Este es el escudo de la Royal Society, donde se lee el lema nullius in verba: (no creas) en la palabra de nadie. Compárese con la reciente  noticia de los 43 miembros de la sociedad que se han visto obligados a pedir una revisión de las muy sesgadas declaraciones públicas de la RS sobre el “consenso” climático” [–>]. Supone la mejor demostración del peligroso cambio que estamos dando en uno de los pilares que hacían especial a la cultura occidental. La ciencia. La ciencia como método, el respeto por el método, y la libertad de la que gozaba.

En efecto, esa misma Royal Society que ha sido la admiración y luz de la inteligencia y raciocinio occidental hasta hace poco, cambia su “en la palabra de nadie“, por pretender que creamos en la charlatanería del “consenso” auspiciado por los que mandan. Y por si no bastara el lema, ya muy claro, hay más.  Philosophical Transactions [–>] es la revista científica más antigua y sigue publicando. Durante más de dos siglos, la Royal Society ha inscrito en todas las ediciones el siguiente aviso:

… es una regla establecida de la Sociedad, a la que siempre se adherirá, no dar nunca una opinión como cuerpo, en ningún asunto que se le presente, tanto sea de la naturaleza como del arte.

No es nada extraño. El nombre completo de la institución es Royal Society of London for the Improvement of Natural Knowledge. Real Sociedad de Londres para el perfeccionamiento de las Ciencias Naturales. Ninguna mención  al salvamento del mundo, a la instrucción de los gobiernos, ni a decirle a la gente cómo se tiene que comportar. Al contrario, la regla prohíbe (o prohibía) expresarse a la Royal Society como tal, despreciando el consenso. Y dejaba esa función a sus miembros individuales. Fulanito, de la RS, dice tal cosa. Pero tal vez Menganita, también de la RS, diga lo contrario. Y entre ambos, y los demás, tú estudia, compara, y elige. Nullius in verba.

El aviso duró hasta la década de 1960, cuando un presidente políticamente ambicioso, Patrick Blackett, consiguió eliminarla. Y ahora, la práctica de la antaño noble institución es justo la contraria. Cree en el consenso, nos dice, mientras emite tantas declaraciones formales y charlatanería como la élite político cultural del momento pueda desear.

Muy parecido caso al de la BBC, antes ejemplo de independencia e imparcialidad informativa, y hoy punta de lanza del “hooliganismo”periodístico.

Y ya que estamos con los latines …

Sic transit gloria scientiae

Paso a paso, estos progres nos meten de cabeza en la nueva Edad Media.

Adaptado de Nigel Calder: