Sí, ya sé que suena a broma. Ese es el problema de la narrativa del cambio climático; que es una broma, aunque muy cara.

De acuerdo, yo no creo que la nieve del Kilimanjaro demuestre ni calentamiento ni enfriamiento global. Ni siquiera local. Pero los algoreros, calentólogos, ecolojetas, y esa tropa, han estado usando hasta ahora la montaña más alta de África como icono y demostración de su tesis del calentamiento global por culpa del CO2. El Kilimanjaro perdía su hermosa nieve perpetua, luego podemos ver, ya mismo, los efectos del achicharramiento de la tierra.

Esupendo. Resulta que ahora esa nieve está creciendo, y por tanto demuestra el enfriamiento global. Se llama lógica.

POR APOLINARI TAIRO, ETN | MAR 15, 2011

TANZANIA, Africa (eTN) – La montaña más alta de África, el monte Kilimanjaro está recuperando lentamente su nieve después de varios años de sequía en áfrico Oriental, y los efectos del cambio climático en el continente africano.

La nieve se está acumulando en lo alto de la montaña, trayendo nuevas esperanzas a los vigilantes de medio ambiente y a los turistas del monte Kilimanjaro, de que la montaña no pierda su bella cubierta de nieve como habían predicho los científicos. [–>]

Los alarmistas despreciaban e ignoraban a los “escépticos” (que habría que llamar ya realistas), cuando estos explicaban que era un problema de deforestación, y de consiguiente pérdida de humedad y de nieve acumulada. Pero ahora tratan de agarrarse a esa explicación, demostrando, sin rubor, que es gente que razona a conveniencia. Ese tipo de gente a la que nunca hay que escuchar.

Es curioso, y aparentemente absurdo, pero se trata de los mismos que nos prometían el apocalipsis de Fukushima. Merkel, Ruiz de Elvira, El Mundo,  el asno Günther Oettinger, y el resto de la panda ecolojeta. ¿Y qué hacemos ahora con Fukushima sin radiación de apocalipsis, y el Kilimanjaro con la nieve creciendo? ¿Aceptamos que si algo demuestra el maremoto terrorífico es la increíble seguridad de la industria nuclear? Después de todo, va a producir mucha más energía, y muchísimas menos muertes y contaminación que cualquier otro tipo de construcción, o de industria, cuando se hayan calmado las aguas del tsunami.

Apostad a que no. Fabrican el miedo nuclear para beneficiar a sus propios intereses. Carroña peligrosa. Y, ¡ojo!, que he metido entre los ejemplos, y el primero, un caso especial. Porque si hay algún político en Europa en este momento con prestigio de capacidad y honestidad  es Merkel. Pero doña Angela se ha comportado con el asunto de Fukushima exactamente igual de mal que cualquier otro de los buitres que pueblan la vida política y la prensa en Europa. Lusi I Gómez lo explica bien en Libertad Digital

Lo que demuestra (¿y van?) que la carroña no está en la persona, sino en el sistema. No se trata de que Merkel, Ruiz de Elvira, o Pedro Jota, sean de esta o aquella manera. Se trata de que el comportamiento carroñero es un camino para llegar a donde los tres citados. Posiblemente el más corto. Y el grupo / sociedad / país que logre superar esa disfunción, presumiblemente tendrá una buena ventaja sobre los demás.

España no tiene mucha pinta. Pero es un consuelo pensar que países mucho más avanzados en riqueza y en educación están, al menos, igual de mal.