El asno del apocalipsis, Günther Oettinger, es un político alemán de los que hacen carrera desde la juventudes del partido – en este caso la CDU (derecha). También es actualmente el Comisario Europeo de Energía. Tiene cara entre tonto, simpático, y pinocho.

Y hay que ser las tres cosas para ponerse a largar, según El Mundo, que …

El comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, ha descrito la situación tras el accidente nuclear en Japón de “apocalipsis”, y ha afirmado que las autoridades locales prácticamente han perdido control de la situación en la central de Fukushima.

“Estamos hablando de Apocalipsis, y creo que la palabra está bien elegida,” dijo el comisario ante una comisión del Parlamento Europeo en Bruselas. “Casi todo está fuera de control”, añadió. [–>]

Hay que fastidiarse con el deficiente mental. Pase que no sepa que el apolasipsis se refiere al fin del mundo. Probablemente es pedirle demasiado a un político y a un comisario europeo. Pero podría tener la información suficiente para saber que en Japón llevan, oficialmente 10.000 muertes (y serán más), de las cuales 9.999 no han tenido nada que ver con el accidente nuclear. Y la única que sí, no ha sido por radiación. También podría saber que la mejor apuesta, aunque no seguridad, es que no vaya a haber muertes, o apenas, por radiación.

Pero pronto hay elecciones en Alemania. Y parece que pese a la antigua fama de “cabezas cuadradas”, son tan proclives a la histeria como cualquier otro país europeo. Si la histeria es “verde”, mejor que mejor.

Y para decir que “casi todo está fuera de control”, refiriéndose a un país que esta dando un ejemplo formidable de control a todo el mundo, hay que ser, en efecto el asno del apocalipsis.

Hay quien pide su dimisión. Tal vez sea mejor que no. Tal vez sea mejor que siga, y nos sirva de ejemplo de todo lo que no tiene que ser un político, y de cómo no debe presentar un periódico una noticia de este tipo, acríticamente. Como si estuvieran hablando de un tipo normal, diciendo una frase normal.

Sí, desde luego todo ello vende. Votos, y prensa. Salvo que los asnos empiecen a pensar por qué se venden cada día menos periódicos, y los políticos tienen menos prestigio. Mientras tanto, pare acelerar el que el resto se de cuenta de con qué bueyes aramos, nada mejor que Oettinger siga en su puesto, rebuznando. Y la prensa, jaleando.

Votad, malditos. Y escuchad a periodistas.