phosphorus with arsenic; they just published seven comments (IIRC) back to back with a rather desperate defence from the original authors.

Nobody resigned at Phys Rev Lett when I trashed a paper (on the evaluation of Gaussian sums) they had selected as one of the leading papers of the month: indeed nobody has formally ever accepted that I was right, but remarkably all the later papers on this subject follow my line.

I have been up to my neck for over a year in a huge row with Iannis Kominis about the underlying quantum mechanics of spin sensing chemical reactions, and either his papers or mine (or just possibly both) are complete nonsense: but nobody has resigned over Koniminis’s paper in Phys Rev B or mine in Chem Phys Lett.

Sure, my two controversies above never hit the popular press, but the arsenic stuff was discussed all over the place, far more than Spencer and Braswell.

What sort of weird warped world to climate scientists inhabit? How have they allowed themselves to move so far from comon sense? What is wrong with these guys?

Es la ciencia imbécil. Tenemos la razón porque tenemos la burocracia. Zapatero, vaya. Por eso este caso se les está yendo de las manos. Porque según la tesis estatista, Roy Spencer tiene la última palabra, y el agujero en la teoría alarmista es preocupante.

¿Qué dice lo de Spencer? No mucho, pero no poco. Básicamente que (1) los modelos no reflejan lo que pasa con el clima (ya lo sabíamos), y que (2) no es válido el procedimiento por el que los alarmistas deciden, con mediciones, que el efecto del CO2 es grande.

¿Y qué dicen los alarmistas? Pues el dimisionario Wagner dice que la cuestión ya estaba dirimida por Trenberth en 2010, y que Spencer no lo refuta. Y Spencer (y otros) aseguran que lo de Trenberth no tiene nada que ver. ¿Qué hacemos ahora? ¿Una retractación de la revista? ¿Una refutación formal en la literatura “peer-review”? No, ¡qué horror!, lo mismo hay que dar detalles. Hacemos lo que no se hace nunca, y lo que en ninguna otra ciencia se comprendería. Dimitimos con gran fanfarria, y pretendemos que una dimisión del editor del artículo lo desacredita definitivamente, y ya no hay que hablar más de él. Acojonante. La ciencia imbécil es acojonante.

¡Ah!, y para rematarlo, Wagner afirma que los modelos sólo lo pueden juzgar los modelistas [–>]. Que es cómo si la echadora de cartas pretendiera que ella es la única que puede decidir si ha acertado con las predicciones. Y también protesta porque el artículo se ha descargado 56.000 veces. El artículo de más éxito de la revista que dirigía, ¡y se queja!

Roger Pielke (padre):

I have  read the Spencer and Braswell paper in detail, and while I agree that some of the media exposure has been exaggerated and misplaced, the science in their paper appears robust. I certainly can be wrong, but I do not see a fatal flaw in what they did (i.e. an error such that the paper should have been rejected).

…/…

Having served as a Chief Editors for the Journal of Atmospheric Science and the Monthly Weather Review this very unusual behavior.  The place to refute a published paper is in peer-reviewed papers, not in blogs (or the media). If the paper is not robust, it appropriately should be responded to by paper, not by the resignation of the Editor. In my view, he made a poor decision which has further damaged the scientific process of vetting new research results.

Merece la pena leerlo entero [–>].

Y lo que queda al final es la ciencia imbécil -la que redefine “peer-review” al gusto, y defiende el truco de Mann para ocultar el declive (hide the decline)- pasando de exigir que sólo cuenta el “peer-review”, y que este es palabra de dios, a pretender hacer ciencia mediante dimisiones. Yo diría que la han cagado.

Enlaces recomendables.

El trabajo propiamente dicho:

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