Sigue coleando el asunto del vandalismo que llaman, tan impropiamente, “laico”. Laico significa “independiente de cualquier organización o confesión religiosa.” Por ejemplo, un equipo de fútbol. O por ejemplo, el estado en España. Independiente de significa o que no depende de, o que sostiene sus derechos u opiniones sin intervención de. Y en España, la relación de dependencia iglesia – estado es de dependencia económica y legal de la iglesia hacia el estado.

La también muy mal llamada “marcha laica”, no es una manifestación a favor de una opinión, sino una contramanifestación en contra de una opinión. Y el sutil ejercicio de la libertad de expresión, que permite sin problemas la manifestación de la opinión contra otra opinión, se convierte en negación de esa libertad cuando se trata de jorobar el evento cuya opinión no te gusta. La imbécil -y canallesca- excusa de que no protestaban contra el papa ni contra sus seguidores, sino contra el gasto público que representan, se viene abajo en cuanto van a protestar delante del evento papista, y no frente a quien es responsable del gasto público.

Rosa Díez ha alzado la voz contra la marcha, y ha estado valiente y bien haciéndolo. Digo valiente porque arriesga votos que podía tal vez pillar de ese descontento de la izquierda más cafre. No me convence, en cambio, su elección de palabras. No es una marcha “laica”, dice, sino una marcha “anticlerical”. Yo no lo creo. El clericalismo es la peretensión de una influencia excesiva de una iglesia en los asuntos públicos. Así que Rosa Díez, o yo mismo, somos anticlericales en todo el sentido de la expresión. Sin que eso nos convierta en vándalos, ni nos lleve a contramanifestaciones.

No, no es una marcha anticlerical, y no hay nada malo en ser anticlerical. Las manifestaciones que piden libertad en Irán son “marchas anticlericales”. Pero esta de aquí es una marcha simplemente intolerante, como los ayatolas que gobiernan en Irán.

Hay una entrada de blog muy buena en El Perroflauta Digital,  que describe razonablemente bien los eventos desde el punto de vista de un intolerante que está en el margen más racional de los intolerantes. Así que es buena oportunidad para quien quiera enterarse de los argumentos más presentables de esa fauna. Y también para quien quiera ver el zoo completo, porque hay un montón de comentarios colgados de la entrada, que probablemente representan algo muy cercano al espectro entero.

Con vídeos sacados por el autor sobre la actuación policial. Que es otro tema  en sí mismo. Pero para juzgarlo con un mínimo de equilibrio necesitaríamos los “contravídeos” que nos muestren la chuleria de los fostiados con la policía, antes de ser fostiados. No parece muy de recibo montar el pollo porque te cascan, si antes de que te casquen te has hinchado a insultar a quien tiene la fuerza, con la premisa de que no va a tener huevos de cascarte. Porque las premisas, a veces, fallan. Y los que esgrimen que “nos provocaron porque rezaban”, no piensan que lo que ellos les hacen a los polis sea “provocar”, y que la premisa pueda fallar. Parece un poco sesgado.

Por cierto, el autor deja claro que sea la que sea la disculpa ofrecida para la contramanifestación, se trata de la misma gente y la misma movida del 15M. Es más de lo mismo.

Y para rematar, señalar que los babuinos nos han quitado la oportunidad de comentar de verdad el significado de la movida papista, y criticarla. Porque hay mucho que decir sobre el asunto, y mucho más crítico que la chorrada del gasto público que ellos alegan. Pero han jodido la discusión; no apetece meterse contra el agredido. Son como los niños; siempre reclamando atención, sin dejar hablar a los adultos.



Fin
(Si hay algo debajo, es publicidad. A veces ha sido engañosa)