El logo del experimento (Cosmics Leaving Outdoor Droplets) hace referencia a la influencia del sol y la galaxia en la formación de nubes

La noticia más apetecida. Lo que imaginábamos desde que el director del CERN anunció que había prohibido “interpretar” los datos del experimento  [–>]. ¿Y de qué diablos sirve la ciencia sin interpretación? El experimento CLOUD del CERN, dirigido por Jasper Kirkby, confirma la tesis de Svensmark de que los rayos cósmicos influyen en la formación de nubes, y por tanto en el clima. Es, además, un mecanismo que puede aumentar el electo de las variaciones del sol en el clima, que por sí solas son demasiado pequeñas para explicar la variación de temperatura.

La noticia viene de Nigel Calder. Calder fue quien proporcionó a Kirkby la idea del experimento, en una conferencia que dio en el CERN sobre la tesis de Svensmak y los rayos cósmicos. Muchos millones de euros y de años después, se confirma. Pero el honor comunicativo es de Nigel, y mejor que lo cuente él:

CERN experiment confirms cosmic ray action

The global warimst’s dam breaks

Nigel Calder

Un gráfico que preferirían no mostrar. Apartado casi al final del material suplementario en la página web, y omitido de la versión impresa de Nature, muestra claramente cómo los rayos cósmicos inducen la formación de racimos  de moléculas (partículas) que en la atmósfera real pueden crecer y hacer de semilla de las nubes. En un experimento de temprana madrugada en el CERN, a partir de las 03.45, una luz ultravioleta empezó a hacer moléculas de ácido sulfúrico en la cámara, mientras un fuerte campo eléctrico limpiaba el aire de iones. También eliminaba racimos moleculares creados en el ambiente neutral (n) pero algunos de ellos se acumulaban a una tasa baja.  En cuanto de apagó el campo eléctrico, a las  04.33, rayos cósmicos naturales bajando a través del techo de la cámara ayudaban a crear racimos a una velocidad mayor. ¿Cómo sabemos que contribuían? Porque, cuando a las 04.58 CLOUD simulaba rayos más fuertes, con un haz de partículas pion cargadas (ch), la tasa de pruducción de racimos aumentaba. Los colores indican racimos de diferentes tamaños (en nanometros) según fueron registrados por varios intrumentos. Los más grandes (negros) tardaben más en crecer que los más pequeños. Esta figura  S2c es del material suplementario de J. Kirkby et al., Nature, 476, 429-433, © Nature 2011

Estos resultados  del CERN de Ginebra, esperados durante tanto tiempo, aparecen mañana en la revista Nature (25 Augosto). El Director General del Cern disparó una controversia el mes pasado, diciendo que elinforme sobre el experimento CLOUD debía ser políticamente correcto respecto al cambio climático  [ver mi entrada del 17 de julio –>]. La implicación era que no debían refrendar bajo ningún concepto la herejía danesa – la hipótesis de Hendrik Svensmark de que la mayor parte del calentamiento global se puede explicar por la reducción de rayos cósmicos proporcionada por la actividad solar, resultando en menor cobertura de nubes y en mayor temperatura de superficie.

Sea como sea, los resultados hablan por sí mismos, y no es de extrañar que el Director General estuviera preocupado.

Jasper Kirkby, del CERN, y sus 62 coautores, de 17 instituos de Europa y USA, anuncian grandes efectos de los piones del acelerador, que simulan los rayos cósmicos e ionizan el aire dentro de la cámara experimental. Los piones promueven fiertemente la formación de racimos de ácido sulfúrico y moléculas de agua – aerosoles del tipo que pueden crecer y formar núcleos de condensación en los que se forman las gotitas de las nubes. Aun más, hay una importante clarificación de la química que tiene lugar.

Una violación de la etiqueta.

Mi interés en CLOUD data de hace 14 años, desde una conferencia que di en el CERN sobre el descubrimiento de Svensmark de la relación entre los rayos cósmicos y la nubosidad. Despertó la curiosidad de Kirkby, y ambos, Svensmark y yo estuvimos entre los que le ayudamos a preparar su propuesta sobre CLOUD.

Pero por una fea ironía, la única contribución atribuída a Svensmark en la información de Nature es el trabajo de 1997  (Svensmark y Friis-Christensen) en el que basé mi conferencia del CER. No hay mención de los exitosos experimentos del equipo danés en Copenhague, Boulby y después Aarhus, sobre la química de iones y la formación de racimos moleculares, usando un haz de partículas (en vez de rayos gama y rayos cósmicos naturales) para ionizar el aire de la cámara. Ver:  http://calderup.wordpress.com/2011/05/17/accelerator-results-on-cloud-nucleation-2/

Que opinarán los historiadores de la ciencia de futuro sobre esta violación de la etiqueta científica? ¿Que Kirkby estaba mosca con Svensmark, perdiendo la paciencia con los largos retrasos en conseguir aprobación y financiación para CLOUD, y tomó el asunto en sus propias manos?  ¿O porque el candor de Svensmark poniendo en duda el calentamiento antropogénico catastrófico asustaba a la financiación de las agencias nacionales? ¿O Kirkby estaba haciendo simplemente lo que podía (a pesar de los resultados) para obedecer a su Director General ignorando todo lo del equipo danés?

Rivalidades personales aparte, lo importante es lo que significa la investigación de CLOUD para la hipótesis de Svensmark. Su rastreas tras la prosa cautelosa encontrarás esto:

“La nucelación inducida por iones [acción de los rayos cósmicos] se manifiesta como una producción forme de nuevas partículas [racimos moleculares] que es difícil de aislar en las observaciones atmosféricas por causa de otras fuentes de variabilidad, pero que tiene lugar en cualquier caso y puede ser muy grande cuando se promedia toda la troposfra [la baja atmósfera]

Es tan transparentemente favorable a lo que los daneses han estado diciendo que estoy sorprendido que la revista alarmista Nature haya sido capaz de publicarlo, aunque sea omitiendo el significativo gráfico que he puesto encabezando esta entrada.  Añadido a a los otros resultados ya favorables de los otros experimentos de los daneses, el resultado más detallado del CERN es excelente. Un millón de gracias, Jasper.

Quedan las siguientes secciones, que se pueden seguir en inglés en el blog de Calder

  • Química esclarecedora
  • EL dique alarmista
  • La lista de la vergüenza
  • Referencias

Enlace:

Otras entradas sobre la tesis de Svensmark.

El idiota de Ferrán P. Vilar, poniendo la venda a la calentología cuando ya nadie dudaba de que la herida estaba servida. La vieja táctica del vándalo, la preferida por el alarmismo climático y la religión ecolobestia; golpea a la persona y olvida la pelota. Ya ves, estudia “el perfil”, y no lo que dice. Eso “ha sido definitivamente refutado”; habló don Ciencia, palabra de dios. Puede contestar aquí, que no se censura. Pero no hay lo que tiene que haber. Dice que soy profesional, y los amateurs tienen que guarecerse. 😉




Fin
(Si hay algo debajo, es publicidad. A veces ha sido engañosa)