Siempre me ha intrigado esta cuestión, porque es uno de los iconos del alarmismo climático científico -como los osos polares lo son del alarmismo climático verde. Y porque podría ser uno de los sistemas de control de los modelos climáticos, que “predicen” una amplificación del calentamiento en los polos. ¿Pero, ocurre?

Si haces caso de los mamporreros científicos calentólogos, sin duda ninguna que hoy hay mucho menos hielo ártico que en cualquier otra época histórica. Pero es que los mamporreros son como son, y se sacan las cosas de la gorra. El caso es que no hay ningún dato fiable que diga eso. Los satélites solo miden el hielo desde 1980, y en un clima que claramente tiene fases de calentamiento y enfriamiento, en ciclos como de unos 60 – 70 años, lo que hay que comparar es esta fase cálida con la anterior fase cálida (1930s – 1940s). para compar peras con peras, y no con manzanas. Y los satélites no tienen datos suficientemente antiguos como para llegar a la anterior fase cálida. Antes de los satélites no sabemos como estaba el hielo comparado con hoy;  solo sabemos que hay muchas noticias de la preocupación hacia 1930 y 1940 por la pérdida de hielo marino, de glaciares en Groenlandia, y por el calentamiento del océano Ártico.

Veamos como pone la cuestión un calentólogo civilizado. Se trata de Lennart Bengtsson, prestigioso meteorólogo europeo, en un informe para preparar una discusión en el parlamento sueco, donde examina las que toma por principales críticas escépticas, y opina sobre ellas. Ante la cuestión del hielo del Ártico, lo plantea así:

Crítica escéptica:

Había menos hielo en el Ártico en los 1940s que actualmente.

Respuesta de Bengtsson:

El hielo del Ártico tiene cambios periódicos que pueden tener escalas de tiempo de varias décadas. Por lo que podemos juzgar con los datos limitados que tenemos, la temperatura era más alta allí en los 1940s que en los 1990s, pero con toda probabilidad no tan caliente como en la última década 2000 -2009. Por la estrecha relación entre el hielo marino del Ártico y la temperatura de superficie, esto sugiere correspondientemente menos hielo cuando la temperatura del Ártico es alta.

O sea, no lo sabemos, pero lo deducimos porque la temperatura es más alta.

¿Hay forma de que un no científico chequee esa afirmación, de una forma más o menos fácil, sin tener necesariamente que aceptar las discutidas y arcanas virguerías estadísticas que presentan el GISS y HadCru (que difieren bastante entre sí)?

Intentémoslo. No hay más que ir a los datos de las estaciones meteorológicas del GISS, muy bien organizados en su web, y mirar todas las estaciones a partir de una determinada latitud. Por ejemplo la del Círculo polar 66ºN. Y que tengan datos que abarquen los dos picos de los dos úlitmos períodos cálidos, en los alrededores de 1.940 y de 2.000. Los datos del GISS se pillan aquí –>.

Salen 34 estaciones, bastante bien repartidas entre Groenlandia, Canadá, Rusia y Escandinavia. Parece una muy buena cata entre el círculo polar y algo más arriba. Pongo los dibujos del GISS; pero adelanto los números de lo que se ve a ojo, sin hacer medias ni nada. Se trata de saber en cuantas estaciones las temperaturas máximas son después de 1995 y en cuantas hacia 1930 – 1945. De 34 estaciones, hay 19 en las que las temperaturas máximas se dieron hacia 1930 – 1945, y 15 en que esto ocurrió hacia 1995 – 2009. ¿Se puede entender?

Sí, se puede uno imaginar que haciendo medias, si unas pocas de las que son más calientes ahora son mucho más calientes, eso supera el efecto de un mayor número de estaciones más frías, si no son mucho más frías. Y eso es lo que se ve en las gráficas. Pero también se puede uno imaginar que esos calentamientos “exagerados” no sean precisamente naturales, sino un artificio del crecimiento urbano (y de calefacción) de los alrededores de la estación.

En definitiva, que cada uno lo interprete como quiera. Yo lo interpreto como que no me creo que el Ártico esté más caliente ahora, sino como mucho igual que por los 1930 – 1940. Lo que me hace apostar que el hielo también andaría parecido de escaso, como se deduce de los datos históricos que se pueden ver aquí –>.

Y ojo, que queda otra sospecha. Que ese fenómeno de no más calor ahora que hace 60 años no sea exclusivo del Ártico -donde las diferencias deberían amplificarse, sino mucho más amplio. Ahora que se están mirando con lupa los datos y su tratamiento, cada día salen más detalles para mosquearse. Por ejemplo este estudio (no “peer-reviewed”)  publicado hoy mismo, donde sale este cuadro comparando datos cudos de estaciones rurales USA comparados con datos crudos de estaciones urbanas USA. La temperatura real (clima) es la de las estaciones rurales, por supuesto. Y tampoco son más altas que hace 60 años. (Se puede pinchar en el cuadro para llegar al artículo)

Y aquí están las estaciones del Ártico:



Para el que estos gráficos le convenzan de que ahora no hace más calor en el Ártico que hace 60 años, la pregunta es inevitable. Ahora sí hay mucho más CO2 que antes. Entonces, ¿por qué no se nota ese efecto del CO2 que se supone que se debería de notar -un calentamiento amplificado del Ártico? ¿Acaso será que el cuento no funciona?

Y por cierto, esto no es un estudio científico, por supuesto, sino la miradita rápida de un lego. Pero resulta que ese vistazo al asunto te lleva a la misma conclusión a la que llegan algunos científicos que si estan mirando y estudiano el clima polar. Que no está ocurriendo nada extraordinario por allí. Como los que se pueden ver en este vídeo:

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Lo de Bengtsson viene del blog de Zorita – Von Storch: