No sus ofendáis. Es la primera palabra que me vino a la cabeza anoche cuando seguía los eventos. Tampoco creo que merece la pena discutir demasiado qué pedían, ni tratar de soñar que quieren los famosos “consensos de mínimos”, de los que se habla mucho … siempre fuera de la calle, y por génte que no se sabe qué relación tiene con la calle, si la tiene.

  • Democracia participativa.
  • Transparencia política.
  • Reforma de la ley electoral.
  • Eliminación de los privilegios de la clase política.
  • Control sobre las entidades bancarias.
  • Separación efectiva de poderes legislativo, ejecutivo, judicial.

Muy bonito, pero lo siento; no. No es eso lo que corean. Ni lo que llevan escrito en las pancartas. Tampoco muestran ninguna preocupación, no hablemos ya por la ETA en las instituciones, sino por la deuda que han escondido las autonomías, o los documentos que están destruyendo, ni toda esa cantidad ingente de dinero público que se destina al mamoneo. No señor, lo que piden los niños piden es participar de la teta. Y como buenos niños de cualquier edad, creen que la teta es infinita.

Tampoco me pueden convencer de que es Intereconomía la que inventa que ayer estaban protestando contra la reforma laboral. O que es la prensa ultra conservadora la que miente diciendo que tienen un cuidado exquisito de no mencionar al gobierno, al PSOE, o a Zapatero, en sus quejas. Lo vi y oí por mi mismo en live streaming, y también lo dice EFE y la mayor parte de los periódicos no ultraconservadores.

Por cierto, Democracia Real Ya no paraba de llamar a la peña por Twitter para que se apuntaran a la movida. Yo no entiendo qué queréis hacer los optimistas con esta tropa.

Hay una buena colección de fotos aquí: