A estas alturas los lectores habituales deberíais tener una idea más o menos razonable de lo que representa el llamado “palo de hockey” de Mann y compañía. El intento  de reconstrucción del pasado, por la vía de hacer desaparecer los anteriores cambios climáticos recientes, de forma que cualquier variación climática actual parezca algo asombroso, peligroso, y culpa del desarrollo industrial. Se trata, sobre todo, de hacer hacer desaparecer el período cálido medieval, en el que se supone que hizo más calor que ahora. Porque es un dato que perjudica mucho a los alarmistas. Si el calor actual no es algo desconocido, si ocurrió recientemente en condiciones no industriales, ¿por qué vamos a pensar que no son las mismas condiciones naturales las que provocan el pequeño calor actual?

El primer intento de Mann de hacer que el período cálido medieval fuera mucho menos cálido que el actual (Mann et al 1998), que recibió el nombre de “palo de hockey” porque la gráfica de temperaturas seguía una línea muy recta con una gran curva ascendente al final, ya fue suficientemente desacreditada. Por las chapuzas estadísticas que usaba, y por los elementos de medición que usaba. Se basaba en los anillos de los troncos de árboles antiguos, en la suposición de que cuanto más calor hacía, más crecía el árbol, y más gordo era el anillo de ese año. Suposición falsa, porque hay muchos más factores que pueden intervenir en el crecimiento vegetal, como la disponibilidad de agua, o de luz, o que el calor -a partir de cierto nivel y para ciertas especies- puede ser un freno en lugar de un estímulo.

Este año el equipo de Mann ha salido con otro inento de lo mismo, y como el resultado es igual, se le llama convenientemente el “palo de hockey II” (Mann et al 2008). Y la misma tropa que denunció y se cargó la primera versión, “Corrections to the Mann et al 1998″ (McIntyre and McKitrick 2005), está estudiando la segunda. Se reunen principalmente la casa internáutica de Steve McIntyre, y también en otros blogs -como el de Lucia-, y están avanzando mucho en la tarea de averiguar qué diablos han hecho en el “palo de hockey II”. O donde está el truco. Que no debe ser fácil, porque parece ser que la tropa de Mann es especialista en la falta de transparencia, en oscurecer sus procedimientos y hacer que resulte difícil, o imposible, reproducirlos. Incluso llegaron, la vez anterior, a la osadía de negarse a hacer público el tratamiento de los datos que habían empleado, hasta que fueron forzados a ello, y se descubrió el pastel.

Ayer, Willis Eschenbach, en Climate Audit (de Steve McIntyre), presentó un estudio bastante revolucionario, y con pinta muy interesante. Una labor estadístico – detectivesca para discriminar de una manera fríamete matemática, cual entre las 95 series de datos de Mann llevaba la “señal” del palo de hockey, y en qué medida. Y aparentemente descubrió que esa señal estaba solo en tres grupos de datos, 22 series en total sobre 95. Las series de cada grupo no son independientes entre sí, sino que están muy relacionadas, y da la casualidad de que esos tres grupos, que son los que llevan en exclusiva la forma de palo de hockey, y producen su resultado, son series de datos que ya han sido anteriormente muy criticados por su falta de fiabilidad. Son datos que, según sus críticos, no deberían haber estado en el estudio. Y sin ellos, como ha descubierto Eschenbach, la forma de “palo de hockey” desaparece.

Aquí el resultado con los 3 grupos de series “malditos” incluidas (95 series de datos en total):

eschenbach-95

Y aquí el resutado sin los 3 grupos de series “malditos” (73 series de datos en total):

eschenbach-73

Aparte del juicio que merezcan esos grupos “malditos”, parece evidente que están muy sobrerepresentados en Mann et al 2008, si solo 22 de las 95 series de datos son las que llevan dentro y producen el palo de hockey. Porque resulta que en las 73 restantes, aparece con claridad el período cálido medieval, que era lo que se trataba de esconder. Esos tres grupos son: anillos de una conífera específica de las montañas Rocosas, pinos de suroeste USA, y anillos de árboles de Argentina. Eschenbach lo resume así:

Conclusions and discussion

Why do I find it suspicious that a simple average gives a hockeystick? What does this tell us about the initial choice of proxies for the M2008 analysis?

1. The longer term proxies in M2008 are totally dominated by the Tiljander and the 19 southwestern US “stripbark” pine proxies. It is those proxies, and those proxies alone, that create the Hockeystick shape found in the signal.

2. Both those groups of proxies have been discussed in the literature, and have been found wanting. Sixteen of the 19 pine series are from Greybill. They are not valid proxies.

3. Once these two groups (Tiljander and pinus) are removed, the new signal is dominated by another group of related tree-ring records, this time from Argentina.

4. These groupings, and their dominance of the results, indicate a systematic problem with the initial selection of proxies. The problem is that a number of closely related records from one geographical area can easily overwhelm and dominate the common signal. This makes it clear that closely related groups of proxies should be averaged before inclusion, to prevent the domination of the common signal.

5. Correlation distribution analysis is a useful tool for determining whether a group of proxies contain a signal in common, and which proxies contain the signal

6. At some point, after Steve figures out Mann’s method, the proponents of Manns work are sure to claim that the hockeystick signal is really there, regardless of the method used … yes, it really is there, but only in the Tiljander and bristlecones. Garbage in, garbage out …

7. Even when/if we can finally come to agreement on the existence some historical common signal in the proxies, we will be faced with a new question … what does that signal represent? Temperature? Moisture? Some combination of both? Neither? Here there is no clear answer of any kind.