ABC:

Hemos cambiado de “guerra”, y por lo tanto hemos cambiado de “paz”. Y el Faisán y ZP están empeñados en perder esta nueva guerra, aunque disimulando en lo posible.

La disculpa, la mentira, es que quieren acabar con la guerra que ya no había, la de las armas. Y ese sería el gran éxito. Un timo, porque nadie dudaba que el terrorismo armado estaba en las últimas. Ya no tenía saliada, ni por estrategia policial, ni por “ambiente”. Pero perdida esa vertiente, los terroristas podían intentar ganar el factor clave: La guerra psicológica y de la razón.

Bueno, “podían” es una forma de hablar. A nadie se la pasaba por la cabeza que tuvieran tal opción. Hasta ZP y su maldita zpaz. Hasta el Faisán. Hoy, los asesinados por ETA y sus allegados vuelven a estar acorralados, apestados. Y los asesinos y sus mariachis desfilan exhibiendo la victoria. Y van a ganar, ZP y Faisán mediante, y Pascualone, e tutti quanti, la guerra que normalmente jamás hubieran podido ganar.