En tres meses salen publicados los primeros resultados del experimento CLOUD, en el CERN. Pero el director del proyecto, Jasper Kirkbi nos da un avance. Sí, han visto como los rayos cósmicos, y la lluvia de partículas que producen, estimulan la formación de “semillas” de gotas de agua y hielo, que a su vez forman las nubes. Han estado un año tomando medidas, después de otros tres años creando la cámara de CLOUD, y en unas semanas las publicarán.

Es muy importante para la discusión de los cambios en el clima. Algo ajeno a la tierra (y al hombre) modula la cantidad de nubes que tenemos. Y las nubes, al reflejar los rayos del sol, enfrían. Todos hemos visto cómo refresca si estamos al sol, y pasa una nube por encima. Y la tesis del IPCC — el CO2 y el hombre pecador — se basa en la asunción peregrina de que la cantidad de nubes no varía a medio plazo (en unos años). Y se basa en la estúpida asunción de que no había factores no contemplados por ellos que influyeran en el clima.

Mala suerte, ahora tienen un factor nuevo, que de nuevo no tiene nada. Henrik Svensmark, de Copenhague, lleva proponiéndolo desde 1996, y mostrándolo con experimentos, aunque más rudimentarios (menos carísimos). Pero el que no quiere oir no se entera, y como la ciencia del cambio climático depende del miedo – que proporciona mucho dinero, no quiere saber de nada que no sea el CO2. No fue hasta 2006 que Sevenmsark consiguió que le publicaran sus ideas en la literatura científica. Pero antes ya se le había sumado el físico solar Nir Shaviv, de Tel Aviv.

Svensmark relaciónó la variación en la cantidad de nubes con la variación en los rayos cósmicos. Y expuso el fundamento físico que daba pie a la idea. Y resulta que el sol también modula la cantidad de rayos cósmicos que llegan a la tierra. Aunque la cantidad de luz que emite varía muy poco, y no parece que por ahí sea fácil explicar la variación en las temperaturas, en cambio su modulación de los rayos cósmicos, y el efecto de estos en las nubes, sí pueden explicar parte de la variación climática observada.

Ahora se trata de calcular y medir qué parte del cambio climático se explica por los rayos cósmicos. La discusión será formidable, porque cuanta más culpa tenga el mecanismo de Svensmark, menos calentamiento se podrá achacar al CO2, y se fastidia el cuento alarmista. Y de momento ya sabemos que algo sí afecta, y que el IPCC no contaba con nada.

Los rayos cósmicos provocan un gran aumento en la cantidad de partículas que sirven de semillas a las nubes.

Mejor dejo que lo cuenten los mismos protagonistas, en vídeo. Pero una mención previa a Nigel Calder [–>]. Jasper Kirkby cuenta en el siguiente vídeo el estado pre publicación de la investigación, y recuerda cómo fue por una conferencia del gran periodista científico Calder, en 1997 en el CERN,  por lo que se interesó en el experimento CLOUD, que podía probar la idea de Svensmark.

Como se ve, la idea no es ninguna sorpresa para nadie, salvo para los mastuerzos del IPCC. Hace 14 años, Kirkby se embarcó en el proyecto de convencer a los mejores institutos de física atmosférica del mundo para gastarse un dineral en este experimento. Y les convenció sin dificultad, reuniendo un “dream team” en la materia. Pero el IPCC ni siquiera contempla la posibilidad en sus especulaciones [–>].

Pre resultados de CLOUD. Kirkby. 7 minutos.

Enlazo a dos vídeos más:

Kirkby, explicando la idea teórica en Junio de 2009, y lo que se proponían hacer. (Es repetido, porque ya lo pusimos hace tiempo. Pero es muy bueno.)  68 minutos.

Henrik Svensmark explica su tesis, y su influencia en el clima. 5 partes, de 10 minutos cada una.

Y de regalo, un artículo de Nigel Calder:

Actualizo, mucho más tarde (23 julio 2011) con novedades del mismo tema. La serie entera hasta el 23 de julio:

Los alarmistas se ponen la venda antes de la herida, y son cobardes: