Sorpresa. Resulta que …

… y está pasando, aunque no son noticias de España (por ahora).

Parece que los chicos de las torres, y los centros de control, no son sólo unos caraduras que cobran demasiado, trabajan demasiado poco, y hacen huelgas todo el rato jodiéndonos los puentes. Se ha descubirto que son humanos, o al menos humanoides, y que si los llevas más allá de lo que pueden, van y se quedan dormidos. Momento en el cual los aviones tienen que aterrizar por su cuenta, sin ayuda, con gran emoción y morbo para las tripulaciones.

¿Y nadie se da cuenta de que se han quedado dormidos? Pues no, porque estaban solos.

Pero tranquilos, que en España todavía no ha pasado. Que sepamos. Sólo es una noticia que nos recuerda que esas cosas son posibles. Que también los controladores tienen límites.

Pepiño se gasta la pasta en aeropuertos que no hacen falta, ni tienen justificación por tráfico, pero que dan muchos votos. O daban, que ahora vaya usted a saber -según las encuestas. Y ahorra en controladores lo se gasta en aeropuertos de juguete. Así que pudiera llegar a ocurri que los controladores que se duerman, si están solos por aquello del ahorro, se duerman de verdad. Sin que nadie lo sepa.

Hay elecciones que suponen también descartar opciones. Si eliges A, no eliges B. Si eliges Pepiño, tienes gasto superfluo (que también se paga), pero puede que no tengas controladores descansados y a gustito. Tal vez estés optando por poder aterrizar en Guadalajara, que hasta el momento no se le había ocurrido a nadie, pero con el controlador dormido, y mucha emoción. Porque la pasta que hay es la que hay, y no la que sueña Zapatero en su feliz cuento chino.

Lo siento mucho, tropa. Votar es elegir. Ya sabes; ó A, ó B.