Yo creo que la mayoría tenemos una opinión idealizada de la ciencia, y que se corresponde muy poco con la realidad. Al hablar de ciencia nos vienen a la cabeza cosas como “método científico”, reroducibilidad, falsación, comprobación, transparencia absoluta y rigor. En definitiva, el colmo de le exactitud, veracidad y objetividad. También suponemos que la actividad principal del científico, aparte de la formación de otros científicos, es aumentar el conocimiento de cómo funciona el mundo real, cada uno en su especialidad. Y luego supongo que también pensamos que los científicos son humanos como todo pichichi, y padecen las mismas miserias. Pero que el sistema por el que se rigen, siendo “la ciencia” nada menos, tenderá a minimizar y corregir estas miserias en mucha mayor medida que en otras actividades.

Es muy probable que esta visión sea un cuento chino. Y conviene saberlo, porque es muy importante saber qué significado tiene esa extraña expresión de “la ciencia dice que”, tan empleada y abusada por los alarmistas del calentamiento global. Por ejemplo, imaginemos el impacto que nos haría la expresión “la política dice que”. Ningún impacto, pero mucha carcajada.

La carrera de un científico, salvo contadísimas excepciones, consiste en publicar cuantos más trabajos posibles en las revistas del ramo, y en que estos trabajos cosechen el mayor aplauso posible entre sus colegas. Es fácil caer en la tentación de pensar que publicación = relevancia, y aplauso = gran descubrimiento. Pero eso es olvidar el factor humano. El humano medio aplaude aquello que le da la razón, o que le hace honores. Y el humano medio publica sobre todo aquello que va a encajar bien en la parte de sus lectores que crea opinión.

También está la parte de los revisores del sistema “peer-reviewed”. Tienen dos intereses evidentes. Que les vuelvan a contratar para más revisiones, y que el resultado de la revisión sea bueno para sus propios trabajos pasados y futuros.

¿Funcionan las cosas según esta visión cínica, o son los científicos unos santos que ponen el conocimiento por encima de sus miserias? Una buena aproximación es suponer que son como los demás humanos. Y que como los demás humanos, tienden a robar, y a engañar, si las leyes, la policía, y los jueces no se lo impiden. Así que la primera respuesta puede ser averiguar si tienen un sistema de control como el resto de los mortales, o si se trata de un auto control donde los mismos son juez y parte. En el segundo caso, la apuesta sobre cual es el objetivo normal del científico medio, o sobre si se desmadra para atender a su interés personal, será bien fácil.

A mi se me ocurren dos ejemplos. El primero implica a buena parte de los científicos más relevantes de toda una rama de la ciencia. E implica a los mecanismos establecidos por la ciencia misma, supuestamente para corregir el posible desmadre. Se trata de los emails del Climategate, y de las lavanderías posteriores. El que quiera enterarse tiene un camino largo por delante. Nadie ha dicho que el conocimiento se adquiera sin esfuerzo.

Enlaces:

El segundo es una anécdota. Cada cual puede decidir por si mismo si tiene pinta de ser un caso aislado, o la punta visible de un enorme iceberg sumergido. Se trata de una investigación de fraude científico de un climatólogo conocido, y muy relacionado con Phil Jones, y de sus consecuencias. O de la absoluta falta de consecuencias, más bien:

Tiene un breve añadido:

Es mucho material, lo sé. El consuelo es que es más que suficiente para hacerse una idea de qué es eso de “la ciencia”, cuando te dicen que “la ciencia dice”. ¿Crees que Einstein, o Feynman, o cualquier otro de los grandes, se escudaba alguna vez tras un “la ciencia dice”? No; hablaban por sí mismos y por sus hipótesis; y con sus propios argumentos y demostraciones. Y cuando a Einstein le venían con que cien científicos se habían reunido para rechazar su relatividad, contestaba: ¿Y para qué se reunen tantos, si basta con uno siempre que lo demuestre?

Una última cosa sobre “la ciencia”. ¿Tú te tomas igual de en serio cuando te dicen que van a lanzar un cohete y depositarlo en la luna, en pleno mar de la Tranquilidad, que cuando te hablan de que cómo va a ser el clima dentro de cincuenta años? Pues yo tampoco. Así que eso de “la ciencia” como argumento, en principio, no parece tener gran significado.

La locura de la hipótesis del calentamiento global antropogénico, y su gestión, podrían acabar teniendo buenas consecuencias. Si tomamos buena nota de todo lo que no se debe hacer. Pero no creo.