Está revolucionado el hormiguero del ecomarxismo, los activistas del timo climático. Parece como si alguien les hubiera soltado una descarga eléctrica después del Climategate, y se han puesto de los nervios.

– ¡Que vienen los malos! ¡Nos atacan, nos atacan!

Parecen nacionalistas vascos, vaya. No pueden vivir si agredirte, y sin decirte lo que tienes que pensar, que hablar, que querer, y que hacer. Pero a la que les cazan en cualquiera de su trampas o mentiras, se ponen el chip de plañidera, y ahí tienes a la bizarra tropa ejerciendo sin rubor de Magdalena. Todos lo matones con su pañuelo de cocodrilo, como si nunca hubieran roto un plato. Angelitos.

Ayer nos daba un ejemplo nuestro amigo Don Ciencia [–>], como contamos en “La ciencia dice“. Hoy lo cuenta mucho mejor Roger Helmer, parlamentario en Westminster, en un artículo muy claro en su blog [–>]:

THE WICKEDNESS OF THE CLIMATE CHANGE DENIERS

Acabo de leer un  Informe de Reuter desde India, sobre los sufrimientos de los pobres, trabajadores, y muy honestos científicos del clima, según intentan advertir a un mundo irresponsable del inminente desastre climático, con el único resultado de ser amenazados y vilipendiados por los “negacionistas del clima”. Mi corazón llora.

Dejemos a un lado el hecho de que no existen los “negacionistas” del clima – o, si existen, yo nunca he encontrado alguno. Es un hecho autoevidente que el clima de la tierra ha cambiado a menudo a lo largo del tiempo geológico, con rapidez y amplitud. Es un hecho conocido que hemos tenido ciclos de calentamiento y enfriamiento durante los últimos dos milenios. Todos hemos visto las pinturas del Támesis helado en el siglo XVII, cuando asaban bueyes en grandes fuegos sobre el hielo. Cualquiera que niegue el claro hecho de que el clima cambia es un ignorante o está loco.

Por supuesto que hay un debate legítimo sobre por qué cambia el clima. Hasta hace poco todo el mundo entendía que el clima era multifactorial, y estaba claro que los factores dominantes eran la actividad solar y los ciclos astronómicos. Ha sido solo recientemente que  los grandes sabios han decidido que estábamos equivocados, y que la única causa relevante de cambio climático es el CO2 atmosférico ( que no es más que un gas traza, y ni siquiera es el principal gas invernadero – que es el vapor de agua). Parece que han perdido de vista de que casi es cero la correlación entre le temperatura y el CO2 en el tiempo. O que en eras geológicas los niveles de CO2 han sido más de diez veces superiores. O que las mayores concentraciones de CO2 atmosférico ocurrieron durante una glaciación de las mayores.

Dos líneas del informe de Reuter fijaron mi atención. La primera de  Michael Mann: “Los ataques contra la ciencia climatica representan el  mayor ataque coordinado, y fuertemente financiado, que jamás hayamos visto sufrir a la ciencia”.  Michael Mann es, por supuesto, el creador del infame “Palo de Hockey”, uno de los artefactos más desacreditados de toda la historia de la ciencia.  Es quien se resistió al escrutinio de sus datos y métodos, yluchó con uñas y dientes para no mostrar los detalles de su trabajo, lo que hubiera permitido a otros comprobarlo. Mann era quien (en efecto) se basó en unos pocos árboles atípicos de california para construir escenarios climáticos que desafian la razón. Es el hombre que empalmó dos gráficos de series en absoluto relacionadas para probar su hipótesis, porque ninguna de las series la probaba por sí misma. Pero no dejó claro que había hecho eso. También es un asociado próximo a esos muchachos espléndidos  de la Universidad de East Anglia, los de los emails del escándalo que trabajaron tanto para “esconder el declive” en los datos de finales del siglo XX. Y después se siente herido cuando la gente cuestiona sus hallazgos.

Pero, ¿”fuertemente financiada”? Reuters menciona un informe de Greenpeace, publicado el mes pasado, que dice que “ExxonMobil entregó casi 9 milones de dólares a entidades relacionadas con el campo negacionista climñatico entre 2005 y 2008″.  ¡Guau! ¡9 millones! ¿Como se compara esto con los literalmente miles de milones que han llovido sobre la causa “calentóloga”? El dinero de investigación para la gente como Michael Mann, y el CRU de la UEA, entregado por gobiernos, fundaciones, e instituciones? ¡Y el enorme mercado creado en créditos de carbono, lleno de fraudes para negociar con bienes virtuales, y que está lanzandobastas sumas de dinero  de los países desarrollados hacia Rusia, China e India, a través del “Clean Development Mechanism” de la ONU? ¿Qué pasa con los milones que Al Gore ha ganado personalmente a través de su unión a la causa alarmista?

Observa a las compañías  (incluyendo a las principales petroleras) que se están beneficiando de esta histeria verde, sea a través del mercado de emisiones, sea convirtiéndose en “pilla rentas” (rent seekers) de programas de energía verde fuertemente subsidiada. Solo en el Reino Unido las medidas de mitigación climática llevadas a cabo por este gobierno laboristavan a costar decenas de miles de millones de libras. Fíjate en los empresarios y científicos e investigadores cuyos trabajos dependen de la calentología. Mira a los periodistas medioambientalistas, como el odioso Geoffrey Lean del Daily Telegraph, que depende del alarmismo para recibir su cheque de paga — por no hablar de los Asesores de Cambio Climático y Despertadores de la Conciencia Climática de cada ayuntamiento, que pagas a través de tus impuestos municipales. O las campañas publicitarias de DEFRA [–>], y los programas de propaganda masiva diseñados para aterrorizar a los niños en nuestras escuelas.

La verdad es que el alarmismo climático se ha convertido en el proyecto más caro y más despilfarrador de la hsitoria del mundo. Es economía basura basada en ciencia basura. No vale más que el aire caliente, pero parece destinado a hacer mendigos de nuestros nietos.