¿Pero acaso va a haber una conspiración de miles de científicos, la inmensa mayoría de ellos?

Esa es la radiografía del argumento de los que se permiten reírse de las críticas al IPCC y al alarmismo calentólogo. Nunca falla. Como si nunca hubieran visto a la prensa transformar la realidad hasta convertirla en algo irreconocible. Como si nunca hubiera habido, por poner sólo un ejemplo, una terrible crisis sanitaria mundial y un formidable gasto público a cuenta de la “gripe porcina”. Miles de millones tirados a la basura. ¿Una conspiración de científicos, farmacéuticas y políticos? Pues tampoco.

El caso más reciente. El último escándalo del IPCC, de gran impacto:

La “conspiración” que no existe va así, y no es una conspiración, sino la política más cotidiana. Un denso informe de 1.500 páginas y más de 250 autores, revisado por representantes de más de 52 países, sobre futuros “escenarios” posibles de las energías renovables. Y, como siempre, antes de ser publicado, un “resumen para políticos” [–>]  presentado con gran fanfarria ante la prensa por el IPCC [–>]. Leído el resumen, nadie de la prensa se interesa por el denso tocho. Y de los políticos, o el público, ni hablemos.

Así que no hay Jordi Sevilla en este mundo que se entere de la que le han encalomado. Porque resulta que el tocho está basado en un estudio de 166 escenarios diferentes, producidos por 16 modelos. Y ese “casi 80%” de la energía, renovable, sólo es el más exagerado e inverosímil de los 166 casos. Basado además en el estudio de un conocido activista de Greenpeace, Sven Teske. Pero el “resumen para políticos” del IPCC destaca, entre todos, sólo ese estudio peregrino – un cisne negro. Y se olvida de mencionar que el grueso de los 166, en el mejor de los casos, habla de hasta un 30% de enregías renovables, y no más. Y mucha nuclear. Y así pasamos de los científicos hablando de hasta un 30% de renovables para 2050, a que los científicos han dicho que “cerca de un 80%”. Sin conspiración de científicos. Sólo es una exageración (un poco bestial) del IPCC en su resumen, y un desinterés de la prensa y los políticos por lo que no quieren saber.

Los que han querido se han enterado, pero por un camino al margen de los medios de comunicación principales. Así me ha llegado a mi:

¿Y qué tiene que ver Jordi Sevilla en esta historia? Nada, la casualidad de lo simultáneo. Es una dedicatoria, por un intercambio de anoche. Digamos el ejemplo clarificador de la mentalidad que hace rodar la bola. Se lee de abajo a arriba:

Eso, Jordi, yo a lo mío; intentar enterarme. Y tú con el extraordinario conocimiento de que la tierra es redonda. Bueno, aproximadamente esférica, no te vayas a perder en la simplificación. Sólo cabe la (muy pequeña) esperanza de que cuando estudies los efectos económicos del cambio climático, te fijes en si estás basándote en datos, o en modelos completamente especulativos. Y si estás leyendo el tocho realmente producido por científicos (basado en modelos no comprobados y no científicamente predictivos), o el resumen para políticos (basado en la propaganda de Greenpeace, aunque lo firme el IPCC).