Seguro que ya sabéis que ayer fue lo de la hora del planeta. Creo que le hacían la ola absolutamente todos los medios de comunicación, así que lo imposible era no enterarse. Incluso para el friki encerrado en su burbuja. Y, sin embargo, tanta fanfarria y tanta publicidad gratis apenas sirvieron de nada. El evento fue un fracaso rotundo de participación.

Mirando el gráfico de ayer de Red Eléctrica Española, vemos un pico durante un breve momento que no llega al 2% de disminución respecto al consumo que estaba habiendo antes y después de la hora del idiota. Clicable para ver mejor:

La hora del idiotaAlgo hay que hacer. No se puede dejar que esta bella acción ecolobestia se quede en nada. Y en PlazaMoyua hemos decidido arrimar el hombro concediendo los Premios La Hora Del Idiota. Un premio a la organización, institución o empresa que más haya colaborado a la campaña, y otro para el individuo que tal.

Y este año … ¡tachán! … los premiados son:

  • 1 – Premio a la mejor organización en la Hora del Idiota: El Mundo.

Por un gran descubrimiento periodístico. El Mundo hace un gran artículo doble, en un formato que en principio no es nada revolucionario, sino perfectamente clásico. Un comentario al alimón, con un autor a favor y otro en contra. La prensa equilibrada, el haz y el envés, el pro y la contra.

Hasta aquí parece todo bastante convencional, y no resulta especialmente imaginativo. Hasta que lo lees, y ves que han convertido el [a favor / en contra] en [a favor / más a favor todavía]. Un nota dice que la Hora del Planeta es una gran idea, y el payaso del que normalmente se esperaría una postura contraria, afirma que la hora debería ser 24 horas, y  el día el año entero.

¿Que no? ¿No es genial convertir una discusión en una afirmación y su propio remache? ¡Premio para El Mundo!

  • 2 – Premio individual en la Hora del Idiota: Antonio Ruiz de Elvira.

En primer lugar, por no cortarse. El activista fetén, el héroe moderno de la noble causa de salvar el mundo, no puede andarse con minucias tontas como preocuparse de si mete la pata, o dice tonterías mayúsculas. Disminuiría enormemente su eficacia. Por ejemplo, si entrara en eso, no podría participar sin rubor en el rompedor artículo de El Mundo, a favor, y más a favor todavía, después de acabar de decir que en Fukushima lo que va a ocurrir es 100 km a la redonda de terreno inhábil para la vida, durante muchos siglos. ¿A qué preocuparse si la realidad es que no va a haber 1 km a la redonda de terreno inhábil para la vida, ni siquiera durante 1 mes? ¡Así no se podrían hacer campañas, caramba! Y Antoñito lo sabe, actúa en consecuencia, y por ello merece un premio.

Tampoco es despreciable, a la hora de conceder el galardón, el argumento de Ruiz de Elvira en el articulillo. El chico de WWF, el del artículo de “a favor”, explica con toda claridad que La Hora del Planeta se mueve en el plano simbólico religioso. No debe ser casualidad que hayan elegido una fecha que ronda por el equinocio y la cuaresma, recordando la idea de la penitencia, el ayuno y la abstinencia. Ser “buenos” durante un rato para poder no serlo durante el resto del tiempo. Pero en versión moderna, y más cómoda; sin levantarse del sillón, y en 20 minutos. Es perfecto, y es adecuado a los tiempos. Pero el fantástico Antoñito protesta … ¡¡¡porque es simbólico!!! [–>].

Pues sí, Antonio; los símbolos son simbólicos. Qué le vamos a hacer. Y el Premio Individual a la Hora del Idiota es tuyo.