Fresita Magenta

Este mediodía ha tenido lugar en Bilbao un homenaje cívico a las víctimas noruegas del asesino noruego.

Como siempre que hemos tenido la desgracia de asistir a un acto semejante (invariablemente por culpa de nuestros particulares asesinos: ETA), la participación ciudadana ha sido escasa y más mediática e institucional que masiva y con claro respaldo popular.

Sin embargo, los noruegos también son nuestras víctimas. Son, como todas, las víctimas de la intolerancia, de la sinrazón, de las ideas fascistas totalitarias que les hacen ser capaces de anteponer cosas (como “la dignidad de un pueblo”, la soberanía, el racismo, la religión, la nación o el país…) por encima de las personas, su dignidad y su libertad. ¡Que coherentes son siempre los asesinos, coño!

Pero aún me parece peor la actitud de los que se aprovechan de ellos (aquí conviene recordar siempre aquella frase del insigne dirigente nacionalista vasco: “ellos mueven el árbol y nosotros cogemos las nueces”)

¡Y MUCHO PEOR AÚN LA ACTITUD DE LOS QUE MIRAN PARA OTRO LADO!

Esta mañana, para vergüenza y oprobio de toda la ciudadanía vasca, en el merecido homenaje tributado a las víctimas del salvaje noruego, se han colado entrelas “personalidades” representativas de la sociedad vasca y bilbaína unos cuantos altos gerifaltes de la Banda Bildu. (Ahí podéis ver, entre otros, en el primer plano de la foto a “Helena Gartzia Saiz” concejala de esa Banda en Bilbao y, camuflado en el centro de la misma, pero bien visible, al ínclito “Tasio Erkizia”

Los representantes noruegos en este acto están situados a la izquierda de la foto, debajo de su bandera, aislados del resto de la composición y “los nuestros”, (todos y todas) codo con codo, abigarrados, por encima y bien mezcladitos para arropar convenientemente a “los nuevos” en estas lides.

No se entiende nada, ¿verdad? Nosotros, que tenemos al menos 858 razones, miles de heridos y millones de pérdidas para indignarnos con la sinrazón terrorista, tenemos, además, que soportar ahora entre nosotros y como iguales la presencia de aquellos, que no solo no han condenado jamás un solo asesinato, sino que los han jaleado,
alentado, consentido, callado,… y todas las demás connivencias necesarias que se nos quieran ocurrir.

Un conocido y compañero de fatigas de antaño, Luis Haranburu Altuna, escribía el pasado día 15.07.2011 un magnífico artículo que os recomiendo encarecidamente: “Iragana, 858”

Estos “listos” del entramado ETA-Batasuna-Bildu nos la quieren meter doblada, reírse de nosotros e irse de rositas, sin abrir la boca. Y eso no es lo malo. No. Lo peor es el arrope y la cobertura que nuestros supuestos demócratas de cabecera les están brindando a manos llenas.

“Si la izquierda abertzale pretende, en serio, proponer un futuro con visos democráticos deberá antes reconocer la culpa de cada uno de los 858 crímenes cometidos. En la última década se ha creado en el País Vasco una conciencia ciudadana que debe mucho a las víctimas producidas por el terrorismo nacionalista que ahora pretende recoger los frutos de medio siglo de terror. Desgraciadamente el “iragana”, el pasdo reciente de los vascos, lleva la acotación numérica de cada uno de los ochocientos cincuenta y ocho asesinados por ETA”, dice –y dice bien- Luis Haranburu Altuna en su artículo. Y añade: “La impostura de pretender (el Diputado General de Gipuzkoa Sr. Garitano, de Bildu) sumir en el olvido una historia atroz que a toda persona debería avergonzar, no permite abrir un portillo al optimismo ya que quien no asume su historia no puede garantizar un futuro honesto y veraz”

El cobijo que han brindado hoy “nuestros políticos democráticos” a estos malabaristas aprendices de brujo, produce asco y vergüenza.

Hoy he recordado a tantos conocidos y amigos que ya no están entre nosotros y sentido tanto dolor y tanta indignación por la sonrisa del Sr. Erkizia –arropada por los demás compañeros de escalera- y el gesto desafiante y chulesco en la primera fila de la Sra. Galartza que no he podido hacer otra cosa que salir espantado de allí.

Mucho hay que cambiar, y más que educar, para alcanzar la necesaria libertad y el respeto a los Derechos Humanos. No nos merecemos estos políticos miserables y calculadores ni este pueblo indolente.

¡POBRES NORUEGOS! ¡POBRES VASCOS!

(Hoy, ya día 29, se cumple otro aniversario del asesinato de mi amigo Juan Mari Jauregi. Otro más de esa interminable e insoportable lista de los 858. Vayan estas líneas en su memoria)