No hay nada más coñazo, ni más estúpido, que un problema artificial.Y ahí tenemos a los ministrines de pachindacari dandole vueltas y vueltas a la noria del vascuence, sin parar.

Hay que superar el sistema de modelos y llegar a uno trilingue, sin “estridencias.

– ¿Modelo trilingue, y sin estridencias? ¿Estamos locos? ¿Ahora vamos a pasar los esspañoles de ser los más burros a la hora de saber idiomas, a convertirnos en un pais – escuela de idiomas?

Y sigue Celaá con la noria:

… los vascos «tenemos una clarísima vocación de revitalizar nuestra lengua propia, que es más complicada que el catalán o el gallego porque tiene menor presencia social y es más compleja». Es decir, se «trabajará de manera más intensa» el euskera que el inglés.

¿Como es eso Celaá? ¿Que los vascos tenemos más vocación por revitalizar una lengua que no nos molestamos en hablar que por aprender la lengua que sirve para estudiar y para funcionar en el mundo? ¿Acaso nos has tomado por unos asnos marginales apalancados en el apeadero de una vía muerta y abandonada? ¿Eres tonta, irresponsable, o qué te pasa?

Un problema artificial, claro, que por definición es un problema sin solución. Si empezamos por llamar “nuestra lengua propia” a una lengua que casi nadie sabemos, que casi nadie aprendemos voluntariamente, y que no nos sirve para aumentar nuestras posibilidades de comunicación o conocimiento ni siquiera en una cantidad marginal, hemos creado un problemón -de la nada. Y un problema estúpido, puesto que viene de una imbecilidad tan colosal como el empeño en una “lengua propia”. ¿De quien es “lengua propia” el inglés? De nadie. “Propio” es aquello de lo que tienes facultad exclusiva de disponer, o que resulta característico o peculiar tuyo. Así que ni el inglés, ni el chino, ni el francés, ni el español, ni siquiera el swahili, son lenguas “propias” de nadie. En cambio el arapahoe es una lengua extraordinariamente “propia”.

Pongamos, Celaá, que hubieras nacido en USA. Del color que sea, pero angloparlante. Y que a la hora de los estudios, cuando dotan a los alumnos de una segunda lengua, tus padres deciden que aprendas arapahoe, en vez de español o francés -como hacen el resto de tus conciudadanos, porque es una “lengua propia”. ¿Que dirías cuando llegues a adulta? Pues probablemente llamarías gilipollas a tus padres, porque de ponerse a hacer el esfuerzo de aprender una segunda o una tercera lengua, lo suyo es aprender una lengua que no sea “lengua propia”, salvo que tengas la desgracia de haber caído en un sitio donde una “lengua propia” es necesaria para entenderse con los demás.

¿Y qué pasaría si mandáramos el vascuence a donde sus hablantes lo mandarían si fueran libres? ¿Que el vascuence quedaría reducido a un ámbito rural, primero, y desapareciendo después? ¿Y qué? Eso es lo que llevaba siglos haciendo por sí mismo. ¿Acaso alguien habla en Francia el idioma de Vercingétorix? ¿Y se han perdido algo los franceses por ello? En Francia, como en España, hay gente que habla una “lengua propia”, y gente que no habla ninguna “lengua propia”. ¿Me puede alguien explicar qué se han perdido los que no? En cambio es muy fácil ver lo que estamos perdiendo en Vasquilandia: tiempo, dinero, esfuerzo, estudios, dinamismo y competitividad.

Nadie pretende que los que quieran tener una “lengua propia” la dejen de tener. Como nadie pretende que quien prefiera darle a una pelota con una pala de madera, en vez de con una raqueta de cuerdas, lo haga así. Pero imponer (revitalizar) una “lengua propia” donde ya hay una lengua común -y afortunadamente “no propia”, es un contradiós.

¿Por qué no pensar en lugar de seguir haciendo el indio?

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