No conocía la última del genio. Lo cuenta Álvaro Ballesteros en su blog. Pero, aparte de seguir maravillado por la capacidad del tontito de decir asnada tras asnada con la tranquilidad del profesional, os invito a tratar de imaginar a ZP largando la misma frase, pero referida a un asesinato de ETA. Imposible, ¿no? Y os invito a desentrañar el enigma de si es la imbecilidad la que conduce a la maldad, o es al revés. O si acaso son dos factores completamente independientes entre sí, con la casualidad de que se han juntado en una sola persona y en grado muy preocupante. Y si encima le añadimos la ignorancia, tenemos la radiografía de Zapatero. [PM]

Álvaro Ballesteros

Cuando media Europa no ha hecho más que superar el impacto emocional causado por la noticia de la infame masacre de Noruega, provocada según parece por un absoluto lunático, viene Zapatero y nos pega otra embestida. Me pregunto si este hombre no tiene en absoluto sentido del ridículo o si de verdad se cree al nivel del mismísimo Winston Churchill.

A nuestro gobernante de pacotilla la tragedia noruega le pilló en pleno Londres, visitando a su homólogo Cameron para discutir “la recuperación económica de la UE”. Es para reírse por no llorar: el que no tiene ni pajolera idea de cómo sacar a España de la crisis se dedica a pasearse por Europa para debatir las medidas que hay que impulsar para fomentar la recuperación de la economía europea. No me digan que no tiene guasa la cosa.

Y allí, encaramado al 10 de Downing Street, donde ya hiciese el ridículo en su primera visita en tiempos de Blair ante unos periodistas que le preguntaban en inglés su opinión sobre lo tratado en Londres, nuestro brillante hombre de Estado se dirigió al mundo y lanzó estas dos frases antológicas: “No es la locura la que conduce al fanatismo, sino que es el fanatismo el que conduce a la locura asesina“. Y “es la Unión Europea quien debe liderar la reacción políticade apoyo a víctimas, familiares y autoridades por un lado, y contra cualquier tipo de intolerancia o fanatismo, por otro”.

Les juro que este hombre me sigue dejando de piedra. ¿Cómo se puede tener tanta cara dura como para pasearse por el globo diciendo tanta sandez sin perder el sueño? ¿Cuántos políticos como este tenemos entre las legiones de paniaguados que integran el panorama político español a día de hoy? ¿Cuándo vamos a decidirnos a librarnos de ellos para poner gente seria al mando de la política nacional?

No es el fanatismo el que conduce a la locura, sino la locura la que conduce al fanatismo”. Pero ¿de dónde ha salido este hombre? ¿Es que no se exige nada en absoluto a los que se presentan para gobernar un país? ¿Cuántas sandeces ha dicho Zapatero desde que llegó al gobierno?

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