Atención, es apto para cualquiera al que le guste pensar, aunque no le interese la discusión del clima.

Christofides y Koutsoyiannis

La entrada está robada del blog del dr. Roger Pielke [–>], que tiene la virtud de saber apreciar y aplaudir enfoques que no coinciden mucho con el suyo, si le parece que están bien pensados y plantean matices inteligentes. Es el caso de este.

Señalo la no coincidencia de Pielke. El está empeñado en que respecto al cambio climático que vemos sólo caben tres hipótesis:

  1. Que lo que vemos es natural, y el hombre apenas influye
  2. Aunque las causas naturales son importantes, el efecto del hombre también, y envuelve un rango diverso de factores de primer orden, que incluye el CO2, pero no solo, o no principalmente.
  3. Como 2, pero el factor principal es el CO2.

Pielke propuso este esquema como resumen de la discusión sobre el clima, y de las posturas que hay al respecto. Y pidió a sus compañeros que le manifestaran si estaban de acuerdo, en esta entrada de su blog –>. (Él mismo está por la 2).

Y Christofides le manda como respuesta esta breve e intrigante presentación [–>], que yo resumo aun más. La conclusión es:

… debemos ser cuidadosos cuando hablamos de causas, y las tendencias y los giros en el clima no implican necesariamente no estacionaridad [–>], o un cambio en los forzamientos:  puede simplemente ocurrir.

Que no se asusten los que odian la estadística; es fácil. Señalan que estamos acostumbrados a que siempre que vemos un efecto (por ej. un cambio en el clima) pensamos en una causa, de forma que se puedan hacer afirmaciones del tipo de “el 90% del cambio climático se debe a X”, o debatimos sobre si la causa principal es la actividad humana, el sol, o cualquier otra cosa.

Ponen el ejemplo de la disminución del hielo en el Ártico, y su gráfico clásico:

El mínimo de cada año muestra una tendencia descendente, señalada por la línea roja. La creencia universal es que debe haber una causa para ello. Y lo que han hecho es desarrollar un modelo de juguete para mostrar que en un sistema caótico altamente no lineal (como el clima, según ellos), puedes tener una grafica así, sin ninguna causa.

¿Sorprendente, no? Pues para mostrarlo han creado un modelo extremadamente simple (y el clima no tiene nada de simple), que se puede representar con este esquema:

Funciona así: Es un trozo de terreno aislado del mundo en el que todos los años cae la misma cantidad de lluvia. La lluvia se filtra en el suelo, y crea la capa freática, hasta cierto nivel. Hay cierta cantidad de vegetación que absorve agua, y la evapora. Cuando hay mucha agua en la tierra, la vegetación crece, y evapora más. Cuando hay menos agua, pasa lo contrario.

El unico forzamiento, que es constante, es el agua que llueve. Pero hacen funcionar el modelo durante cien años, dos veces, y empezando con condiciones iniciales ajustadas al milímetro, y ocurren cosas distintas cada vez. En la primera, el nivel de agua va disminuyendo durante 65 años, y ahí cambia la tendencia. En la segunda, en nivel de agua se mantiene mucho más constante, y en ningún momento hay una tendencia significativa en la altura de la capa freática. Se ve en este gráfico:

Así que tienes, la primera vez, un clima que cambia – sin ninguna causa. Y la segunda vez un clima que no cambia, por la misma no causa. Cabe imaginar que si puedes  hacer algo así con sólo matemáticas, y bien simples, ¿qué no será capaz de hacer la naturaleza con un sistema muy complejo?

Esto es, en resumen, lo que cuentan Christofides y Koutsoyiannis en esta presentación que dieron ante la Asamblea General de la Unón Europea de Geociencias, en Viena, el 5 de abril de 2011.

Original (en inglés):