El amigo Confusio resulta enternecedor, a la par que pertinaz. Nos envía [–>]:

Una más del cansino juego de poner en boca del otro lo que el otro no ha dicho, y entonces discutir eso que nadie dice (normalmente una imbecilidad), para pretender quedar como inteligente. Y para pretender tener la razón. Lástima que sea una trampa, y que sea idiota. Muy viejo, además. Los americanos le llaman straw man argument, o falacia del hombre de paja. Así que no le podemos llamar falacia Confusio, por mucho que sea su afición principal.

Por ejemplo, Confusio se ha quedado colgado del modelo de Orssengo y los añadidos de Plotino [–>] y [–>]. Pero dice que decimos lo que no decimos, para hacernos pasar por cretinos. Sin darse cuenta de que le vamos a señalar que esas cretinadas solo han salido de su boca, y por tanto el único cretino es …

Ja, ja. A este Plotino le está saliendo el tiro por la culata.

Aquí tenéis un artículo sobre gráficas, negacionismo y disfunción eréctil

http://nomehagasmuchocaso.wordpress.com/2010/06/09/mareando-la-grafica/

Según Confusio, este gráfico demuestra que “está aumentando más claramente en los últimos cincuenta años

Vamos a explicárselo de una forma muy grafica. Trasladando la primera subida de temperaturas sobre la segunda:

¿Calcadas, verdad? Pero hay un problema. Y es que durante la segunda subida había muchísimo más CO2 en el aire. ¿Por qué con más CO2 la temperatura sube de una forma exactamente igual que con menos CO2? ¿Acaso el CO2 no se nota? ¿Pues descuiden ustedes que Confusio, como buen alarmista, no lo verá. Dirá, con el IPCC, que es por los aerosoles. Pero se olvidará de decir que el mismo IPCC confiesa que no tienen ni puta idea del efecto de los aerosoles.

Un problema digno de atención médica su cuelgue con lo de Orssengo y Plotino.

está teniendo mucho predicamento en medios negacionistas, acostumbrados a un uso capcioso de la estadísitica

Que yo sepa eso no es así. Solo Confusio parece estarle prestando atención últimamente. Y haciéndonos perder mucho tiempo para explicarle que no vemos en el asunto lo que él pretende que veamos. Está desfasado. La idea de ciclos, bastante evidente, es anatema para los alarmistas. Aunque están cambiando, porque no los pueden negar. Pero representan un problema. En los famosos emails del no-escándalo del CRU, venía definido como el “blip” de los cuarenta, y la necesidad de achatarlo. Esconder el ciclo, vaya. Porque si tienes que medir la subida entre pico y pico (contando con el ciclo), resulta que el efecto medido del CO2 se corresponde con el efecto esperado para el CO2 sin realimentación positiva. Y te quedas en un no-problema. Un drama para el alarmista.

Los amigos del IPCC predecían un aumento de temperaturas también después de 1998, y no lo ha habido. Y en la misma época en que el IPCC andaba clamando el fin del mundo, otros, como Klyashtorin (FAO 2001) estudiaban esos ciclos, y proponían un no aumento y un posterior descenso. Y, por lo que se ve, la realidad está mucho más con los “ciclicos” que con los alarmistas.

Me temo que se está quedando bastante solo defendiendo esa aceleración inexistente. Hasta Phil Jones tuvo que confesar que las tres últimas subidas eran de la misma intensidad, aunque la de 1880 era más corta, y las de 1940 y 2000 fundamentalmente iguales. Así que nos quedamos con esta maravilla: El CO2 está subiendo la temperatura, y es un gran problema. Pero el mundo es tan perro que les proporciona argumentos a los cabrones de los negacionistas. Porque la subida de ahora es exactamente igual que cuando había mucho menos CO2 por culpa de otras cosas que cancelaban con toda exactitud los efectos del aumento del CO2. Y además porque ahora resulta que el calor ha decidido esconderse en los últimos años el fondo del mar, matarile, <i>and it’s a travesty that we can’t account for the warming</i>.
Me parece estupendo que le convenza ese cuento. De hecho no es totalmente imposible; solo es muy inverosímil. Pero lo que no me parece muy inteligente es que pretenda reírse con falacias del hombre de paja, y con “argumentos” como los que depone, de aquellos a los que el cuento les suena … ¡a cuento!
Sería cosa de intentar hacerles comprender que hay una diferencia de actitud muy grande entre sus héroes calentólogos y los que llaman tan impropiamente “negacionistas”. Y la primera alarma es el uso de ese término, “negacionistas”. No puedo entender cómo los que lo usan no se dan cuenta de que solo les desacredita a ellos. ¿Qué quiere decir negacionista? ¿Qué niega el negacionista? El término solo tiene sentido de dos formas. 1- Como argumento muy bastardo, tratando de acoquinar al oponente a base de relacionarlo con la bestialidad nazi, y su negación, sin tener la menor disculpa para comoeter tal atropello. Y 2-, entendiendo que niegan algo que es obvio y está demostrado. El caso 1 es una canallada, y el caso 2 es grotescamente presuntuoso, sobre todo teniendo en cuenta que no son capaces de presentar esa supuesta prueba de lo obvio. A cambio, los escépticos no pretenden saber cómo funciona el clima, ni qué explica las temperaturas exactamente. Solo están abiertos a muchas alternativas, en vez de aceptar una “verdad” preconcebida, y tratando de ver qué es lo que encaja mejor. Y por cierto, para “negacionistas”, los que niegan la variabilidad climática natural (y caótica). Que también niegan el hecho evidente de una discusión científica muy válida e inconclusa. Pero el término es demasiado estúpido como para que lo use gente inteligente, y el caso es que los razonables del campo CO2sista lo han dejado de usar. Tipo Judith Curry, y así.