A ver si puedo resumiros de forma entendible una complicada y bonita historia. Ya he mencionado antes el “cuento del palo de hockey”. Ahora tiene una versión renovada en 2008.

Un inciso previo, para situarnos. Esto es importante para los calentólogos algoreros, porque ese “palo de hockey” es un gráfico sobre la temperatura de los últimos 2.000 años, donde se ve eso, la forma de un palo de hockey: una línea plana, muy estable, de temperaturas, del año 0 hasta mitad del XX, y de repente una subida espectacular, brutal, y muy preocupante de la temperatura. La más cabal (la única) demostración empírica de las tesis al-goreras. La madre del cordero:

Fue una gran sorpresa cuando Mann y su tropa presentaron este dibujo en 1998, porque contradecía otras reconstrucciones de temperatura que se habían visto hasta el momento, donde se veía algo bien distinto: Un período cálido (incluso más cálido que ahora) que llamaban “óptimo climático medieval” (850 – 1200) , seguido de uno manifiestamente más frío llamado “pequeña edad del hielo” (1600 – 1750 aprox), y aún otro episodio frío hacia 1800 -1850.

Y el palo de hockey de Mann hacía desaparecer todos esos sucesos, como si fueran fantasía, o fenómenos exclusivamente locales (por ejemplo europeos). Algo muy muy conveniente para la al-gorería, que se libraba de la incómoda pregunta:

– Vale, decís que ahora es el CO2 el que hace cambiar la temperatura global. ¿Pero, entonces, qué es lo que la hacía cambiar hasta ahora? ¿Por qué no vamos a pensar que fuera lo que fuera lo que antes cambiaba el clima, es lo que lo sigue haciendo cambiar ahora?

En efecto, con el palo de hockey, tenían una respuesta: antes el clima global apenas cambiaba en el corto plazo, y solo ahora, por culpa del CO2, lo hace. Y el dibujo ese tenía además la pretensión de ser el estudio climático más completo que existía. Porque habían cogido montones de estudios parciales, y los habían generalizado y promediado con herramientas estadísticas. La pera.

Pero desde el primer momento depertó sospechas la presentación de Mann, porque cada vez son más los estudios de zonas, por todo el mundo, que confirman la existencia del período cálido medieval (ahora lo llaman así, en vez de óptimo, para disimular) y de la pequeña edad de hielo. Y era un poco raro que un estudio que supuestamente generalizara todos esos datos parciales, no reflejara lo que los datos locales dicen.

En seguida se vío que Mann había usado sobre todo (casi exclusivamente) datos de los anillos de los árboles. Suponiendo que cuanto más calor, más crece el árbol, y más gordo es el anillo de ese año. Pero esa suposición es un poco alegre, alegaban los sensatos. Porque puede haber un calor óptimo, para cada especie de árbol, a partir del cual ya no crece más rápido, sino menos. por adaptación de las distintas especies a los distintos climas. Y porque la cantidad de agua disponible también inluye mucho en el crecimiento, pero no tiene que ver con la temperatura.

Así estaba la discusión cuando un estadístico canadiense, McIntyre, y  un economista McKitrick, analizaron a fondo los datos y los procesos estadísticos aplicados a los datos que produjeron el “palo de hockey”. Con gran dificultad, porque el equipo de Mann, en una interpretación peculiar del método científico, se resistió durante mucho tiempo, y en repetidas ocasiones, a proporcionar los datos y las fórmulas estadísticas que habían aplicado para producir el dibujito famoso. El resultado final, según McIntyre y McKitrick, invalidaba completamente el estudio de Mann. Según la al-gorería, estaban diciendo chorraditas marginales que no afectaban a la sustancia del asunto. Pero parece que según la opinión general, el descrédito del palo de Hockey era bastante gordo, y solo los más ardientes entre calentólogos continuaron defendiéndolo. La historia del Palo de Hockey I está muy bien contada, en inglés, aquí > Caspar and the Jesus paper.

Mientras tanto, Loehle presenta un papel en 2007, ligeramente corregido en 2008, con esta premisa:

What happens if you do a climate reconstruction without using tree rings? You don’t have as much data, but the result is:
Loehle, C. 2007. A 2000-year global temperature reconstruction based on non-treering proxies. Energy & Environment 18(7-8): 1049-1058.
Abstract:
Historical data provide a baseline for judging how anomalous recent temperature changes are and for assessing the degree to which organisms are likely to be adversely affected by current or future warming. Climate histories are commonly reconstructed from a variety of sources, including ice cores, tree rings, and sediment. Tree-ring data, being the most abundant for recent centuries, tend to dominate reconstructions. There are reasons to believe that tree ring data may not properly capture long-term climate changes. In this study, eighteen 2000-year-long series were obtained that were not based on tree ring data. Data in each series were smoothed with a 30-year running mean. All data were then converted to anomalies by subtracting the mean of each series from that series. The overall mean series was then computed by simple averaging. The mean time series shows quite coherent structure. The mean series shows the Medieval Warm Period (MWP) and Little Ice Age (LIA) quite clearly, with the MWP being approximately 0.3ºC warmer than 20th century values at these eighteen sites.

Y el resultado es este. Le he añadido unas marcas para señalar la época en que los vikingos colonizaron Groenlandia, y la época de especial frío, muy documentada por la historia, conocida como la “pequeña edad de hielo” (el Támesis se congelaba).

Las líneas rojas represental el intervalo del 95% de confianza. Como se puede leer en el resumen de Loehle de arriba, no hay virguerías ni oscuros tratamientos estadísticos. Por supuesto, la al-gorería no quiere saber nada de esta reconstrucción, por mucho que coincida mucho mejor, como anillo al dedo, con los datos conocidos por la historia.

Y aquí llega de nuevo Mann & Cia. Con el Palo de Hockey II (Mann et al 2008). En él dice Mann que puede hacer su reconstrucción sin usar datos de anillos de árboles. Que en 1998 no lo pudo hacer porque no había suficientes datos, pero que ahora sí. Y presenta el mismo palo de hockey de la otra vez. Por supuesto, usando mucho lo que empieza a conocerse en el mundillo escéptico como “mannomáticas”. Según McIntyre:

However, Mann then triumphantly announces that he can get a “skilful reconstruction” using a new and improved Mannomatic – in this case, an “EIV method” together with other opague Mannian multivariate operations, a method that you can’t read about in Draper and Smith or other statistics texts. The statistical authority for the method is, needless to say, another Mannian article.

Y en ello están los escépticos. Estudiando el Palo de Hockey II, en blogs como Climate Audit y The Air Vent. Donde participan científicos y estadísticos de sorprendente cualificación. Están haciendo bastante guasa con lo nuevo de Mann. Entre otras cosas están muy mosqueados con un montón de series de datos “perdidos”. AL parecer, Mann dice en la introducción de su trabajo que usa 1357 series de datos, pero luego solo referencia 1209. ¿Donde están los 148 que faltan? En el servidor que Mann ha puesto a disposición del público no están, pero, increiblemente, alguien los ha encontrado en un servidor del NOAA, donde (presumiblemente por error) Mann había enviado los 1357 series completas. Y parece que el uso de esas series “perdidas”, que Mann no explica por qué descartó, cambia bastante las cosas. Aparte de otras curiosidades, como unas extrapolaciones prodigiosas donde un 5% de las series, elegidas no se sabe como, marcan la forma final del resto de las series (la curva ascendente del palo de hockey), y es con las series extrapoladas con lo que se fabrica el dibujo. O eso dicen aquí: The All Important Blade of the Stick Uses Less Than 5% of the Data . Y aquí:  Online Experiment With the Latest Hockey Stick extraen las consecuencias.

En fin, un lío. Las mannomáticas deben ser un asunto de difícil digestión, y poco a poco los esforzados escépticos van avanzando. Parece que no pueden entender como de las formas que tienen las series individuales, puede salir el palo de hockey final. PlazaMoyua.org os tratará de tener al tanto de como va la cosa.