He estado un poco liado, y me han coincidido dos (*) noticias de la blogosfera que me parecen relevantes, e indicativas. Me gustaría comentarlas, porque tal vez sirvan para ir entendiendo el lugar que va ocupando esta extraña novedad de los blogs, y cómo es.

Por una parte (*) Jeff Id ha cerrado The Air Vent, que es un blog muy notable por varias cosas. Se ha mantenido siempre completamente abierto a los comentarios, y sin embargo ha conseguido mantener (casi) todo el tiempo un nivel de discusión excelente. Y eso en un tema especialmente conflictivo y apasionado. Y así, ha conseguido ser uno de los sitios de más influencia de las guerras del clima, a pesar de tener un tráfico relativamente menor.

Que fuera el lugar de donde surgió el Climategate probablemente sea casualidad. O tal vez buena vista por parte de Jeff. Los (aun desconocidos) que filtraron los emails del escándalo poniéndolos a disposición del público en un servidor FTP, lo anunciaron en comentarios de varios blogs climáticos. Los más importantes. Real Climate, Climate Audit, WUWT, Lucia, y The Air Vent. Por unas cosas o por otras, solo Jeff mantuvo el comentario intacto, y de ahí saltó a todas partes. Aunque es cierto que el mensaje en The Air Vent era menos críptico que el que pusieron en Climate Audit, que solo decía “acaba de ocurri un milagro“. Tomo un pantallazo del comentario [–>] donde se colgó el enlace a los documento filtrados. A modo de homenaje.

Lo que no es casualidad es que en The Air Vent se pudieran mantener discusiones técnicas productivas, y al mismo tiempo que fueran muy instructivas para el público general. Ese es el arte y la lección de Jeff. Crear por una parte el ambiente en el que se sienten cómodos los comentaristas técnicos, y el ambiente donde estos responden de buena gana a las dudas de los  participantes menos especializados. Pero mantenerlo en un nivel tan alto que echa para atrás a las masas, y no se desborda de gente. Que es el problema del los blogs, técnicamente muy buenos, de Steve McIntyre y de Judith Curry: tienes que jamarte 200 o 300 comentarios para pillar la chicha.

Y ese es un problema. Los comentaristas son más de la mitad de un blog. Para no haber comentarios ni debate ya está la prensa; y el debate es una forma muy eficaz para el espectador para enterarse por dónde van los tiros. Pero el debate te lo cargas con imbéciles diciendo melonadas, y lo haces muy arduo de seguir con más de 50 comentarios, salvo que sean del tema y estén muy centrados. La popularidad tiene sus riesgos.

La contrapartida, la menor popularidad, parecería que tiene el peligro de caer en la irrelevancia. No ha sido el caso. Precisamente por ser cómodo el debate productivo, pudieron pasar de una discusión (la mala calidad estadística del Steig et al 2009 y su calentamiento de la Antártida), a las manos a la masa de ponerse a hacer las cosas como se deben de hacer. Y de ahí a la publicación en una revista científica del trabajo de refutación de la chapuza de los climatólogos. ¡Casi nada!

El producto:

Voy a tirarme a una piscina. El principal problema consustancial de la democracia es la masificación, y la tendencia inevitable a la igualación por abajo. Y eso da mala calidad siempre. Como tiene otras muchas ventajas merece la pena, pero hay algunos ejemplos de esquemas donde se puede mantener un sistema perfectamente democrático, y al tiempo meritocrático. Hay varios ejemplos en el mundo del sofware libre no comercial. Y The Air Vent, ahora desgraciadamente cerrado, eso otro.

Respecto a la masa crítica necesaria para que un blog tenga influencia en la vida real, este caso del que hablamos es una buena sorpresa. Ya antes de la publicación del trabajo O’donnel et al 2010, el blog de Jeff era claramente del núcleo de los cinco más influyentes en la discusión climatico, lado escéptico. Y le he preguntado por curiosidad cuantas visitas solía tener. Me ha contestado que unas 4.000 visitas, con picos de 7.000 (más cuando el Climategate). Yo calculo que en número de visitantes (porque muchos repiten para ver qué comentarios van surgiendo), aunque es difícil de saber, serán entre 2.000 o 3.000.

Me perece muy sorprendente como se puede influir tanto con tan pocos lectores. Y en el mundo entero, nada menos. Claro que no escribía en vascuence, precisamente. Y claro que el sesgo de la prensa, hablando solo desde un lado, da inevitablemente relevancia a los blogs. Si no, no te enteras.

Ya estoy llegando al límite que suelo intentar no rebasar de 700 palabras. A ver si mañana hago un (II), y entro en la cuestión de por qué empiezan, y por qué acaban, y qué les motiva. Esas cosas.

Nota. La entrada empieza con un “por una parte” y hablando de dos noticias. Iba a ponerlo todo junto, pero me he enrollado. Lo otro va en otro post, sobre Makarieva.