Los calentólogos han estado tratando de “lavar” los efectos del escándalo de los emails de los climatólogos del CRU. Recordando: aquellos emails donde salían prodigios tales como hacer “trucos” para “ocultar el descenso”, redefinir lo que es literatura científica en caso necesario, apañar quien va revisar los trabajos científicos incómodos, y cosas de ese tenor. La principal lavandería ha sido un panel del parlamento británico, conocido como Comisión Oxburgh, por el nombre de su presidente. Y sus conclusiones, una delicia.

Nos lo explica ScienceMag:

Poco más de dos meses después de que la Univesidad de  East Anglia (UEA) anunciara una “reevaluación independiente de la ciencia de las publicaciones clave de su Unidad de Investigación del Clima (CRU’s), ya tenemos las conclusiones. El panel ha publicado un informe concluyendo que la investigación del CRU fue limipa y honesta, aunque la pericia con los métodos estadísticos y el control de datos por parte de los científicos podría mejorar.  “No encontramos ninguna incorrección en absoluto”, dijo el presidente del panel, Ron Oxburgh, un geólogo ex presidente de Shell. [–>]

¿Son las cosas lo que parecen? ¿Responden las conclusiones oficiales de la comisión a lo que la comisión encontró? Hay buenos motivos para dudarlo. Y no porque todo el mundo supiera, por su composición, que se trataba de una lavandería. Ni porque fue la cúpula de la Royal Society la encargada de decidir qué trabajos del CRU examinar (ninguno de los más polémicos). Sino por los desvelos e insistecia de Stephen McIntyre, el canadiense que se cargó el infausto “palo de hockey”, y que escribe desde su blog Climate Audit.

Nos cuenta.

Supe por una fuente de confianza que durante los interrogatorios de la comisión, Phil Jones admitió de que era probablemente imposible reconstruir las temperaturas de los últimos 1.000 años con alguna precisión. Obviamente esto sería una admisión muy importante relativa a este debate, pero la comisión (Oxburgh Science Appraisal Panel)  no informó de ella a pesar de que la UEA había anunciado que la comisión “reevaluaría la ciencia del CRU”.

Por tanto, la semana pasada mandé la siguiente carta a Oxburg (tanto a su email de la Casa de los Lores como a la dirección de la UEA usada para la “encuesta”)

Querido Dr Oxburgh,
Le escribo en su calidad de presidente del Science Appraisal Panel, que …

Me he enterado por una fuente de confianza de que durante una de las entrevistas con el  Panel de Reevaluación de la Ciencia, Phil Jones (del CRU) admitió que era probablemente imposible hacer estas reconstrucciones de 1.000 años de temperaturas con alguna precisión.

Dado que este ha sido uno de los asuntos más disutibles -si no el más, en las disputas acerca de la ciencia del CRU, la falta de esta información por parte del Panel de Reevaluación de la Ciencia me parece una omisión material que, en este caso, distorsiona la investigación.

En estas circunstancias, le pido un inmediato añadido que informe claramente de la confesión de Jones  sobrela probable imposibilidad de esas reconstrucciones con alguna precisión.

Atentamente,

Stephen McIntyre

Esta mañana he recibido esta extraordinaria respuesta:

Querido sr. Mcintyre,
Gracias por su mensaje. Lo que informa puede ser o puede no ser el caso. Pero como ya le he señalado anteriormente, la ciencia no era el objeto de nuestro estudio.
Atentamente,
Ron Oxburgh

Léelo de nuevo. “La ciencia no era el objeto de nuestro estudio”. ¿Por qué iba nadie a pensar que la ciencia era el objeto de estudio del Panel de Reevaluación de la Ciencia (Science Appraisal Panel)?

La bronca el clima no para de producir maravillosas delicias. Pero fijémonos en el núcleo de la relevancia de esta confesión de Phil Jones. Y fijémonos que estas reconstrucciones son las que usaron para convencernos de que las temperaturas actuales no tienen precedentes. De que son una completa anormalidad.

En un email Jones escribía que acababa de completar el truco de Mike (Mann) para ocultar el descenso. ¿Que estaba ocultando al ocultar ese descenso? Que las reconstrucciones de temperatura que hacía con árboles, no se correspondían con la temperatura conocida durante buena parte del período en que se podían comparar las recontrucciones con las temperaturas reales. Y después confiesa ante la comisión que esas recontrucciones no se pueden hacer  con alguna precisión, al menos tanto como mil años atrás.

¿Cual sería la conclusión? Pues depende; depende de que se trate de una lavandería, o de que se trate de respeto por la ciencia. En el primer caso, “ocultar el descenso” mediante un “truco” se convierte en una práctica científica aceptable. Y lo de la confesión de la imposibilidad de las reconstruccciones … pues ya de paso lo ocultamos también.

Sea el paciente lector quien decida si esto es mentir, o no es mentir. Porque si lo digo yo estos chicos tan sesnsibles se mosquean mucho.

Recomendable leer el asunto completo que cuenta McIntyre:

Viene vía The Air Vent:

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