Es sabido que los alarmistas del clima tienden a negarse a debatir su postura con aquellos que les critican. No en un 100%, pero casi. Las disculpas, de aurora boreal, suelen ir por el lado de no dar voz a la “desinformación”, o que la ciencia ya está clara y no merece la pena. El asunto llega a tal grado que cuando en RealClimate.org presentan una crítica de blog a un estudio “peer-review”, los científicos guay del IPCC censuran las respuestas de uno de los autores del trabajo. Le pasó, por ejemplo, a Jeff Condon.

A Ferran P. Vilar le encanta elaborar, aunque no le da gran resultado (ver los enlaces al final). Y se ha metido en ese jardín. En su forma farragosa y deslabazada habitual, mezclando churras con merinas, y fabricando el concepto “negacionistas”, esgrime que los críticos de la postura del IPCC usan unas tácticas perversas, de las que hace una lista. No explica si todos los “negacionistas” usan todas las tácticas; o si todos usan al menos una, pero siempre; o si por haberla usado alguna vez, ya no hay que contestarles nunca. O si acaso es porque ya que algún “negacionista” ha usado una de  las tácticas pérfidas alguna vez, eso le exime de contestar nunca jamás a alguien a quien considere “negacionista”. Y ya de paso lo borra. Pedir una explicación así al amigo Ferran P. Vilar es pedir demasiado. La lógica y los ferranitos no casan; lo suyo es la ciencia. O eso dice. 😉

Las tácticas perversas:

  • Táctica # 1: Provoca que el último comentario sea siempre el tuyo.

Viene muy a mano, porque se hace la siguiente composición: Los “negacionistas” usan la táctica # 1; por lo tanto si yo decido que tú lo eres (no se sabe bien cómo), para no darte la oportunidad de hacer esa perversión te borro desde el primer comentario, y se acabó el problema.

  • Táctica # 2: Provocar el debate público de cuestiones científicas.

Sigue dos líneas. Que es absurdo discutir de ciencia fuera de la literatura científica, y que no hay nada que discutir fuera del “consenso”, ni siquiera dentro de la ciencia. E La primera es una solemne tontería, pero allá él. Y respecto a la segunda, cuando un científico discute dentro, le encasqueta un epíteto descalificador, como “anticiencia”, y tan pancho.

Ni la inteligencia ni la vergüenza le dan a Ferran para darse cuenta de que tampoco contesta jamás a los argumentos que no tienen nada que ver con cuestiones científicas, sino meramente lógicas. Le he puesto decenas, y jamás contesta, desde que comprendió la comodidad de la cobardía del silencio. Se le puede disculpar la tirria desarrollada al debate:

  • Táctica # 3: Jugar con los distintos significados de las palabras en el entorno científico y el popular.

No explica gran cosa:

Por ejemplo, incertidumbre, en el terreno científico, no significa en absoluto ignorancia; teoría no es lo mismo que opinión o hipótesis a verificar.

Acojonante. Resulta que ahora las “teorías” no hay que verificarlas. Una idea muy IPCC; con el “consenso” basta.

Tampoco le da la cabeza para darse cuenta de que, dependiendo del grado de incertidumbre, incertidumbre sí puede querer decir ignorancia. Por ejemplo, si la incertidumbre es superior a la variación de una serie temporal, no puedes saber ni siquiera el signo de la tendencia. O sea, ignoras si lo medido sube o baja, cosa a la que yo sí llamaría ignorancia, si ese dato es lo que necesitas saber.

  • Táctica # 4:inventar términos cargados de emotividad

Esta es preciosa:

Expresiones como eco-terrorismo, climategate, algoreros[, junk science …

Y nos olvidamos de expresiones como “negacionistas”, “anticiencia”, “flatearthers”, y tantas smilares.

  • Táctica # 5. Magnificar y debatir la incertidumbre inherente al método científico.

Una payasada. No existe una “incertidumbre debida al métdo científico”, sino que el método científico conlleva el cálculo de la incertidumbre de cada procedimiento científico concreto.

¿A qué propósito concebible puede servir el estudio de las incertidumbres conocidas por los expertos?

Sencillísimo: a comprobar que ese “conocimiento” es correcto. Se llama replicabilidad, y es un requisito del método científico.

  • Táctica # 6. atribuir ideología a la ciencia.

Ya estamos en la tramposa equivocación entre “la ciencia”, y unos científicos concretos. Resulta que muchos científicos tienen ideología (casi todos), y resulta que a algunos de ellos esa ideología les pesa más que su supuesto respeto por  la ciencia. Cuando se da ese caso, ¿será pecado señalarlo? También ocurre que hoy, la inmensa mayor parte del dinero para la investigación viene de los gobiernos, y que los gobiernos están gestionados por fulanos manifiestamente influidos por la ideología. Y, claro, Ferran no ve inconveniente en atribuir ideología (y mil cosas más) a los científicos que no le gutsan. Pero entonces decide que esos científicos no son “la cinecia” y salvamos el escollo. De risa.

  • Táctica # 7. si usted defiende esto que dicen estos científicos, es que usted tiene una agenda política.

Se trata de un argumento ad hominem demasiado burdo. No debería pasar ninguna discusión seria, y para eso no necesita Ferran Vilar fabricarse normas propias. por cierto, eso es justamente lo que él hace, en lo que vi de Svensmark. Pero borrosamente, como para que no se note.

  • Táctica # 8. atribuyen posiciones que no ha defendido o, más singularmente, expresiones que no ha pronunciado

Exactamente igual que el anterior. Una chorrada, que desde luego se puede ver entre los cafres tanto de los alarmistas como de los escépticos. En Ferran P. Vilar mismo. Decide que Svensmark es “negacionista”, por el pecado de osar sostener una tesis científica que no encaja bien con la tesis del IPCC. Y ya como “negacionista” le encaja todas las intenciones y conspiraciones que ha decidido que tiene ese grupo [–>]. Y, añadiendo la injuria a la falacia, le llama el “cósmico”.

  • Táctica # 9:emplear generosamente el inversionismo, mejor si es por anticipado.

¿¿Mande?? ¿Inversionismo? ¿Se refiere a lo que hacen los inversionistas, o inversores? ¡Qué va! Quiere decir, según este ingenioso creador de palabros, achacar al contrario tus propias debilidades. Tal cual. Los dos primeros ejemplo (no lo voy a leer todo) son:

1) Los críticos del IPCC afirman una mentira (según Ferran): que las organizaciones ecologistas tienen mucho dinero y subvencionan a los alarmistas.

El argumento es falso, porque la afrimación es que de la suma de los dineros de los ecologistas y de los dineros de los gobiernos (interesados en el asunto), el desequilibrio monetario hacia un lado de la investigación es más que evidente. No voy a entrar en su argumento de la escasez financiera de los ecologistas, porque me da la risa.

2)

La muestra más cercana, al menos para mi, es el hecho de que mi reciente interpelante me acuse de ‘mentir’ y de ‘insultar a personas respetables’.

Me temo, Ferran, que no te he “acusado” de mentir y de insultar a personas respetables. Te he demostrado que lo has hecho. Lindzen es respetable, y mucho, bajo cualquier definición verosímil de la palabra respetable. Decir que Lindzen insiste en una tesis científica …

 en contra de toda evidencia mensurable, pero para estos personajes esto es un inconveniente menor, con el que ya cuentan.

… es insultar a Lindzen. Como científico (en contra de toda evidencia mensurable) y como persona (pero para estos personajes esto es un inconveniente menor, con el que ya cuentan). Y te he demostrado que mientes porque te he demostrado que (1) no es en contra de toda evidencia mensurable (lo de Spencer son evidencias mensurables), y (2) no has mostrado que Lindzen insista en Iris tras lo que llamas “toda evidencia mensurable”.

Muy cómodo seguir insultando a gente respetable, y mintiendo, pero con la cobarde defensa de esconderte tras la censura a la crítica. Es estupendo lo negarte a dar cuenta, en debate, de tus insultos y mentiras. Sólo que algunos le llamarían cobardía e irresponsabilidad.

  • Táctica # 10. Claro, si no quieres debatir, es porque te faltan argumentos.

Elemental, amigo Watson. Si no quieres debatir, y las razones que alegas son las imbecilidaddes que nos has mostrado, es que te faltan argumentos.

  • Táctica # 10+1. ciberejércitos comerciales cuya misión es infestar los foros de Internet

Sí, y supongo que eso es por lo que Ferran P. Vilar censura las críticas que le he puesto en su blog, debidas a sus menciones a Plazamoyua.com, y se niega a responder de las acusaciones peregrinas que hace. Técnicamente se llama irresponsable: que no responde.

Y también supongo que todas las campañas nada emotivas de los alarmistas del cambio climático no están llevadas a cabo por ejércitos comerciales, sino por ejércitos de salvación sin medios económicos.

De la campaña 10:10:

El rollo de Ferran Vilar va en tres partes: