Ya sabía yo que queríais un cuento. Y no hay cuento de navidad sin nieve y hielo.

Vía WUWT.

Bill y Joe Steigerwald

De todos los animales que cazaban los Inuit, el más apreciado era Nanuk, el oso polar. Consideraban a Nuanuk sabio, poderoso, y “casi humano”. Algunos le llamaban “el gran vagabundo solitario”. Muchas tribus contaban historias de extraños oso-hombres que vivían en iglús. Estos osos andaban a dos patas, como los homres, y podían hablar. Los nativos creían que se cambiaban la piel en la intimidad de sus casas.

– Polar Bears International

Esta es una historia cierta, salvo que todo se ha exagerado para hacerlo más dramático, o para vacilar a alguien. Cualquier parecido con políticos reales, así como cualquier insulto a la creencia religiosa de los alarmistas del calentamiento global es completamente intencional.

TASIILAQ, EAST GREENLAND

Abuelo, un oso polar, estaba en su silón viendo un reportaje de TV llamado “El drama de los Osos Polares”. El elegante reportero de la CNN parecía a punto de llorar mientras mostraba a una mamá oso y su cachorro, tristes, sobre un pequeño iceberg que se deshacía.

” … por culpa del cambio climático, la población de osos polares está disminuyendo y puede extinguirse pronto. Las temperaturas en ascenso están deshaciendo el hielo cada vez más pronto en el verano, dejando menos tiempo de caza a los osos. Los cietíficos dicen que si no reducimos la quema de combustibles fósiles pronto, el único sitio donde nuestros niños podrán ver estas magníficas criaturas será en el zoo, o en una película de Walt Disney. Para la CNN, les habló Anderson Cooper”.

“¿¡Extintos!?” -rugió Abuelo, golpeando los brazos de su sillón con sus grandes zarpas. “¿Hielo deshaciéndose? ¿Población de osos disminuyendo? ¿Quien escribe esta ciencia basura, al Gore?”

“No te enfades, papá” – dijo Madre, “Es la CNN, ¿qué esperabas? ¿Veracidad, equilibrio?”.

“¿Qué decían de osos polares muriendo, abuelo?” – preguntó Junior, con aspecto preocupado al salir de la cocina con una botella de Coca-Cola.

“Nada, Junior. Nada,” rezongó Abuelo. “Un montón de propaganda”

Después de la cena, Abuelo le leyó un cuento a Junior. Y cuando estaba a puto de apagar la luz, Junior le preguntó, -“Abuelo, ¿por qué le gritas a la tele? No pueden oirte”

“Lo sé,” dijo Abuelo con una sonrisa. “Viven muy lejos, en Nueva York y Washington. Por eso no saben nada de oso polares o del Ártico”.

Junior le miró perocupado. “Mamá dice que te va a dar un ataque al corazón si sigues gritándole a la tele.”

“No te preocupes,” se medio rió Abuelo. “Me cabreo cuando los humanos nos toman por muñequitas incapaces de sobrellevar un pequeño cambo en el clima”. Somos osos polares, ¡por Dios! No somos víctimas incapaces. No necesitamos al gobierno, o a  Keith Olbermann, Greenpeace, Leonardo DiCaprio o ningún otro para protegernos de madre Naturaleza,

“Con que los humanos nos dejen en paz – y sus científicos paren de perseguirnos con helicópteros y de dispararnos con sus espopetas de dardos- estaríamos bien”.

“Y por qué no vas donde viven los humanos de la tele y les gritas” se preguntó  Junior. “Todo el mundo escucha cuando pegas un bocinazo”

“No se creerían nada de lo que les diga. Pero es una buena idea,  Junior,” dijo Abuelo apagando la luz.”Es una buena idea”

La serie completa (en inglés):

Documentación de interés:

Lo último sobre las temperaturas de Groenlandia (2009):

Box, J.E., L. Yang, D.H. Bromwich, L.-S. Bai. 2009. Greenland ice sheet surface air temperature variability: 1840–2007. Journal of Climate22, 4029-4049.

Y más …