Por fin, tras tantos escándalos a cuenta del IPCC y su guardia de corps, ya se admite que hay una discusión científica sobre las causas y alcance de los cambios climáticos. Y la discusión está centrada en un punto, con dos campos de estudio.

El punto es lo que llaman “sensiblidad climática”. Consiste en averiguar cuánto cambia el clima al meterle o quitarle (por el procedimiento que sea) una cantidad determinada de calor. Más fácil: el aumento de CO2 en el aire produce en teoría un aumento pequeño de calor, que por sí mismo no es ningún problema (es demasiado pequeño). ¿Cual es el efecto final de este cambio? ¿Es amplificado por el sistema climático (teoría IPCC), o es amortiguado por el sistema (teoría “escéptica”)?

Los dos campos de estudio son el clima del pasado y la observación directa.

Mediante el clima del pasado se trata de averiguar cuál es la variación “natural” (sin CO2) del clima. Y así, restando esa variación natural de la que hemos observado en las últimas décadas, se podría averiguar cuánto del calentamiento observado se debe al CO2. Y con eso se podría averiguar el efecto del futuro CO2 sobre las temperaturas, y saber si tenemos un problema o no hay por qué preocuparse. No es fácil.

El problema de la observación directa tiene muchas sutilezas, pero posiblemente tenga más posibilidades porque se lleva a cabo con mediciones actuales, que más o menos puedes controlar lo que haces.

Desde el campo de los críticos los dos campeones que están haciendo investigación son Lindzen y Spencer. (También Miskolczy [–>], pero yo creo que nadie entiende lo que propone). Hoy hay novedades de Roy Spencer.

Su idea base es que los del IPCC están confundiendo causa con efecto. Observan que aumento de temperatura en el aire coincide con menor nubosidad, y deciden que esa mayor temperatura tiene como efecto una disminución de las nubes, lo que potencia el calentamiento. Spencer dice que el calentamiento ha sido producido por una disminución en las nubes, y que no hay potenciación, sino atemperación. Y ya digo, del resultado de la discusión depende que tengamos un problema o tengamos un cuento chino.

Lo nuevo  (reproducido  / traducido con permiso del dr. Spencer):

Algunos de vosotros recordaréis la pequeña gresca del año pasado entre Andy Dessler y yo sobre la realimentación en el sistema climático.

Nuestro trabajo anterior de 2010 paper mostró una amplia evidencia de por qué los intentos anteriores de diagnosticar la realimentación (que determina la sensibilidad del clima) habían conducido probablemente a exageraciones sobre la sensibilidad del clima a forzamientos como el del CO2. La razón básica es que el forzamiento radiativo interno debido a variaciones naturales en la nubes causa una relación temperatura – radiación en lso datos que produce la ilusión de una alta sensibilidad climñatica., incluso si esa sensiblidad es muy baja.

El trabajo de Dessler de 2010 ignoró nuestros argumentos y procedió a diagnosticar la realimentación de las nubes a partir de datos de satélites a la manera tradicional.  La justificación para prescindir de nuestros argumentos fue que dado que  1) la mayor variabilidad de temperatura durante el registro de los satélites era debida a El Nino y La Nina (lo que es cierto), y 2) nadie ha publicado pruebas de que  ‘las nubes sean la causa de  El Nino y La Nina’; entonces el podía ignorar nuestros argumentos.

Pues bien, nuestro trabajo titulado On the Misdiagnosis of Surface Temperature Feedbacks from Variations in Earth’s Radiant Energy Balance, que refuta la afirmación de Dessler, acaba de ser aceptado para su publicación. Mostramos en él una clara evidencia de que cambios en las nubes causan una buena cantidad de variabilidad en la temperatura durante el período de mediciones de satélites, lo que oscurece la identificación de la realimentación de las nubes.

Junto a esta evidencia, también mostramos una gran discrepancia entre los modelos del IPCC y las observaciones desde satélites en sus covarianzas entre radiación y temperatura.

Dada la historia del IPCC como cancerberos que tratan de eliminar los trabajos que no coinciden con su interpretación de la ciencia motivada políticamente  (ver aquíaquíaquí, y aquí), Espero que me disculpéis si no digo el nombre de la revista hasta el momento de la publicación.

Pero también quiero darles tiempo de sobra para ignorar nuestra investigación publicada mietras escriben el próximo informe del IPCC. :)

Y no acaba aquí … Estoy escribiendo lo que considero nuestra más convincente prueba haste el momento de que el sistema climático es relativamente insensible.

Fuente original:

Our Refutation of Dessler (2010) is Accepted for Publication

En resumen, de que no hay problema, y disfrutes del calorcillo mientras dure.