john_holdren_changegovResulta que John Holdren, el figura ese que ha nombrado Obama como asesor científico, está pensando mucho. Es su costumbre; le encanta pensar en catástrofes que nunca se cumplen:

  • En 1971 predijo que sufriríamos una ecocatástrofe, si no la guerra nuclear, antes del final del siglo pasado. ¿Ande está la catástrofe?
  • En 1986 proclamó que para 2020 morirían más de mil millones de personas debido al cambio climático. Mucho cambio tienen que haber en 11 años para que se cumpla.
  • En 1998 afirmó que si seguíamos como hasta ahora en política energética el futuro sería con seguridad tan problemático, económica, ambiental y políticamente, que no se podría seguir así ni aunque se quisiera.
  • En 1969 decía que si no se empezaban inmediatamente medidas de control de la población mundial, no había tecnología que nos salvara de una enorme miseria. Tal cual. (ahora la miseria es menor que entonces)
  • En 1973 aseguraba que en USA se necesitaba un descenso de la natalidad muy por debajo de la tasa de reemplazo porque “280 millones en 2040 es probable que sea demasiado”. (En USA ahora hay 304 millones)
  • En 1983 criticó la política de Reagan del rearme y la “guerra de las galaxias”, diciendo que no era cierto que esa política fuera a perjudicar a la economía soviética más que la de USA. Ya se ve lo que pasó, que la URSS quebró financiera y políticamente.
  • En 2006 afirmaba que el nivel del mal podría subir hasta 4 metros  para final de siglo. Por poder, podrá pasar cualquier cosa, pero de momento sube 3,2 mm/año, la tasa está bajando, y eso solo serían 33 cm a final de siglo si la tasa no sigue bajando.

Fuente de los datos –>.

Pero ahora piensa más y mejor, que para eso es el asesor cietnífico de la Casa Blanca. Y ha tenido una brillante idea, nada novedosa. Examinar la posibilidad de combatir el calentamiento global enfriando la tierra. Tirando micropartículas en la alta atmósfera que reflejen los rayos del sol. Estilo sombrilla. Lo cuentan en Breitbar –>.

Ya mencionamos esa posibilidad en PlazaMoyua.org, hace tiempo –>. Pero la gracia de esa línea de pensamiento es que al estudiar eso hay que decidir cual es el momento adecuado. Que es lo mismo que decidir cual es la temperatura ideal de la tierra. Sí, seguro que Holdren se pone fantástico y contesta raudo: ¡exactamente la que teníamos en 1900! Lo malo es que un aumento de tempeatura no se reparte igual por todo. Apenas aumenta en los trópicos, y casi todo ocurre (si llega a ocurrir) en altas latitudes. Y no me imagino a suecos, rusos, y canadienses muy contentos con que Holdren empiece a pensar en enfriarles todavía más.

En realidad Holdren, como buen alarmista, no quiere saber nada de dar un dato concreto de temperatura. Lo que le van son los síntomas indirectos, que ahí se maneja más a gusto:

Holdren outlined several “tipping points” involving global warming that could be fast approaching. Once such milestones are reached, such as complete loss of summer sea ice in the Arctic, it increases chances of “really intolerable consequences,” he said.

El problema con eso, John, es que es muy posible que el Ártico ya haya tenido recientemente una pérdida completa (o casi completa) de la banquisa. Hace unos siete mil años, y sin consecuencias intolerables. Es más, sin consecuencias apreciables. Aparte que si lo que te asusta es la pérdida de albedo por pérdida de hielo marino, da la casualidad de que no parace que estemos perdiendo hielo marino, hablando globalmente. Ver aquí –>. En este momento hay medio millón de kilómteros cuadrados más (España entera) de hielo marino que la media para esta fecha entre 1979 y 2000.

Normal, los alarmistas siempre eligen los datos sesgados. Pero ponerse a discutir la temperatura ideal va a tener su gracia. Sobre todo porque tal vez sea la manera de ponerse a hablar sobre este cuento en serio, antes de provocar un desastre sin saber si hay motivo para la alarma.