Qué interesante! El alarmista cobarde de hoy [–>] nos presenta lo que define como un “contundente llamamiento de la comunidad científica” americana en favor del cuento de la buena pipa, también conocido como “calentamiento global”, “cambio climático”, “peor de lo que pensábamos y acelerando”, y otras espectaculares denominaciones. Se trata de una cartita firmada por 250 científicos supuestamente relevantes, y de muy variados campos, en Science [–>]. Y resulta espectacular como ejemplo de razonamiento torcido. Pero es que además no es nada sutil, sino más bien propio de Pepiño Blanco, la Pajín, o cosas así. Un canto al “consenso”, o la anticiencia, bajo este esupefaciente argumento:

Por ejemplo, hay pruebas científicas concluyentes de que nuestro planeta tiene unos 4.500 millones de años (la teoría del origen de la tierra), que nuestro universo nació en un evento singular hace unos 14.000 millones de años (la teoría del Big Bang), y que los organismos actuales se han desarrolado a partir de los que vivían en el pasado (teoría de la evolución). Incluso aunque sean abrumadoramente aceptadas, la fama espera a quien pudiera mostrarlas como erróneas. El cambio climático queda ahora en esta categoría: Hay una evidencia objetiva abrumadora, comprensiva y consistente de que el hombre está cambiando el clima en formas que amenazan a nuestras sociedades y a los ecosistemas de os que dependen.

¿De verdad será necesario explicarles a estos eminentes asnos lo absurdo de su falacia? Solo demuestran que no tienen la menor capacidad de distinguir el nivel de incertidumbre, o de certeza, en el que se mueve una teoría científica. El peor error que puede cometer un científico. Porque les da la mismo una hipótesis que ha avanzado descubrimientos que solo después de la teoría tendrán lugar, que otra que se muestra recurrentemente incapaz de hacer nada parecido. Las teorías que citan han hecho innumerables predicciones que se han mostrado ciertas, y son esas predicciones, y no el “consenso”, lo que lo que hace que se las tome como hechos comprobados. El “consenso” también decía que la tierra y el sol solo tenían unos pocos millones de años, y que el espacio estaba “rellanado” por una cosa llamada éter. O que la gastritis la producía la mala vida y el estrés. Pero no ponen esos ejemplos. Solo mencionan los que les gustan; exactamente lo que jamás debería de hacer un científico que pretenda ser tomado en serio. Y sin embargo lo que siempre hacen los políticos, los activistas, y ese tipo de gente de la que, por definición, nunca hay que fiarse.

Se puede ser activista, y se puede ser científico. Lo que resulta inadmisible es confundir ambas cosas. Sencillamente porque de un activista se espera el sesgo y hasta la mentira palmaria, y uno está sobre aviso si lo tiene ubicado. Hay defensa psicológica. Pero de un científico no se espera la mentira consciente ni manipulación burda. Y si se mete en esas prácticas, debería quedar desacreditado para siempre. Por ejemplo si en la cartita de la que hablamos “fotochopea” el único documento gráfico que presenta, y manda un mensaje subliminal demostrablemente falso, como que una eventual disminución muy grande de la banquisa del Artico pondría en peligro la existencia del oso polar. Eso ya ocurrió hace unos 7.000 años, y el oso no desapareció. Y ocurrió en mayor medida durante el anterior interglaciar, que fue precisamente el momento en que se estableció la especie ursus maritimus.

“La ciencia dice” es la frase favorita de todos estos activistas que pretenden negar la discusión científica en curso, y usan bastardamente una tesis científica más que problemática, para justificar ciertas acciones políticas liberticidas. También les encanta llamar “negacionistas”, y adjudicar extraños intereses, a los que presentan pruebas de que su extravagante tesis es un cuento chino. Y “la ciencia dice” es, como no, la frase favorita de nuestro alarmista cobarde de hoy, que no tiene huevos de dejar que en su blog [–>] se expongan los argumentos que no sabe refutar. Así que como me los borra, lo pongo aquí:

La carta alucinante acaba en cinco conclusiones:

  • 1 – El planeta se está calentando debido al aumento de las concentraciones de gases captadores de calor en la atmósfera. Un invierno nevado en Washington no altera para nada este hecho.

¿Y cuanto se está calentando el planeta? Depende del plazo que midas. Unos 0.5ºC / siglo los últimos 100 años, unos 0,4ºC / siglo los últimos 70 años, unos 1.4ºC / siglo los últimos 30 años y unos 0,0 ºC / siglo los últimos 10 años. Ni siquiera la más alta de esas medidas parciales, aunque se prolongara durante un siglo, sería preocupante.

  • 2 – La mayor parte del incremento en la concentración de los gases de efecto invernadero a lo largo del pasado siglo es debido a la actividad humana, especialmente la quema de los combustibles fósiles y la deforestación.

Probablemente cierto, pero de (1) sabemos que no es un problema.

  • 3 – Las causas naturales juegan siempre un papel en el clima cambiante de la Tierra, pero ahora están siendo abrumadoramente superadas por los cambios inducidos por los humanos.

Un dogma; un acto de fe. Si no conoces los efectos de las causas naturales, no puedes separar lo que se debe al CO2 extra. Y si las conocieran, podrían haber predicho el estancamiento en las temperaturas desde 1998. Pero no han sido capaces, y por eso hablan del “calor perdido”, que no encuentran. (Buscar en Google [missing heat] para películas de terror, y [missing heat pielke] para enterarse)

  • 4 – El calentamiento del planeta causará la alteración de muchos otros patrones climáticos a velocidades sin precedente en los tiempos modernos, incluyendo un ritmo creciente del aumento del nivel del mar y alteraciones en el ciclo hidrológico. La concentración creciente de dióxido de carbono está haciendo más ácidos a los océanos.

Otro acto de fe. Si hasta ahora no ha producido ningún cambio de ningún patrón climático, ni una aceleración de la nivel del mar, con una buena cantidad de CO2 tirada al aire, ¿por qué vas a pensar que lo hará en el futuro? Y una mentira:
* Más ácidos quiere decir en realidad menos alcalinos.
* Los océanos han sobrevivido perfectamente a muchísimo más CO2 del que seríamos capaces de tirar al aire. Y se formaban corales.
* Sobre la acidificación del mar por CO2, y sus posibles efectos (buenos, malos, o nulos) se sabe todavía menos que sobre el clima -que ya es decir.

  • 5 – La combinación de estos cambios climáticos complejos amenaza a las comunidades y ciudades costeras, a nuestra disponibilidad de alimentos y de agua, a los ecosistemas marinos y de agua potable, a los bosques, a los entornos de alta montaña, y bastantes más.

Y si los cuentos fueran verdad, mi abuela sería una alfombra voladora. Pero fallados los cuatro primeros puntos, el quinto carece de sentido.

El postre: Un total de 255 climatólogos o científicos relacionados con la ciencia climática

Pongamos los 20 primeros, que ya es paciencia:

Robert McC. Adams – Division of Social Sciences, UCSD
Richard M Amasino – Biochemist, UW Madison
Edward Anders – Geologist, University of Chicago
David J. Anderson – Biologist, Cal Tech
Luc Anselin – Geographer, ASU
Mary Kalin Arroyo – Biologist, University of Chile
Dr. Berhane Asfaw – Palaeoanthropologist, Rift Valley Research Service
FRANCISCO J. AYALA – Professor of Biological Sciences, UC Irvine
Dr. Ad Bax – Physics, NIH
Anthony Bebbington – Professor of Nature, University of Manchester
Gordon Bell – Computer Pioneer
MICHAEL VANDER LAAN BENNETT – Neuroscientist, Albert Einstein College of Medicine
Jeffrey Bennetzen – Geneticist, University of Washington
May R. Berenbaum – Entomologist, UIUC
Overton Brent Berlin – Anthropologist, University of Georgia
Pamela Bjorkman – Biologist, Cal tech
Dr. Elizabeth Blackburn – Biologist, UCSF
Jacques Blamont – Astrophysicist
Michael Botchan – Biochemistry, Berkeley
John S. Boyer – Marine Biosciences, University of Delaware

Es cierto que todos estamos relacionados con el clima, puesto que nos mojamos cuando llueve. Pero esta última afirmación parece exagerada, incluso para un alarmista de pro.